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Derechos Humanos

Manifestación encabezada por estudiantes del profesor Raúl Isidro Burgos, uno de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. © Edgard Garrido/REUTERS
Manifestación encabezada por estudiantes del profesor Raúl Isidro Burgos, uno de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. © Edgard Garrido/REUTERS

Los derechos humanos establecen las condiciones indispensables para garantizar la dignidad humana y hacer posible que las personas vivan en un entorno de libertad, justicia y paz. Hablan de la igualdad, del derecho a la vida y a no sufrir torturas, del asilo, de la libertad de expresión y de conciencia, pero también de la educación, la vivienda y del acceso a la salud y a la cultura.

Son derechos inherentes a todos los seres humanos que nadie, ni el más poderoso de los Gobiernos, tiene autoridad para negarnos. No hacen distinción de sexo, nacionalidad, lugar de residencia, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, edad, partido político o condición social, cultural o económica. Son universales, indivisibles e interdependientes.

Plasmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) de 1948, sus 30 artículos constituyen el marco de referencia al que deberían ajustarse todas las leyes y actuaciones políticas. A pesar de que los Estados y la comunidad internacional deben garantizar el ejercicio de estos derechos, en muchos lugares del mundo se vulneran todos los días en la calle, en las cárceles, en los campos de refugiados, en las fábricas, en los hogares...

 

 

Annie Alfred en su colegio, Malawi. El caso de Annie forma parte de la campaña contra el infierno de tener albinismo en Malawi
Annie Alfred en su colegio, Malawi. El caso de Annie forma parte de la campaña de Amnistía Internacional contra el infierno de tener albinismo en Malawi. © AI/Lawilink

30 derechos humanos inquebrantables

Los 30 artículos de la DUDH incluyen los derechos básicos que toda persona debe disfrutar para tener una vida digna. Se dividen en:

Derechos civiles y políticos

Los derechos civiles y políticos garantizan nuestra capacidad para participar en la vida civil y política en condiciones de igualdad. Nadie (ni el Estado, ni una empresa, ni un grupo o una persona) puede privarnos de ellos. Nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. Tenemos:

  • Derecho a la vida. Todos los seres humanos tenemos derecho a vivir libres y con seguridad. Nadie tiene derecho a privar de vida a otra persona y, sin embargo, todavía hay países donde se practica la pena de muerte. En Amnistía trabajamos para poner fin a las ejecuciones y abolir la pena capital en todo el mundo y en toda circunstancia, por ello celebramos recientemente que la Corte Suprema de Delaware (EE.UU.) declarara inconstitucional la pena de muerte y convirtiera este estado en el número 19 del país en abolir la pena capital. Otros 12 no han llevado a cabo ejecuciones en 10 años o más, lo que refleja la tendencia a abandonar esta práctica en EE.UU. En Kenia, su presidente, Uhuru Kenyatta, conmutó las 2.747 condenas a muerte existentes en el país por prisión perpetua. Fue una gran noticia. El siguiente paso es abolir la pena de muerte para la posteridad.
  • Derecho a no ser sometido ni sometida a esclavitud ni servidumbre. Hay Estados, empresas y grupos armados, entre otros agentes, que no lo respetan. Paul, de 14 años de edad y huérfano, empezó en la minería a los 12 y explicó al equipo de investigación de Amnistía que, debido al largo tiempo que pasaba bajo tierra, se encontraba siempre enfermo: “Pasaba 24 horas allí abajo, en los túneles. Llegaba por la mañana y me marchaba a la mañana siguiente [...] Tenía que hacer mis necesidades allí abajo [...]". 

  • Derecho a no recibir daños ni torturas. La tortura sigue siendo un método utilizado para aterrorizar y disuadir a personas de emprender acciones consideradas “amenazantes” por muchos gobiernos. Les ocurre a defensores y defensoras de derechos humanos, pero también a otras personas como Moses, un estudiante de Nigeria:
Activistas de Amnistía Internacional se manifiestan junto a supervivientes de tortura durante la conferencia sobre derechos humanos que tuvo lugar en Chicago, Illinois, en 2014.
Activistas de Amnistía Internacional se manifiestan junto a supervivientes de tortura durante la conferencia sobre derechos humanos que tuvo lugar en Chicago, Illinois, en 2014. © Scott Langley/AI

¿Hay trabajo infantil detrás de los móviles? Pues, sí, lo hay.

 

De clase al corredor de la muerte... y a la libertad

A los 16 años Moses era un estudiante normal del sur de Nigeria. Soñaba con estudiar medicina. En 2005 se marchó a visitar a su tía, pero no volvió a casa. Fue interrogado por soldados. Durante las primeras 24 horas nadie supo dónde estaba. Los soldados le habían disparado en la mano, le habían golpeado en la cabeza y en la espalda, y lo habían llevado a un cuartel militar local para interrogarlo. Allí le enseñaron un cadáver y le pidieron que lo identificara. Cuando Moses dijo que desconocía su identidad, los soldados volvieron a golpearlo. Los agentes lo torturaron y le obligaron a firmar dos “confesiones”. Fue condenado a muerte. Pero tras 10 años de prisión y después de una gran presión por parte de la sociedad y de Amnistía Internacional, Moses fue liberado.
"Los miembros de Amnistía Internacional son mis héroes. Voy a luchar contra la tortura para que otros no experimenten el dolor que yo he sufrido", afirma.

Moses Akatugba. © Hursdef

  • Derecho a que nadie sea detenido arbitrariamente. En Amnistía luchamos para que esto no ocurra y que, si sucede, se haga justicia. Yecenia Armenta Graciano fue detenida arbitrariamente por la Policía Ministerial de Sinaloa el 10 de Julio de 2012 y fue golpeada, casi asfixiada y violada hasta que “confesó” su participación en el asesinato de su esposo. Tras una intensa presión logramos que un juez la pusiera en libertad, pero ahora queremos que sus torturadores sean llevados ante la justicia. 

  • Derecho a la presunción de inocencia para evitar casos como los de Guantánamo donde todavía permanecen 60 personas recluidas desde hace una década o más sin cargos ni juicio. Recientemente el Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció el traslado de 15 detenidos. Uno de ellos es Obaidullah, un afgano cuyas experiencias documentamos en el informe I am fallen into darkness. Obaidullah lleva 13 años detenido sin juicio y nunca ha tocado ni abrazado a su hija, que nació dos días antes de que fuera detenido en su casa, en 2002.

  • Derecho a la privacidad. Algunos gobiernos espían todo lo que hacemos en Internet. Edward Snowden tuvo que huir de Estados Unidos tras hacer públicos los documentos que demuestran cómo las agencias de seguridad estatales utilizan la vigilancia masiva para recoger, almacenar y analizar en secreto las comunicaciones privadas de personas en todo el mundo. Por ello pedimos a Obama que le indulte. ¡Ayúdanos! 

  • Derecho a la libre circulación, a buscar asilo y a tener una nacionalidad. 
Un miembro del grupo Anonymous sostiene una pancarta con la imagen de Edward Snowden y un mensaje que dice: "No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas. Edward Snowden, el auténtico héroe americano".
Un miembro del grupo Anonymous sostiene una pancarta con la imagen de Edward Snowden y un mensaje que dice: "No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas. Edward Snowden, el auténtico héroe americano". © FLORIAN SCHUH/AFP/Getty Images

Personas en movimiento

+ 230 M

Más de 230 millones de personas viven fuera del país donde nacieron. Eso supone aproximadamente el 3% de la población mundial.

14,2 M

Se calcula que a finales de 2013 había unos 14,2 millones de personas refugiadas en el mundo.

10 M

10 millones de personas en todo el mundo son “apátridas”: ningún país les reconoce como ciudadanos.

  • Derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, opinión y expresión. Expresar tu opinión de forma abierta, publicar en redes sociales, participar en manifestaciones, etc. debería ser un derecho para todos y todas. Pero en muchos países hay gente que va a la cárcel –o sufre algo peor– simplemente por hablar o manifestarse.
  • Derecho a participar en la vida política. Tenemos derecho a votar o a formar parte del gobierno de nuestro país. Además, todos los votos deben de tener el mismo valor. Por eso en AI adoptamos el caso de Fred Bauma e Yves Makwambala. Dos presos de conciencia encarcelados por actuar en favor de la democracia. Gracias a las miles de firmas y a la presión internacional fueron puestos en libertad junto con otros dos activistas de su organización. Hasta su liberación, Fred e Yves estaban a la espera de ser juzgados en un proceso en el que podrían haber sido condenados a muerte.

Los derechos civiles y políticos tienen su expresión jurídica vinculante en diversos tratados internacionales, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP). El Comité de Derechos Humanos de la ONU vela porque se cumplan las disposiciones de este pacto.

© YURIY KIRNICHNY/AFP/Getty Images

Derechos económicos, sociales y culturales

Cuando trabajamos, tenemos derecho a recibir un salario digno y a tener tiempo para descansar. Cuando tenemos una necesidad especial (en el caso de sufrir una enfermedad o no tener empleo), tenemos derecho a recibir protección social. Son sólo dos ejemplos de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC), que también son derechos humanos. Incluyen:

  • Derecho a la alimentación. Todas las personas tienen derecho a acceder a una alimentación saludable, pero alrededor de 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida sana y activa (casi una de cada nueve personas en la tierra), según datos del Programa Mundial de Alimentos
  • Derecho a la educación. Sean de la etnia, religión o nacionalidad que sean, los y las menores tienen derecho a la educación. Sin embargo, 124 millones de niños y niñas en todo el mundo no van a la escuela, según datos de UNICEF.
  • Derecho a la salud. Todos y todas tenemos derecho a vivir en un medio ambiente saludable y a recibir atención médica. No obstante, este derecho no está garantizado en muchos países. En España, en el 2012 se excluyó del sistema nacional de salud a más de 700.000 personas.

  • Derecho a la vivienda. La vivienda debería ser accesible a todas las personas que, además, deberían tener cierta seguridad de tenencia que las proteja de desalojos forzados, hostigamiento y otras amenazas. En España, cientos de miles de personas han perdido o están en riesgo de perder su vivienda como consecuencia de los desalojos hipotecarios.
  • Derecho a la cultura y la ciencia. Acceder a bibliotecas, museos, teatros, cines o estadios son solo algunos ejemplos de derecho a la cultura. También se incluye el derecho a disfrutar de los beneficios de los avances científicos.
Trabajadores de la construcción en el Estadio Internacional Jalifa, en Qatar.
Trabajadores de la construcción en el Estadio Internacional Jalifa, en Qatar. © Warren Little/Getty Images

Los DESC no son un mero catálogo de buenas intenciones por parte de los Estados. Son derechos humanos que se derivan de tratados internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) y las normas establecidas por organismos especializados como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Carta desde la Prisión de Salé II, Marruecos

Quienes gozáis de una libertad total.
Quienes no tenéis idea de lo que supone perderla.
Quienes preferís quizá ignorarlo.
Quienes pensáis que esto sólo les sucede a los culpables.
Desengañaos, yo soy inocente y, sin embargo, aquí estoy.

Dedicad unos minutos para animar y apoyar a los defensores de los derechos humanos y la labor que realizan. Una labor que permite a personas como yo permanecer firmes y mantener la esperanza. No sentirnos nunca solos.

Cuando estás acompañado tienes una capacidad para resistir y denunciar que a muchos les resulta incomprensible, sobre todo a los que nos encontramos sometidos a estas condiciones inhumanas.

Hay cosas que no se olvidan. Yo jamás olvidaré a los que me apoyaron.

Concentración de activistas de Amnistía Internacional reclamando justicia para Ali Aarrass. © Amnistía Internacional Marruecos

¿Quién debe respetar los derechos humanos?


Los Estados

Son los que firman y ratifican las normas internacionales de derechos humanos y, por tanto, los que tienen la obligación de respetarlas. Amnistía Internacional insta a todos los gobiernos a que lo hagan.


Grupos armados

Los grupos armados deben respetar las normas del derecho internacional humanitario, sobre todo las contenidas en los Convenios de Ginebra. En Amnistía denunciamos sus abusos y los sacamos a la luz. Por ejemplo, investigadores de la organización entrevistaron a mujeres y niñas secuestradas por el Estado Islámico que habían escapado o habían sido puestas en libertad tras el pago de un rescate por sus familias. Varias de ellas habían estado al borde del suicidio o tenían hermanas o hijas que se habían suicidado a consecuencia de los atroces abusos sufridos durante su cautiverio.


Particulares, grupos y empresas

Las personas tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos. También los grupos y empresas. Por ejemplo, deben evitar consecuencias graves para el medio ambiente en los territorios donde operan, y sus actividades no deben conllevar en ningún caso desalojos forzosos. Desde Amnistía denunciamos recientemente 20 casos de delincuencia empresarial y la impunidad de la que gozan las grandes compañías.

Instante en el que una manifestante exhibe la bandera del país frente a la policía antidisturbios durante la manifestación contra el gobierno celebrada en Manama, Bahréin, en febrero de 2011.
Instante en el que una manifestante exhibe una bandera del país frente a la policía antidisturbios durante la manifestación contra el gobierno celebrada en Manama, Bahréin, en febrero de 2011. ©John Moore/Getty Images
La investigadora de Amnistía Internacional de Respuesta a Crisis, Donatella Rovera, viajó a Yemen para documentar el efecto de los ataques aéreos sobre la población civil.
La investigadora de Amnistía Internacional, Donatella Rovera, viajó a Yemen para documentar el efecto de los ataques aéreos sobre la población civil. © AI

¡Contigo somos más fuertes!

Liberar a personas injustamente encarceladas, cambiar leyes discriminatorias o proteger a personas que han sufrido abusos es posible. Pero solo con la ayuda de los más de siete millones de personas que apoyan la lucha de Amnistía Internacional. ¿Te unes?

¡Ayúdanos a defender los derechos humanos! Puedes hacerlo de varias formas:
- Como ciberactivista: firmando nuestras ciberacciones.
- Como activista: uniéndote a uno de los grupos de Amnistía Internacional.
- Como socio/a: haciendo tuya nuestra lucha y éxitos con tu contribución económica.
- Como miembro de la Red de Acciones Urgentes: escribiendo cartas de presión a los gobiernos que violan los derechos humanos.

¡Actúa!

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