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Aceite de palma

© Amnesty International/WatchDoc
© Amnesty International/WatchDoc

1 de diciembre de 2016

Ben & Jerry’s, Colgate, Dove, Pantene y KitKat son sólo algunas de las miles de marcas conocidas que usan aceite de palma. ¿Pero de dónde procede el aceite de palma?

El aceite de palma es una materia prima cuya demanda es masiva debido a su uso en una gran diversidad de productos básicos, desde el helado y el chocolate hasta el champú, pasando por el dentífrico.

La mayoría de las empresas dicen que el aceite de palma que usan es “sostenible”, lo que significa que es ecológico y que los trabajadores reciben un trato justo.

Pero una investigación de Amnistía Internacional ha revelado que algunas de las mayores empresas del mundo, como Colgate, Nestlé y Unilever, contribuyen al trabajo infantil y a condiciones miserables para otros trabajadores y trabajadoras en las plantaciones de aceite de palma.

También se cometen abusos en las plantaciones de las empresas certificadas como “sostenibles”, lo que significa que incluso las marcas que compras que llevan la etiqueta “sostenible” o “aceite de palma certificado” podrían estar consintiendo abusos contra los derechos humanos.

Demanda en el sector del aceite de palma en el mundo

50%

proporción de alimentos y productos de consumo que contienen aceite de palma

61 mill.

toneladas de aceite de palma consumidas en 2015

3.400 mill. €

valor de las importaciones de aceite de palma en 2014 de la UE, el segundo consumidor del mundo

El precio del aceite de palma

La demanda global de aceite de palma la convierte en un negocio lucrativo, pero a costa del sufrimiento de la mano de obra. Amnistía Internacional investigó las plantaciones indonesias de aceite de palma que proveen al mayor vendedor de aceite de palma del mundo, Wilmar, y descubrió trabajo forzoso, salarios bajos, exposición a sustancias químicas tóxicas y discriminación de las mujeres, que son empleadas como trabajadoras eventuales, sin pensión ni seguro médico.

Para satisfacer el ansia de los sectores alimentario y doméstico de un producto barato y versátil que pueda usarse para fabricar cualquier cosa, se presiona y amenaza a los trabajadores para que trabajen cada vez más horas en tareas físicamente extenuantes, como cortar a mano los frutos de árboles de 20 metros de altura.

Para cobrar su salario, los trabajadores y trabajadores tienen que cortar, transportar, fumigar y recoger un gran número de frutos de palma para cumplir unos objetivos absurdamente altos. Esto les puede causar un considerable dolor físico, pero además hacen frente a diversas sanciones por cosas como no recoger los frutos de palma del suelo o recoger frutos que no están maduros.

Exige a las empresas que actúen

Amnistía Internacional rastreó las exportaciones de aceite de palma desde las instalaciones de Wilmar en Indonesia hasta nueve de las mayores empresas del mundo. Aunque todas ellas reconocieron que obtienen el aceite de palma de Wilmar, sólo dos dijeron en qué productos.

Estas empresas les dicen a sus consumidores que usan aceite de palma “sostenible”. Entonces, ¿por qué no presionan más a Wilmar para que trate mejor a su mano de obra? Ninguna de las nueve empresas dijo que hubieran adoptado medidas para ocuparse de los abusos contra los derechos laborales que se cometen en las operaciones de Wilmar.

Ya es hora de que las empresas sean más transparentes sobre el contenido de algunas de las marcas más populares del mundo y de que tomen medidas cuando esos productos contienen el fruto de abusos contra los derechos humanos.

© Amnesty International/WatchDoc

Niños de sólo ocho años hacen un trabajo físico duro y peligroso en las plantaciones de aceite de palma.

Esto se debe a que los trabajadores del aceite de palma tienen que cumplir unos objetivos tan extenuantes para recibir un salario suficiente para mantenerse que muchos llevan a sus familias para que los ayuden.

La mayoría de los menores ayuda a sus padres por la tarde, al salir de la escuela, y durante los fines de semanas y los periodos vacacionales. Sin embargo, algunos han dejado la escuela para ayudar a sus padres y trabajan todo el día, recogiendo y transportando frutos de palma.

Los niños trabajan sin equipo de seguridad, en un entorno lleno de riesgos, como la caída de ramas y la exposición a sustancias químicas peligrosas.

El trabajo físicamente exigente y agotador puede causar lesiones a los niños de corta edad, que llevan sacos de frutos de palma que pueden pesar entre 12 y 25 kilos y manejan carretillas llenas de frutos por estrechos puentes.

Una jornalera eventual dijo que si se rompe el fumigador la mandan a casa sin cobrar
Estoy triste y desconsolada porque he trabajado mucho.

El sector del aceite de palma en Indonesia

45%

proporción del aceite de palma en todo el mundo procedente de Indonesia

2,5 $

El salario de algunos trabajadores es de 2,5 dólares estadounidentes al día

3 mill.

trabajadores y trabajadoras de la industria del aceite de palma en Indonesia

La exposición a agentes químicos tóxicos provoca terribles sufrimientos.

La vida de los trabajadores y trabajadoras del aceite de palma puede ir de mal en peor si son expuestos a los pesticidas y fertilizantes tóxicos que se usan para mantener las lucrativas plantas de palma aceitera.

Las trabajadoras que fumigan las plantas con sustancias químicas tóxicas sufren vómitos, dolor de estómago y la caída de las uñas de las manos. Peor aún: debido al equipo defectuoso que usan, las sustancias químicas pueden salpicarles periódicamente en las manos y la espalda, causando lesiones graves.

Una trabajadora, Yohanna, sufrió salpicaduras de un fertilizante tóxico cuando trataba de cargar un depósito de pulverización en la bicicleta. El accidente le causó lesiones permanentes en los nervios, la ceguera de un ojo, mareos y dolores de cabeza.

Los fertilizantes y pesticidas causan tantos daños porque contienen Paraquat, una sustancia química tóxica prohibida en la UE. Wilmar dice que empezó la retirada progresiva del Paraquat en 2012, pero las trabajadoras de la plantación siguen usándolo, con consecuencias trágicas.