Saltar al contenido

Libertad de Expresión

Protesta en Moscú a favor de la libertad de expresión. © AI

Comunicarnos y expresarnos libremente es fundamental para vivir en una sociedad justa y abierta.

Los gobiernos afirman defender la “libertad de expresión” en casi todas las constituciones del mundo, pero en realidad no es así. Por todo el planeta hay gente que va a la cárcel –o sufre algo peor– simplemente por hablar.

El derecho a buscar, recibir y compartir información e ideas sin miedo ni injerencias ilegítimas es esencial para nuestra educación, para desarrollarnos como personas, ayudar a muestras comunidades, acceder a la justicia y disfrutar de todos nuestros demás derechos.

Internet se usa cada día más para alzar la voz contra el poder y para ejercer presión por un mayor respeto a los derechos humanos. Las redes sociales alimentan un nuevo activismo que los gobiernos luchan por controlar. Sin embargo, sus intentos por bloquear el acceso a Internet o cortar las redes de telefonía móvil no están consiguiendo acabar con las voces de protesta de quienes están peleando por que se respeten sus derechos humanos. Irán, China y Vietnam han intentado desarrollar sistemas que les permitan controlar el acceso a la información digital. En la región de Cachemira, en el norte de la India, cortar Internet y las comunicaciones móviles es la respuesta ante cualquier disturbio. En Amnistía estamos buscando continuamente nuevas formas de evitar el bloqueo de nuestro sitio web en China. Puede que la represión aumente, pero parece que cada vez las personas tienen menos miedo a expresarse con libertad.

Desde sus inicios, Amnistía ha apoyado y protegido a personas que alzaban la voz en favor de sí mismas y de otras. Trabajamos con periodistas, personas que realizan trabajo comunitario, personal docente, sindicalistas, activistas de los derechos reproductivos y pueblos indígenas que defienden su derecho a la tierra.

Amnistía ha hecho campaña en todo el mundo a favor de miles de presos y presas de conciencia, personas que, aunque no han propugnado la violencia ni recurrido a ella, han sido encarceladas por ser quienes son (por su orientación sexual, origen étnico, nacional o social, lengua, nacimiento, color, sexo o situación económica) o por aquello en lo que creen (por sus creencias, ideas políticas u otras convicciones profundas).

Activistas de Amnistía Internacional Nueva Zelanda se manifiestan a favor de la libertad el día del Orgullo, Auckland 2014
Activistas de Amnistía Internacional Nueva Zelanda se manifiestan a favor de la libertad el día del Orgullo, Auckland 2014. © AI/Rachel Banfield

Arabia Saudí

¡Ni un latigazo más al bloguero Raif Badawi!

¡Actúa!
El 17 de noviembre de 2013, el periodista Rasim Aliyev, fue golpeado por un oficial de policía mientras cubría las protestas de la oposición. Aliyev llevaba su identificación de periodista
El 17 de noviembre de 2013, el periodista Rasim Aliyev fue golpeado por un oficial de policía mientras cubría las protestas de la oposición. Aliyev llevaba su identificación de periodista. © IRFS/Obyektiv TV
Periodistas de Myanmar se manifiestan a favor de la libertad de expresión. © Soe Than Win/AFP/Getty Images

Defensores y defensoras de los derechos humanos son aquellas personas, grupos de personas u organizaciones que promueven y protegen los derechos humanos de forma pacífica. Los gobiernos, las fuerzas de seguridad, los intereses comerciales, los grupos armados, los líderes religiosos y, a veces, incluso sus propias familias y comunidades pueden intentar y lograr silenciar sus inconvenientes opiniones o acciones. Para ello, pueden llegar a matarlas o amenazarlas, y a recurrir al secuestro o a la tortura.

Los gobiernos usan a menudo la excusa de la “seguridad nacional” para acallar las críticas. En los últimos años, el terrorismo ha contribuido a justificar un incremento de la represión.

Raif Badawi está cumpliendo una condena de 10 años de prisión en Arabia Saudí, básicamente por haber creado un sitio web de debate político y social. Otro bloguero local explica: “Pretenden amordazar y silenciar la disidencia mediante distintos métodos, como la vergonzosa Ley de Terrorismo, que se blande como una espada contra la gente con opiniones propias. Los tribunales condenan a 10 años o más de cárcel por un simple tuit. Se acusa de ‘terroristas’ a las personas ateas y a quienes se ponen en contacto con organizaciones de derechos humanos”.

Periodistas

Una prensa libre, que informe sobre los asuntos que conforman nuestras vidas, es una de las piedras angulares de cualquier sociedad. Sin embargo, en Azerbaiyán, México y Liberia –por nombrar sólo algunos países–, quienes ejercen el periodismo se enfrentan a represión y agresiones. Esta situación puede empeorar en caso de conflictos como el de Siria, donde se ha detenido, torturado y asesinado a periodistas que informaban sobre abusos contra los derechos humanos.

El periodismo no es un delito. Los profesionales de los medios de comunicación son los ojos y los oídos de la sociedad. Los gobiernos tienen el deber de garantizar que los periodistas pueden informar libremente sobre cuestiones de derechos humanos sin temor a ser atacados o morir mientras realizan su labor legítima. Las autoridades tienen el deber de llevar ante la justicia a los responsables de los abusos. Ya es hora de que los Estados se tomen sus deberes en serio”, ha manifestado Susanna Flood, directora del Programa de Medios de Comunicación de Amnistía Internacional.

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE:

– Que los presos y presas de conciencia de todo el mundo sean puestos en libertad de manera inmediata e incondicional.
– Que todas las leyes que criminalizan a las personas que se expresan o protestan pacíficamente desaparezcan de los libros jurídicos.
– Que las leyes contra la incitación al odio u otras formas de violencia no se utilicen para reprimir la disidencia legítima.
– Que las personas tengan acceso a la información.

Ai Wei Wei, premio Embajador de Conciencia 2015, otorgado por Amnistía Internacional. © Gao Yuan

Ver más contenidos

Cómo puedo ayudar