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Historia

Peter Benenson © Particular
Peter Benenson © Particular

Presente hoy casi todos los países del mundo, Amnistía Internacional fue fundada en 1961 por el abogado británico Peter Benenson. Inspirado en el caso de unos estudiantes portugueses encarcelados por brindar por la libertad en su país, publicó el artículo "The Forgotten Prisoners” (Los presos olvidados) en el diario The Observer.

En él instaba a personas de todo el mundo a actuar para conseguir la liberación de seis reclusos a los que denominó "presos de conciencia", esto es, personas encarceladas por sus convicciones políticas, religiosas u otros motivos de conciencia, que no habían recurrido a la violencia ni propugnado su uso.

Para su sorpresa, más de un millar de lectores respondieron a su llamada a la acción, que se replicó en otros países. Quizá sin darse cuenta, Benenson había creado un tipo de activismo que daría excelentes resultados en la lucha contra la injusticia y el abuso de poder: la acción conjunta de muchas personas anónimas que trabajan en defensa de otras personas a las que en muchos casos ni siquiera conocen.

Un movimiento internacional

Lo que empezó siendo una campaña puntual pronto se transformó en un movimiento internacional por la defensa de los derechos humanos de carácter permanente. Al cabo de un año, la nueva organización ya había enviado delegaciones a cuatro países para denunciar la situación de varios presos de conciencia y estaba trabajando en otros 210 casos de personas encarceladas injustamente.

En 1977 la labor de Amnistía Internacional fue recompensada con el premio Nobel de la Paz, y un año más tarde la organización fue galardonada con el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En 1978, un grupo de activistas fundó Amnistía Internacional España. Su primer presidente fue el sacerdote Manuel Casanoves.

A medida que Amnistía Internacional fue creciendo como movimiento de personas que trabajan por personas, su foco de atención se fue ampliando poco a poco a víctimas de otros tipos de abusos graves, como la tortura, las desapariciones forzadas o la pena de muerte, hasta defender en la actualidad la visión de una humanidad en la que todas las personas disfrutan de todos sus derechos humanos y viven con plena dignidad.