Saltar al contenido

Pena de muerte

Camilla para la aplicación de la inyección letal en Huntsville, Texas. © AP GraphicsBank

Amnistía Internacional trabaja para poner fin a las ejecuciones desde 1977, año en que muy pocos países habían abolido la pena de muerte. Hoy en día esa cifra asciende a 140, casi dos tercios del total mundial. 

En Arabia Saudí están en riesgo de ejecución inminente 50 personas, que podrían sumarse a las más de 150 ya ejecutadas en lo que va de año, un aumento de la aplicación de la pena capital en relación con las 92 ejecuciones de las que se tuvo noticia en 2014. Entre los condenados que podrían ser  ejecutados están los casos de Ali al Nimr y otros dos jóvenes activistas condenados a muerte por delitos presuntamente cometidos cuando eran menores de edad y por los que Amnistía Internacional hace campaña. El derecho internacional prohíbe la imposición de la pena de muerte a personas menores de 18 años.

Irán es otro de los países que registra un incremento de las ejecuciones en 2015 y, de seguir al ritmo actual, podría superar el millar este año, más del triple de ejecuciones oficiales que en 2014.

También, es especialmente preocupante que en Pakistán detuvieran la moratoria en las ejecuciones hace menos de un año y que, en este tiempo, hayan ya ejecutado a 300 personas.

Por último, China sigue ejecutando a más personas que el resto de los países del mundo juntos, aunque se desconoce el número exacto, puesto que los datos al respecto se consideran secreto de Estado.

A pesar de estas malas noticias en 2015, hay motivos para el optimismo. Tras la abolición de la pena de muerte en Mongolia, ya son 102 los países que la han abolido para todos los delitos y 140 –de los 193 países miembros de Naciones Unidas– la han abolido en la práctica. Además, en diciembre de 2014 se alcanzó el récord de Estados miembros de la ONU que vuelven a pedir el fin de las ejecuciones en el mundo. De los 193 Estados miembros de la ONU, 117 votaron a favor de la resolución.


Preparativos previos a la ejecución de dos hombres en Irán, condenados a la horca por robar. © Amir Pourmand/ISNa

Tras 10 años sin pena de muerte

California podría volver a ejecutar

¡Tenemos que evitarlo!

DATOS Y CIFRAS

102

Tras la abolición de la pena de muerte en Mongolia ya son 102 los países que la han abolido para todos los delitos y 140 los que la han abolido en la práctica.

22

En 2014, al menos 22 países de todo el mundo llevaron a cabo ejecuciones.

2.466

En 2014, al menos 2.466 personas fueron condenadas a muerte en el mundo: un 28% más que en 2013.

Pena de Muerte: datos y cifras 2014

Durante el año 2014, el número de condenas a muerte aumentó peligrosamente y un número preocupante de países utilizaron la pena de muerte como una manera de hacer frente a amenazas o supuestas amenazas para la seguridad del Estado y la seguridad pública planteadas por el terrorismo o la delincuencia, a pesar de que este castigo cruel, inhumano y degradante no tiene un especial efecto disuasorio. Sin embargo, el número de ejecuciones descendió respecto a años anteriores y algunos países se acercaron más al camino de la abolición.

VER VIDEO
Protesta contra la ejecución del preso Humberto Leal en Texas, julio de 2011.
Protesta contra la ejecución del preso Humberto Leal en Texas, julio de 2011. © AP Photo/Houston Chronicle, Nick de la Torre

¿Qué hace Amnistía Internacional?

Poco después de su creación, en 1961, Amnistía Internacional comenzó a enviar llamamientos para impedir la ejecución de presos de conciencia. El abogado británico, Peter Benenson, publicó un llamamiento en el diario londinense The Observer en el que hacía referencia al uso de la pena de muerte contra presos de conciencia: "Abran el periódico cualquier día de la semana y descubrirán que alguien, en alguna parte del mundo, ha sido encarcelado, torturado o ejecutado porque sus opiniones o su religión resultan inaceptables para el gobierno de su país".

Con el tiempo, nuestro trabajo sobre la pena de muerte se fue ampliando. La organización comenzó su campaña global contra la pena de muerte en 1977. En aquel momento, la pena capital estaba abolida solo en 16 países. Más de 30 años después, 140 países han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica; 58 países se consideran ahora retencionistas, y el número de los que la siguen utilizando es mucho menor. De hecho, solo durante los últimos 10 años se han registrado enormes avances hacia la abolición de la pena de muerte, puesto que más de 30 países se han convertido en abolicionistas en la ley o en la práctica.

Amnistía Internacional sigue trabajando para poner fin a las ejecuciones y en favor de la abolición de la pena de muerte en todo el mundo y en toda circunstancia. La organización considera que la pena de muerte es un castigo inhumano e innecesario, que supone una violación de dos derechos humanos fundamentales: el derecho a la vida y el derecho de toda persona a no ser sometida a penas crueles, inhumanas o degradantes.

Arabia Saudí

¡Urgente! Tres jóvenes pueden ser ejecutados en cualquier momento

¡Actúa!
Arzobspo Desmond Tutu
Hacer justicia no consiste en matar a alguien en nombre de la justicia

Argumentos contra la pena de muerte

Niega derechos humanos. Condenar a muerte a una persona supone negarle el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Es irreversible y se cometen errores. Ejecutar a una persona es definitivo e irrevocable y no se puede descartar nunca el riesgo de ejecutar a inocentes. En Estados Unidos, desde 1976, 150 condenados a muerte han sido absueltos. En algunos casos, la absolución llegó cuando ya habían sido ejecutados.

No disuade contra el crimen. Los países que mantienen la pena de muerte suelen afirmar que es una forma de disuasión contra la delincuencia. Esta postura ha sido desacreditada en repetidas ocasiones. No hay pruebas que demuestren que es más eficaz que la cárcel a la hora de reducir el crimen.

Suele emplearse en sistemas de justicia sesgados. Algunos de los países que más personas ejecutan tienen sistemas judiciales profundamente injustos. Los tres países que más usan la pena capital (China, Irán e Irak) aplican la pena capital en circunstancias turbias y poco claras. Muchas condenas de muerte se basan en "confesiones" obtenidas mediante tortura.

Se aplica de forma discriminatoria. Si eres pobre o perteneces a una minoría racial, étnica o religiosa, tienes más probabilidades que el resto de personas de ser condenado a muerte, debido a la discriminación que existe en el sistema de justicia. Además, los colectivos pobres o marginados tienen más dificultades para acceder a los recursos legales que necesitan para defenderse.

Se usa como herramienta política. Las autoridades de algunos países usan la pena de muerte para castigar a los opositores políticos.

Herman Lindsey, exonerado de la pena de muerte, abraza a una activista de Amnistía Internacional. Ambos estaban entre el grupo de personas que se manifestaban contra la ejecución de John Ruthell Henry.
Herman Lindsey, exonerado de la pena de muerte, abraza a una activista de Amnistía Internacional. Ambos estaban entre el grupo de personas que se manifestaban contra la ejecución de John Ruthell Henry. © AP Photo/Phil Sandlin
Albert Camus
La pena capital no es otra cosa que el más premeditado de los asesinatos
Protesta contra la pena de muerte en Missouri, Estados Unidos. © Jeff Roberson
Vigilia celebrada frente a la embajada de Indonesia en Manila, Filipinas, para detener la ejecución de Mary Jane Veloso, condenada por tráfico de drogas, 27 de abril de 2015.
Vigilia celebrada frente a la embajada de Indonesia en Manila, Filipinas, para detener la ejecución de Mary Jane Veloso, condenada por tráfico de drogas, 27 de abril de 2015. © Suryo Wibowo

Más información

Ejecución de Menores

La pena capital contra menores está prohibida en el derecho internacional pero todavía un reducido grupo de países la mantiene. Cuando se habla de menores, se entiende menores de 18 años en el momento de cometer presuntamente el delito. La ejecución de estas personas constituye una vulneración del derecho internacional. La edad real de la persona acusada es a menudo objeto de polémica si no existen pruebas claras que la confirmen, como un certificado de inscripción del nacimiento.

Durante el año 2014, al menos 14 personas fueron ejecutadas en Irán por delitos presuntamente cometidos cuando eran menores de 18 años, si bien en años anteriores, como 2013, Yemen o Arabia Saudí ejecutaron a niños.

Egipto, Irán y Sri Lanka condenaron a muerte en 2014 a personas que eran menores de 18 años cuando se cometieron los delitos por los que fueron sentenciadas. Además, es especialmente preocupante que en Arabia Saudí, Irán, Maldivas, Nigeria, Pakistán, Sri Lanka y Yemen hubiera en 2014 personas condenadas a muerte por delitos presuntamente cometidos cuando eran menores de edad.

Cuestión de género

Aunque no existen datos desagregados por género del número de ejecuciones o condenas a muerte, ni sobre el impacto de género de la pena capital, no cabe duda que la pena de muerte afecta no solo a hombres. Si bien la mayoría de las personas que enfrentan penas de ejecución son hombres y las mujeres tan sólo representan una pequeña parte de las personas condenadas a muerte del mundo, la realidad es que suelen ser víctimas indirectas por la ejecución de un miembro masculino de la familia, debiendo hacerse cargo de mayores responsabilidades sobre el bienestar del resto de la familia, tanto durante el duelo como en cuanto al sustento familiar.

Por otro lado, las personas lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero están sujetas también a la pena de muerte. Es especialmente significativo el caso de Irán y el caso de Uganda. En este país se siguen debatiendo los intentos legislativos de permitir la pena de muerte para la denominada “homosexualidad con agravantes”.

España y la pena de muerte

Las últimas ejecuciones llevadas a cabo en España datan de septiembre de 1975, cuando fueron fusilados Jon Paredes, Ángel Otaegi, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena. Con la Constitución de 1978 quedó abolida la pena de muerte, excepto en los casos que la legislación militar establecía en tiempo de guerra. El Código Penal Militar preveía la pena de muerte como pena máxima para casos de traición, rebelión militar, espionaje, sabotaje o crímenes de guerra.

Desde 1995 la pena de muerte está abolida en España. Sin embargo, el Artículo 15 de la Constitución sigue haciendo mención a la misma: “Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra”.

En 1995, después de una larga campaña de Amnistía Internacional, de acciones de distintas organizaciones sociales y de iniciativas individuales, quedó totalmente abolida la pena de muerte con el acuerdo final de todos los partidos políticos. La Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, que abolía la pena de muerte en tiempo de guerra, vino a completar la abolición y a convertirla en absoluta.

España ratificó el Protocolo 13 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, que establece la abolición de la pena de muerte en cualquier circunstancia, el 16 de diciembre de 2009.

Sin embargo, a pesar de que está abolida y teniendo en cuenta que en más de 40 países sus constituciones prohíben expresamente la pena de muerte, Amnistía Internacional considera que la Constitución española debería eliminar la mención a la pena de muerte e incluso prohibir expresamente la aplicación de la misma.

Españoles en el corredor de la muerte

Amnistía Internacional tiene conocimiento en la actualidad de un caso de un español condenado a pena de muerte en el extranjero: Pablo Ibar en Estados Unidos.

En 1994 Pablo Ibar, de doble nacionalidad, estadounidense y española, fue acusado junto a otro hombre de asesinar a tres personas durante un robo en una vivienda. En 1998, un jurado de Broward County no pudo llegar a un veredicto unánime de culpabilidad y el juez declaró nulo el juicio. Sin embargo, en un nuevo juicio celebrado en el año 2000 se le consideró culpable del triple asesinato. Desde entonces está en el corredor de la muerte de la penitenciaría de Starke, en el estado de Florida. Pablo Ibar sigue declarándose inocente.

Kayo Morgan, el primer abogado que defendió a Ibar, reconoció que cometió graves errores cuando defendió a su cliente porque atravesaba un complicado periodo de su vida por los problemas de su esposa, que era drogadicta, así como por su mala salud. La defensa de Pablo Ibar apeló la decisión del juez Jeffrey R. Levenson que desestimó, en 2012, el recurso planteado por la defensa de Pablo Ibar que pedía la anulación y repetición del juicio decisión ante el Tribunal Supremo de Florida. Pablo y sus abogados continúan a la espera.

Más información: Asociación contra la Pena de Muerte, Pablo Ibar

Activistas de Amnistía Internacional España se manifiestan contra la pena de muerte.
Activistas de Amnistía Internacional España se manifiestan contra la pena de muerte. © AI
Imagen de Cándido Ibar viendo una fotografía de su hijo, Pablo Ibar, el único español condenado a muerte en el extranjero.
Imagen de Cándido Ibar viendo una fotografía de su hijo, Pablo Ibar, proyectada sobre una pantalla. Pablo es el único español condenado a muerte en el extranjero. © AI

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE:

– Que los países que aún aplican la pena de muerte detengan de inmediato las ejecuciones.
– Que los países que han abandonado ya las ejecuciones eliminen definitivamente la pena de muerte de su legislación.
– Que todas las condenas a muerte se conmuten por penas de prisión.

© Rajput Yasir/Demotix

Ver más contenidos

Cómo puedo ayudar