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Las protestas de Líbano explicadas

22 de noviembre de 2019

Manifestaciones multitudinarias

En Líbano estallaron protestas multitudinarias poco después de que, el 17 de octubre, el gobierno anunciara nuevas medidas fiscales. Se creó un panorama sin precedentes, en el que decenas de miles de personas de distintas religiones y clases sociales se congregaron pacíficamente en ciudades de todo el país para acusar a los líderes políticos de corrupción y pedir reformas sociales y económicas.

Ondeando la bandera nacional, las multitudes entonaban el lema de “abajo el régimen”, repitiendo en muchos casos que “todos significa todos”, en alusión a los gobernantes principales de las diversas sectas religiosas que llevan decenios dominando el panorama político libanés.

El motivo subyacente era la frustración con el gobierno y la élite política, que llevaba años acumulándose. La ira popular se ha intensificado en los últimos años debido a las restricciones de agua y electricidad y a la falta de medidas del gobierno para gestionar el problema de los residuos y la crisis económica del país.

Pese a los intentos del gobierno de calmarlas anunciando reformas, las manifestaciones continuaron en Beirut, Trípoli, Zuk, Yal el Dib, Sidón, Nabatiye, Tiro y Zahlé. A los trece días de protestas, el primer ministro, Saad Hariri, anunció su dimisión.

Quienes participan en las manifestaciones están haciendo oír su voz de manera pacífica; las autoridades tienen la obligación de proteger este derecho.

Lynn Maalouf Amnistía Internacional

Bloqueos legítimos de carreteras

En todo Líbano se han bloqueado carreteras principales en el contexto de las protestas pacíficas. El derecho a manifestarse pacíficamente y bloquear carreteras públicas ha sido reconocido sistemáticamente por los órganos internacionales de derechos humanos, que consideran los espacios urbanos lugares legítimos de protesta. El relator especial de la ONU sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación ha manifestado que la fluidez del tráfico no debe tener automáticamente preferencia sobre la libertad de reunión pacífica.

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Violaciones de derechos humanos cometidas por las autoridades

Ausencia de medidas para proteger las manifestaciones pacíficas

Amnistía Internacional ha documentado cómo, en varias ocasiones, las fuerzas de seguridad no han intervenido de manera efectiva para proteger a manifestantes que estaban siendo objeto de ataques a manos de seguidores de los partidos gobernantes Hezbolá y Amal.

Según testigos presenciales, el 18 de octubre, en la ciudad meridional de Tiro, el personal militar presente permitió a partidarios del movimiento Amal claramente armados agredir a personas que se manifestaban de manera pacífica. El 23 de octubre, en Nabatiye, ciudad del sur del país, decenas de hombres armados con palos y porras irrumpieron en una sentada y golpearon y obligaron a dispersarse a las personas que participaban en ella.

Días después, el 29 de octubre, las fuerzas de seguridad libanesas no intervinieron debidamente cuando partidarios de Amal y Hezbolá golpearon y persiguieron a manifestantes y prendieron fuego a sus tiendas de campaña en la autopista de circunvalación de Beirut.

Los miembros de las fuerzas armadas tienen el deber de garantizar que se respeta el derecho de manifestación pacífica, lo que incluye proteger a quienes lo ejercen de los ataques de contramanifestantes.

Comenzaron a golpear con palos a quienes participábamos en la manifestación y a empujarnos; intentaron golpearme [...] Había fuerzas de seguridad allí, pero se mantuvieron al margen.

Fatima, maestra de Nabatiye
© MAHMOUD ZAYYAT/AFP via Getty Images)

Uso excesivo de la fuerza

Las protestas han sido mayoritariamente pacíficas en todo Líbano, y el ejército y las fuerzas de seguridad han respondido en gran medida con contención. No obstante, Amnistía Internacional ha documentado incidentes de uso excesivo de la fuerza, incluido uno en el que se utilizó munición real contra personas que se manifestaban pacíficamente.

El 18 de octubre, poco después del discurso del primer ministro Hariri, las fuerzas de seguridad hicieron uso excesivo de la fuerza en el centro de Beirut para dispersar a los manifestantes, disparando gran cantidad de gas lacrimógeno contra la multitud y persiguiendo a la gente por calles y callejones a punta de pistola y golpeándola.

El 23 de octubre, personal del ejército y de los servicios de inteligencia militar libaneses hicieron uso excesivo de la fuerza al intentar dispersar a manifestantes que habían bloqueado la carretera principal de Awwali, en la ciudad meridional de Sidón. Militares con escudos antidisturbios retiraron por la fuerza a manifestantes que se habían sentado en el suelo y con los brazos en alto en señal de paz. También les propinaron patadas y golpes con porras de hierro, y los insultaron.