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Diversidad afectivo-sexual

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Personas gays, lesbianas, bisexuales, transgénero e intersexuales son aún perseguidas en muchos países por el mero hecho de serlo.

La policía antidisturbios rusa detiene al activista Nikolai Alexeyev durante una concentración no autorizada por los derechos LGBTI en Moscú, mayo de 2015.
La policía antidisturbios rusa detiene al activista Nikolai Alexeyev durante una concentración no autorizada por los derechos LGBTI en Moscú, mayo de 2015. © DMITRY SEREBRYAKOV/AFP/Getty Images

En muchos países se encarcela a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales en aplicación de leyes que penalizan su orientación sexual o su identidad de género y convierten un beso en un delito. Se les tortura para obtener confesiones de "desviación" y se les viola para "curarlos" de ella.

Amnistía Internacional trabaja desde 1991 por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), que en muchas partes del mundo no son respetados:

  • Se les niega el disfrute en condiciones de igualdad de su derecho a la vida, a la libertad y a la integridad física.
  • Se les despoja de derechos fundamentales como las libertades de asociación y de expresión.
  • Se les recortan sus derechos a la vida privada, al trabajo, a la educación y a la atención médica.

Las sanciones impuestas por motivos de orientación o identidad sexual son muy variadas, y en 13 países la homosexualidad podría suponer pena de muerte, aunque no todos la aplican.

En torno a 70 países tipifican como ilegales las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo, y la gran mayoría las castigan con penas de cárcel.

Además, hay países donde la homosexualidad no está penada legalmente pero en los que las personas LGBTI sufren de forma diaria discriminación y crímenes de odio. El discurso homofóbico de muchos gobernantes, políticos, religiosos y medios de comunicación fomenta un clima de intolerancia y discriminación contra lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales, e incluso alienta la violencia contra esas personas.

Del mismo modo que el sexo y la raza, la identidad de género y la orientación sexual están ligadas a aspectos fundamentales de la identidad humana y afectan al núcleo del derecho a la integridad física y mental de las personas.

Por eso, la falta de respeto a los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales –incluido el matrimonio civil entre personas del mismo sexo– entra de lleno en el ámbito de los derechos humanos y es motivo de preocupación para Amnistía Internacional.

En muchos países puede hablarse de auténtica persecución, con normas que consideran ilegales las relaciones homosexuales y que contemplan penas de cárcel y hasta de muerte.

A ello se suman los alrededor de 70 países que castigan con penas de cárcel o castigos físicos las relaciones entre personas del mismo sexo, y las diversas formas de intolerancia, discriminación y persecución en otros países donde la homosexualidad no está ilegalizada. En algunos casos son dirigentes políticos quienes hacen gala de una agresiva homofobia, como el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien llegó a decir públicamente que los homosexuales son "peores que cerdos y perros", o como algunos políticos de Letonia, Lituania, BulgariaPolonia que se opusieron a la celebración de actos de apoyo a la igualdad del colectivo LGBTI. En 2017 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró que esta ley es discriminatoria.

En Rusia también se hostiga a las organizaciones LGBTI con descalificaciones como la de pretender "reducir la población de la Federación Rusa". Y mientras la legislación nacional sobre crímenes de odio no cubre los delitos contra personas debido a su orientación sexual o su identidad de género, una ley homófoba y represiva de 2013 castiga de forma vaga e imprecisa la “propaganda de la homosexualidad entre menores”, lo que ha facilitado la infiltración y boicoteo de actos organizados por el colectivo LGBTI.

Un momento del recorrido de la Marcha del Orgullo en Riga, Letonia, 2015
Un momento del recorrido de la Marcha del Orgullo en Riga, Letonia, 2015. © AI

En cuatro de cada diez países del mundo, ser homosexual es un delito castigado con la cárcel, incluso con la muerte.

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¿Qué pasa en el mundo?

La orientación sexual e identidad de género sigue siendo en muchos Estados de Europa del Este  y Centroeuropa un tabú social que conlleva rechazo, discriminación y abuso hacia ellas. Estas personas ven frecuentemente vulnerados sus derechos humanos en ámbitos como la educación, el empleo o la salud

En países como Letonia, Lituania, Bulgaria, Croacia, Serbia, Hungría, Moldavia o Rusia es frecuente la vulneración del derecho a la libertad de expresión y reunión o los crímenes de odio contra  estas personas.

En África las personas LGBTI continúan sufriendo abusos o discriminación en países como Botsuana, Camerún, Kenia, Senegal, Tanzania, Togo y Uganda. En Kenia, por ejemplo, el Tribunal Superior de Mombasa confirmó en 2016  la legalidad de los exámenes anales forzados practicados a hombres que presuntamente mantuvieron relaciones homosexuales. Unas exploraciones que vulneran el derecho a la intimidad y son considerados tortura y malos tratos por el derecho internacional.

En América, Brasil sigue siendo el país más mortífero del mundo para las personas trans. En países como Argentina, Bahamas, El Salvador, Haití, Honduras, Jamaica, República Dominicana o Venezuela, se mantienen niveles elevados de crímenes de odio, apología del odio y discriminación, así como asesinatos y persecución contra activistas LGBTI.

En Asia, en Sri Lanka y en Bangladesh las personas LGBTI sufren hostigamientos, discriminación y violencia. En mayo de 2017, las fuerzas de seguridad de Bangladesh detuvieron a 28 jóvenes que podrían ser de la comunidad LGBTI bajo cargo de posesión de drogas. Tampoco en este país se han rendido cuentas por el brutal homicidio de Xulhaz Mannan, director de una revista LGBTI, y de su amigo Tany Mojumdar.

En Oriente Medio y Norte de África, en Bahrein, Egipto, Irán, Marruecos y Túnez se detiene y encarcela las personas LGBTI por cargos de "actos licenciosos" o "conducta inmoral", y se las persigue en aplicación de leyes que penalizan las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. 

Pulsera contra la homofobia.
Pulsera contra la homofobia. © Felix Masi/Demotix

ALGUNAS CIFRAS

10

La homosexualidad puede suponer la pena de muerte en Afganistán, Brunei, Irán, Mauritania, Pakistán, Arabia Saudí, Sudan, Yemen, partes de Nigeria y Somalia.

80

La homosexualidad es ilegal en cerca de 80 países del mundo.

1731

Entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2014 fueron reportados 1731 asesinatos en el mundo contra personas transgénero.

Marcha del Orgullo en Nueva York.
Marcha del Orgullo en Nueva York. © Getty images 2014
Marcha del Orgullo en París, junio de 2015.
Marcha del Orgullo en París, junio de 2015. © Guillaume Poli

Derecho a no sufrir discriminación 

Se trata de un principio básico, subrayado claramente en los principales instrumentos de derechos humanos:

  • Artículo 2 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos.

  • Organismos de Naciones Unidas que vigilan los tratados de derechos humanos, como el Comité de Derechos Humanos y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, han afirmado la prohibición de discriminación en razón de la orientación sexual e identidad de género.

  • La Alta Comisionada de Naciones Unidas presentó en diciembre de 2012 su primer informe sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género, y señaló que reconocer la igualdad de derechos de todas las personas no implica crear nuevos derechos o extenderlos a un nuevo territorio. Se trata de insistir en que todas las personas tienen derecho a disfrutar de los mismos derechos e igual protección del derecho internacional.

Matrimonio entre personas del mismo sexo

Para Amnistía Internacional, en el matrimonio civil entre personas del mismo sexo se ponen en juego derechos humanos de las personas. De acuerdo con las normas internacionales, la organización considera que denegar el derecho a casarse, basándose en el sexo de sus parejas, viola los derechos a la no discriminación, a la igualdad ante la ley y a casarse y formar una familia. 

Amnistía Internacional, que dio la bienvenida en España a la Ley 13/2005 de 1 de julio, que modificaba el Código Civil para reconocer el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, cree que los Estados deben proteger y garantizar este derecho y abstenerse de discriminarlo por causa de orientación sexual e identidad de género.

Esta posición ha sido avalada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que reconoció que las parejas del mismo sexo tienen derecho a casarse y formar una familia en base al artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Además, el derecho de las personas adultas a unirse voluntariamente en matrimonio está reconocido en el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el artículo 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. 

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE:

– Que se respeten en todo el mundo los derechos humanos de las personas del colectivo LGBTI y se garantice su igualdad y no discriminación.
– Que se deroguen todas las leyes que declaran ilegales y penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo.
– Que se ponga fin a las ejecuciones basadas en esas leyes y se ordene la libertad inmediata e incondicional de las personas encarceladas por su orientación o identidad sexual. AI las considera “presas de conciencia”.
– Que se fomente la educación igualitaria para prevenir la discriminación por motivos de orientación sexual en la sociedad.  
– Que se tomen medidas eficaces para evitar persecuciones contra las personas que defienden los derechos del colectivo LGBTI.
– Que se reconozca el derecho al matrimonio de las parejas del mismo sexo en condiciones de igualdad y se garantice el disfrute de un amplio rango de otros derechos y evitar la discriminación y otros abusos en la comunidad, las escuelas y los hogares.

La policía turca se enfrenta con participantes del Orgullo en Estambul. © Ozan Kose/AFP/Getty Images

Glosario

A continuación os ofrecemos una recopilación de algunos términos vinculados al trabajo con personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI).

Los derechos sexuales son una de las facetas de los derechos humanos ya reconocidos en las legislaciones nacionales y en las normas internacionales de derechos humanos. Incluyen el derecho de todas las personas, sin ningún tipo de coacción, discriminación y violencia, a:

  • Alcanzar el nivel más elevado de salud sexual, incluido el acceso a servicios de salud sexual y salud reproductiva.
  • Buscar, recibir y difundir información relacionada con la sexualidad.
  • Educación sexual.
  • Respeto a la integridad corporal.
  • Elegir pareja.
  • Decidir ser sexualmente activo o no.
  • Relaciones sexuales de mutuo acuerdo.
  • Matrimonio de mutuo acuerdo.
  • Decidir libre y responsablemente el número de hijos, su espaciamiento y el momento de su nacimiento.
  • Buscar una vida sexual satisfactoria, segura y placentera.

No es sinónimo de “hombres y mujeres”. Los roles de género están definidos por convenciones y otras fuerzas sociales, económicas, políticas y culturales. Género es un concepto ideológico y cultural; su significado no la determina la biología.

El término no debería utilizarse de forma que sugiera que hay solamente dos géneros posibles.

El término “expresión de género” se refiere a una autoexpresión individual, especialmente en apariencia o presentación, que podría no encajar con los roles de género de una determinada sociedad.

El término HSH se está usando cada vez más. Es útil porque incluye a hombres que no se identifican como gay (o el término que se use localmente), hombres bisexuales y hombres heterosexuales pero que a veces tienen relaciones sexuales con otros hombres.

Se usa el término homofobia para describir el miedo, la discriminación o la hostilidad hacia lesbianas, gays o personas bisexuales.

La identidad de género se refiere a la compleja relación entre sexo y género. El término se usa para denotar la autoexpresión de una persona en relación al género.  “Identidad de género” no es lo mismo que “orientación sexual”.

Es un término general que se usa para describir a personas cuya anatomía reproductora o sexual de nacimiento no se adapta a las definiciones convencionales de ser solamente hombre o mujer.

Los términos que usan las personas y aquellos con los que se identifican en el terreno de la sexualidad pueden variar ampliamente de una cultura a otra. Lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGBT) es el término más ampliamente usado en el discurso internacional sobre derechos humanos.

La orientación sexual abarca el deseo, los sentimientos, la práctica y la identificación sexual. La orientación sexual puede ser hacia personas del mismo o distinto sexo (orientación homosexual/mismo sexo, heterosexual o bisexual).

Las leyes que penalizan la conducta de las personas por tener relaciones en privado con personas de su mismo sexo son conocidas en ocasiones como “leyes contra la sodomía”.

Se usa para describir el miedo, la discriminación y la hostilidad hacia las personas transgénero.

Identidad transgénero se refiere a la firme convicción de que la propia identidad de género no coincide con las características fisiológicas del sexo con el que se ha nacido. Esto lleva a algunas personas a buscar reasignación de sexo, que normalmente implica el uso de hormonas o cirugía, para armonizar sus características físicas con su identidad de género. la identidad transgénero es un tema de identidad de género, no de orientación sexual (las personas transgénero pueden tener una orientación heterosexual, mismo género o ser bisexuales).

Transgénero es un término que puede incluir personas transexuales (personas cuya identidad de género difiere del sexo biológico con el que nacieron y que pueden, o no, haber tenido reasignación de sexo) y travestis (normalmente usado para referirse a personas que, de forma distinta y nivel distinto, expresan su identidad de género a través de la indumentaria y la conducta).

Admisible también como “violencia por motivos de género” y “violencia basada en el género”. Este tipo de violencia es la dirigida contra la mujer a causa de su condición de mujer o cuando la afecta en forma desproporcionada. Es decir, no todos los actos que dañan a mujeres están basados en el género. Los hombres también pueden sufrir violencia de género, por ejemplo cuando hombres gay son atacados porque no se adaptan a una visión de la masculinidad socialmente aceptada.

(1) Véase la Recomendación General 19, adoptada en 1992, del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, de la ONU.

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