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Educación en derechos humanos

© AI

La educación en derechos humanos es fundamental para abordar las causas profundas de las violaciones de derechos humanos. Sirve para empoderar a las personas –y especialmente a las víctimas de abusos– para que exijan pleno respeto a los derechos humanos.

¿Qué es la educación en derechos humanos?

La educación en derechos humanos es un proceso que cualquiera puede emprender, a cualquier edad y en cualquier lugar, para aprender sobre sus derechos humanos –y los de otras personas– y la manera de reclamarlos. Sirve a las personas para desarrollar las habilidades y actitudes necesarias para promover la igualdad, la dignidad y el respeto en sus comunidades y sociedades y en todo el mundo.

¿Qué clase de educación en derechos humanos imparte Amnistía Internacional?

Trabajamos con la gente en las comunidades, en escuelas y universidades y en entornos profesionales para sensibilizarla sobre sus derechos humanos, ampliar sus conocimientos y potenciar los valores y las habilidades y actitudes que necesitan para aplicar y promover los derechos humanos en su vida y su trabajo.

¿Con qué fin se imparte educación en derechos humanos?

Creemos que la educación en derechos humanos es fundamental para abordar las causas subyacentes de las violaciones de estos derechos. Creando un entorno propicio al pensamiento crítico, damos espacio a las personas para que reflexionen sobre sus propios valores y actitudes y, en definitiva, modifiquen su propia conducta. Sirve para prevenir los abusos contra los derechos humanos, combatir la discriminación, promover la igualdad y fomentar la participación de la gente en los procesos de toma de decisiones.

Acto de AI Togo en el foro de la juventud con dibujos hechos por los jóvenes sobre el tema de derechos sexuales y reproductivos
Acto de AI Togo en el foro de la juventud con dibujos hechos por los jóvenes sobre el tema de derechos sexuales y reproductivos. © AI Togo

¿Para qué sirve la educación en derechos humanos?

– La educación en derechos humanos empodera a las personas para reclamar sus derechos.

– Garantiza que conozcan sus responsabilidades quienes ocupan posiciones de poder.

– Ayuda a consolidar el movimiento de los derechos humanos, estableciendo entre las personas conexiones basadas en sus valores y capacitándolas para que participen en la promoción de los derechos humanos en sus comunidades y sociedades y en todo el mundo.

Mujeres y niñas saludan desde las ventanas del colegio de Al-Amal en Masaken Hanano, Alepo (Siria). © AI (PHOTO: Khalil Hajjar)

La educación en derechos humanos (EDH) empodera especialmente a las víctimas de abusos de derechos humanos, tanto para exigir la rendición de cuentas a quienes detentan el poder económico y político, como para conseguir un cambio sostenible a largo plazo. Este empoderamiento personal y colectivo es clave para acabar con los círculos viciosos de dependencia que se crean cuando no se garantizan necesidades básicas (como alimentación, agua y saneamiento, vivienda adecuada o salud) y esa exclusión no se trata como violación de derechos humanos.

Toda persona tiene derecho a disponer de información clara y suficiente sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como al acceso a la educación y formación en materia de derechos humanos. Los gobiernos, por su parte, deben garantizar que toda la ciudadanía pueda conocer y aprender sobre sus derechos humanos, tal y como establecen múltiples instrumentos nacionales, regionales e internacionales.

En el caso español, Amnistía Internacional ha venido trabajando desde 2003 para que se incluyan contenidos de derechos humanos en la educación formal. Tanto el gobierno central como los autonómicos tienen la responsabilidad y el deber de incluir la EDH en todos los niveles del sistema de enseñanza. Pero la formación en derechos humanos no tiene edad. Toda persona tiene derecho a conocerlos, reclamarlos y disfrutarlos en cualquier momento de su vida. Y tampoco hay límites para la enseñanza y el aprendizaje de los derechos humanos.

La máxima eficacia se consigue cuando se emplean, como hace Amnistía Internacional, métodos de aprendizaje inclusivos, participativos y democráticos que fomentan la libertad de expresión y el análisis crítico, y que respetan los derechos tanto de quienes imparten la formación como de quienes la reciben. La EDH se convierte así en un proceso de empoderamiento, ya que las metodologías participativas tratan de implicar, motivar y aprovechar la capacidad del alumnado para emprender acciones individuales y colectivas, y para convertirse en agente de cambio.  

Acto en defensa del derecho a la educación con una imagen de Malala de fondo.
Acto en defensa del derecho a la educación con una imagen de Malala de fondo. © AI/Rachel Banfield
Malala Yousafzai, activista paquistaní por la educación
No olvidemos nunca que un libro, un lapiz... que el alumnado y el profesorado juntos pueden cambiar el mundo

España

  • España participó en la redacción del Programa Mundial para la Educación en Derechos Humanos de Naciones Unidas (2004), que busca incluir la educación en derechos humanos en los sistemas de enseñanza de primaria y secundaria, así como en la formación en materia de derechos humanos.

  • España pertenece desde 1977 al Consejo de Europa que aprobó en 2010 la Carta de la Educación para la Ciudadanía Democrática y la Educación en Derechos Humanos, en la que recomienda a los Estados miembros que incluyan “la Educación para la Ciudadanía Democrática y la Educación en Derechos Humanos en los programas de educación formal en los niveles de infantil, primaria y secundaria, así como en la enseñanza y la formación general y profesional”. 
  • La implantación en 2006 de la materia de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC), mediante la Ley Orgánica de Educación, visibilizó de forma explícita los contenidos de derechos humanos en el currículo de la enseñanza primaria y secundaria obligatorias. Además, la creación de la competencia social y ciudadana estableció una herramienta para que esos contenidos fueran transversales en el currículo de todas las materias. Amnistía Internacional consideró muy positivas ambas medidas educativas. 

  • La posterior Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) supuso un retroceso al eliminar la obligatoriedad de Educación para la Ciudadanía e incluir en su lugar solo algunos de sus contenidos en las asignaturas optativas a la religión. Fuera del currículo de millones de estudiantes quedaron temas como igualdad entre mujeres y hombres, violencia de género, racismo, homofobia o pobreza, y derechos humanos.
Una alumna muestra muestra el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que hace referencia al derecho a la educación, publicado en el periódico.
Una alumna muestra muestra el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que hace referencia al derecho a la educación, publicado en el periódico. © AI/ Marie-Anne Ventoura

AMNISTÍA INTERNACIONAL PIDE:

Que España:

– Cumpla sus compromisos con las Naciones Unidas y las recomendaciones del Consejo de Europa para incluir la EDH en la enseñanza infantil, primaria y secundaria, así como en la formación profesional.

– Elabore y ponga en práctica normativas y políticas de EDH en sus tres vertientes educativas: creando materias específicas con contenidos de derechos humanos, a través de un enfoque transversal de EDH en todas las asignaturas, y garantizando el respeto de los derechos humanos en los centros escolares.

– Siga el ejemplo de la veintena de países europeos que incluyen la asignatura en enseñanza secundaria obligatoria, y que apueste, como la mayoría de gobiernos europeos, por integrar explícitamente la EDH en el currículo de todos los niveles y por generar ambientes educativos respetuosos con los derechos humanos.
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