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Derechos sexuales y reproductivos

© AI. Manifestación del Día Internacional de la Mujer celebrada en Londres el 8 de marzo de 2018.
© AI. Manifestación del Día Internacional de la Mujer celebrada en Londres el 8 de marzo de 2018.

Sea quien sea y viva donde viva, las decisiones que afecten a mi cuerpo deberían ser mías.

Todas las personas tenemos derecho a ejercer el libre control sobre nuestra sexualidad y reproducción sin sufrir discriminación, coacción ni violencia. Esto incluye:

  • acceder a información y servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de contracepción;
  • elegir si deseo casarme, cuándo y con quién;
  • decidir si quiero tener hijos y cuántos, lo cual incluye poder interrumpir un embarazo no deseado
  • vivir libre de violencia y prácticas que buscan dominar mi cuerpo y mi sexualidad como la violencia sexual, la mutilación genital y los matrimonios forzados.

El problema

En todo el mundo, a millones personas se les impide ejercer estos derechos o son perseguidas si se atreven a hacerlo . Numerosos gobiernos, grupos religiosos, líderes políticos, o incluso personas cercanas intentan dictar a quién podemos besar, a quién podemos amar, cómo debemos vestirnos, cuándo podemos tener hijos y cuántos. La falta de control sobre el propio cuerpo y la sexualidad tiene un tremendo impacto especialmente en la vida de las mujeres y las niñas pero también se ceba con las personas gays, lesbianas, transgénero, bisexuales o intersexuales.

DATOS Y CIFRAS

40.000

40.000 mujeres embarazadas mueren cada año por complicaciones derivadas de abortos en condiciones de riesgo.

16 M+

Todos los años dan a luz más de 16 millones de adolescentes, debido principalmente a relaciones sexuales forzosas y embarazos no deseados.

120 M+

Entre 120 y 140 millones de mujeres y niñas han sido mutiladas. Noventa y dos millones en África

Por todo el mundo hay tristes ejemplos de cómo se vulneran estos derechos.

Las niñas embarazadas siguen estando excluidas de la escuela en países como Sierra Leona y Guinea Ecuatorial. En junio de 2017, el presidente de Tanzania anunció la prohibición de que las niñas embarazadas se reincorporaran a las escuelas del sistema público, lo que fomentaba la estigmatización y la discriminación de las niñas y de las víctimas de violencia sexual.

En Burkina Faso, si eres niña es probable que tu infancia no dure mucho. El matrimonio forzado a edad temprana y el embarazo precoz son habituales. Y aunque el gobierno se comprometió en 2016 a elevar la edad legal de las mujeres y las niñas para contraer matrimonio, en la región del Sahel, más del 50% de las niñas de entre 15 y 17 años estaban casadas en 2017. Además, la falta de equipos médicos, medicamentos y personal en los hospitales deja a mujeres embarazadas y bebés en grave peligro de sufrir complicaciones, infecciones y muerte en el parto y la tasa de mutilación genital femenina sigue estando muy extendida pese a estar prohibida por ley.

En el mundo han sufrido agresión sexual 150 millones de niñas menores de 18 años. En la Unión Europea, una de cada tres mujeres ha sufrido agresiones o abusos sexuales desde los 15 años de edad.

En España, las mujeres que se atreven a denunciar la violencia sexual se enfrentan, además de a la propia agresión, a un duro y largo camino marcado por la violencia institucional en todas las etapas. Un terrible recorrido plagado de obstáculos que les suponen dificultades casi insalvables cuando acuden a la comisaria, al hospital o durante el juicio. En muchas ocasiones, las víctimas son maltratadas por quienes deberían garantizar su recuperación y el acceso a la justicia.

En Angola, en marzo de 2017, el gobierno propuso una reforma del Código Penal que despenalizaría el aborto en los casos en los que el embarazo fuera resultado de una violación, o cuando la salud de la mujer embarazada corriera peligro. El Parlamento rechazó la propuesta. La votación parlamentaria definitiva sobre esta legislación fue aplazada indefinidamente a raíz de la indignación pública que había suscitado el rechazo en el Parlamento de la propuesta gubernamental de liberalizar las leyes relativas al aborto.

En El Salvador, Evelyn Beatriz Hernández Cruz, de 19 años, fue condenada en julio de 2017 a 30 años de prisión por cargos de homicidio agravado tras sufrir complicaciones obstétricas que le provocaron un aborto. En diciembre del mismo año, un tribunal confirmó la condena a 30 años de prisión para Teodora, una mujer que en 2007 había dado a luz a un bebé muerto.

En enero de 2017 el presidente de Estados Unidos, puso en peligro la vida y la salud de millones de mujeres y niñas al bloquear la asistencia financiera a cualquier hospital u organización que proporcionara información o acceso a abortos seguros y legales o defendiera la despenalización del aborto.

 



CÉLINE: “USARÉ ANTICONCEPTIVOS EN SECRETO”

“Habría querido usar anticonceptivos para asegurar intervalos mayores entre mis hijos. Pero mi esposo se negó. Entonces me negué a tener relaciones sexuales con él durante mi periodo fértil. Mi esposo se enojó y me golpeó, pero no cedí.

Cuando hay intervalos entre los hijos, se crían con buena salud.

Mis amigas me hablan del costo de los anticonceptivos. Si consigo el dinero, comenzaré a usar anticonceptivos en secreto.”

Céline tiene 26 años y es madre de cuatro hijos.

En Nepal, a pesar de la introducción en 2017 de la ley que tipifica como delito el chhaupadi (mujeres obligadas a pernoctar en un cobertizo durante su menstruación), sigue siendo una práctica generalizada, especialmente en las regiones del medio oeste y el extremo oeste del país, y ha habido numerosos casos de mujeres que han muerto o han sido víctimas de violencia sexual mientras vivían en estos alojamientos.

La mutilación genital femenina es habitual en países como Somalia, Guinea, Sierra Leona o Egipto, pero también en Irak, India, Malasia o Indonesia. Incluso se estima que en Europa unas 180.000 mujeres y niñas corren el riesgo de ser sometidas a esta práctica todos los años, según datos del Parlamento Europeo. Las consecuencias son gravísimas para su salud: sufren dolor severo, hemorragias e infecciones. Se limita su capacidad para el disfrute del placer sexual y se pone en riesgo su vida.

¡Paso a paso, país a país, lo estamos logrando!

Aunque queda mucho hacer, y aunque algunos gobernantes y personas en posiciones de poder se empeñan en seguir controlando nuestros cuerpos, no lo vamos a permitir. Y cada día seguimos logrando importantísimos avances gracias a la incansable labor de valientes activistas que defienden los derechos humanos y a miles de personas de toda condición que en todo el mundo no se callan ante estos flagrantes abusos.

En América, tras una lucha incansable de las mujeres apoyadas por gran parte de la sociedad civil en agosto de 2017 Chile despenalizó el aborto en determinadas circunstancias. En Argentina, aunque finalmente no se aprobó en el Senado, este año 2019 se presenta una nueva oportunidad de romper el circulo de violencia que se ejerce contra las mujeres, niñas y personas con capacidad de gestar. En El Salvador, uno de los pocos países en el mundo donde el aborto está completamente prohibido en todas las  circunstancias, Teodora del Carmen Vásquez fue liberada en febrero de 2018. Pasó diez años en la cárcel por complicaciones del embarazo que provocaron que diera a luz a un bebé muerto. Y en diciembre un tribunal salvadoreño absolvió y puso en libertad a Imelda Cortez, una joven encarcelada en abril de 2017 acusada de homicidio al tener un parto extrahospitalario tras un embarazo producto de una violación.

En Europa, países como Islandia y Suecia,  en respuesta a años de campaña de Amnistía y otras entidades, aprobó una ley en 2018 que por fin reconoce que la violencia sexual  sin consentimiento es violación. En Irlanda, tras un histórico referendum con participación masiva la ciudadanía votó por aplastante mayoría a favor del acceso al aborto basándose en el derecho de las mujeres a decidir sobre su embarazo. Ese mismo país en 2015 había aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Portugal, España y Dinamarca se quiere modificar la legislación y la definición de violación, cuestión que también está en la agenda de Noruega y Finlandia.

En África, 82 de las alumnas secuestradas de Chibok (nordeste de Nigeria) fueron liberadas en mayo de 2017. Aún se desconoce el paradero de miles de mujeres y niñas secuestradas.

En India, el 6 de septiembre de 2018, una sala del Tribunal Supremo integrada por cinco magistrados despenalizó las relaciones sexuales consentidas entre personas adultas del mismo sexo. En Taiwan, en 2017 los jueces del Tribunal Constitucional resolvieron que la ley sobre el matrimonio es inconstitucional en tanto que discrimina a las parejas del mismo sexo. Los jueces dieron a los legisladores dos años para que enmienden o promulguen la legislación pertinente, de manera que este 2019 puede ser el año en el que el matrimonio igualitario sea una realidad.

A principios de 2018 sólo quedan siete países con prohibición total del aborto. Seis en América: República Dominicana, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua y Surinam. El séptimo: Malta.

¿Qué hace Amnistía Internacional?

Amnistía Internacional investiga y hace campaña para que los Estados garanticen que todas las personas podamos disfrutar de los derechos sexuales y reproductivos, yque se aseguren de que nadie nos vulner estos derechos.
Poder decidir sobre nuestra salud, nuestro cuerpo y nuestra vida sexual es un derecho humano.

© REUTERS/Marcos Brindicci

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