Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

Cambio climático

© Susana Vera
© Susana Vera

Cambio climático

Millones de personas sufren ya los efectos catastróficos de desastres naturales extremos exacerbados por el cambio climático: desde las prolongadas sequías en el África subsahariana hasta las devastadoras tormentas tropicales que arrasan todo el sudeste asiático, el Caribe y el Pacífico.

En 2018 hubo devastadores incendios y olas de calor durante los meses de verano en el hemisferio norte, desde el Círculo Ártico hasta Grecia, pasando por Japón, Pakistán y Estados Unidos, que mataron a centenares de personas.

Si bien de forma general entendemos el cambio climático en términos del impacto que tendrá en nuestro medio natural, son sus efectos devastadores para la humanidad en el presente y el futuro los que lo convierten en una cuestión de derechos humanos urgente. Agravará y magnificará las desigualdades existentes, y sus efectos continuarán extendiéndose y agravándose con el tiempo, acarreando la ruina de generaciones actuales y futuras.

¿Por qué es el cambio climático una cuestión de derechos humanos?

Los derechos humanos están estrechamente relacionados con al cambio climático por su efecto devastador no sólo en el medio ambiente, sino en nuestro bienestar. Además de amenazar nuestra propia existencia, el cambio climático está repercutiendo de forma dañina en nuestro derecho a la vida, la salud, la alimentación, el agua, la vivienda y los medios de vida.

Cuanto más esperen los gobiernos para tomar medidas significativas, más difícil será resolver el problema y mayor será el riesgo de que las emisiones se reduzcan por medios que aumenten la desigualdad, en lugar de reducirla.

La falta de medidas de los gobiernos para abordar el cambio climático, pese a las acuciantes pruebas científicas, podría ser la mayor violación de derechos humanos intergeneracional de la Historia.

Estas son algunas de las formas en las que el cambio climático está afectando y continuará afectando a nuestros derechos humanos:

Derecho a la vida:

toda persona tiene tiene derecho a la vida y a vivir en libertad y en condiciones de seguridad. Pero el cambio climático representa una amenaza para la seguridad de miles de millones de personas en el planeta. Las manifestaciones más evidentes son los fenómenos meteorológicos extremos, como las tormentas, las inundaciones y los incendios forestales. En Filipinas, el tifón Yolanda se cobró la vida de casi 10.000 personas en 2013. Los golpes de calor están entre los efectos más mortíferos. La ola de calor de Europa de 2003 se cobró la vida de 35.000 personas. No obstante, hay muchas otras formas menos visibles en las que el cambio climático pone en peligro la vida. La Organización Mundial de la Salud prevé que el cambio climático provoque 250.000 muertes al año entre 2030 y 2050 por malaria, malnutrición, diarrea y golpes de calor.

Derecho a la salud:

Toda persona tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. De acuerdo con el IPCC, entre los principales efectos del cambio climático en la salud figurarán un aumento del riesgo de lesiones, enfermedades y muertes por golpes de calor e incendios más intensos; un mayor riesgo de desnutrición a consecuencia de la disminución de la producción de alimentos en las regiones pobres, y un mayor riesgo de contraer enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua y transmitidas por vectores. Los menores expuestos a episodios traumáticos, como catástrofes naturales agravadas por el cambio climático, pueden sufrir trastorno de estrés postraumático. El impacto del cambio climático en la salud exige una respuesta urgente; de lo contrario, el calentamiento amenaza con comprometer los sistemas de salud y los objetivos básicos de salud mundial.

Derecho a vivienda:

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado para sí misma y para su familia, lo que incluye el acceso a una vivienda adecuada. No obstante, el cambio climático amenaza nuestro derecho a la vivienda de diversas formas. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y los incendios, ya están destruyendo viviendas y obligando a muchas personas a desplazarse. Las sequías, la erosión y las inundaciones también pueden modificar el medio ambiente con el tiempo, mientras que la elevación del nivel del mar amenaza los hogares de los millones de personas de todo el mundo que viven en territorios a escasa altitud.

Derecho al agua y al saneamiento:

Toda persona tiene derecho a agua potable para uso personal y doméstico y a saneamiento que garanticen el mantenimiento de la salud. Pero una combinación de factores como la fusión de la nieve y el hielo, la reducción de la pluviosidad, el aumento de las temperaturas y la elevación del nivel del mar muestran que el cambio climático afecta y seguirá afectando a la calidad y cantidad de los recursos hídricos, lo que agravará el problema del acceso a agua potable, del que actualmente carecen 1.100 millones de personas. Los fenómenos meteorológicos extremos, como los ciclones y las inundaciones, afectan a las infraestructuras de abastecimiento de agua y de saneamiento, y dejan tras ellos aguas contaminadas, contribuyendo de este modo a la propagación de enfermedades transmitidas por el agua. Los sistemas de alcantarillado, especialmente en las zonas urbanas, también se verán afectados por el cambio climático.

¿Quiénes tienen la responsabilidad de detener el cambio climático?

Los Estados

Los Estados tienen la obligación de mitigar los efectos nocivos del cambio climático tomando las medidas más ambiciosas posibles para evitar o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el plazo más breve posible. Aunque los Estados más ricos deben abrir camino tanto en el ámbito nacional como mediante la cooperación internacional, todos los países deben tomar todas las medidas razonables para reducir las emisiones hasta el máximo de sus capacidades.

Los Estados deben adoptar también todas las medidas necesarias para ayudar a quienes están dentro de su jurisdicción a adaptarse a los efectos previsibles e inevitables del cambio climático, para que se hagan sentir lo menos posible en sus derechos humanos. Deben hacerlo sean o no responsables de dichos efectos, ya que tienen la obligación de proteger a las personas de perjuicios causados por terceros.

Los Estados deben tomar medidas para atajar el cambio climático con la mayor celeridad y humanidad posibles. En sus esfuerzos para abordar el cambio climático, no deben recurrir a medidas que violen los derechos humanos ni directa ni indirectamente. Por ejemplo, no se se deben crear zonas de conservación ni llevar a cabo proyectos de energía renovable en las tierras de pueblos indígenas sin consultarles y obtener su consentimiento previo.

En todas las medidas, los Estados deben respetar el derecho a la información, así como la participación de todas las personas afectadas y su derecho a acceder a recursos efectivos por abusos contra los derechos humanos.

No obstante, los compromisos actuales formulados por los gobiernos para mitigar el cambio climático son absolutamente insuficientes, ya que tendrían como resultado un catastrófico aumento de 3°C en la temperatura media mundial sobre el nivel preindustrial antes de 2100. En Francia, Países Bajos y Suiza, entre otros países, la ciudadanía está demandando a sus gobiernos por su inacción a la hora de establecer objetivos y medidas de mitigación del cambio climático suficientes.

Las empresas

Las empresas también tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos. Para cumplir con ella deben evaluar los posibles efectos de sus actividades en los derechos humanos y adoptar medidas para evitar las repercusiones negativas. Deben publicar sus conclusiones y sus medidas de prevención. Deben además tomar medidas para remediar los abusos contra los derechos humanos que causan o a los que contribuyen, ya sea por sí mismas o en colaboración con otros actores. Su responsabilidad se extiende a los daños a los derechos humanos derivados del cambio climático.
Las empresas, especialmente las del sector de los combustibles fósiles que han figurado históricamente entre las más responsables del cambio climático, también deben adoptar medidas para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero de forma inmediata —lo que incluye un cambio de negocio a las energías renovables— y hacer pública la información pertinente sobre sus emisiones y sus medidas de mitigación. Estos esfuerzos se deben extender a todas sus subsidiarias, filiales y entidades de su cadena de suministro.

¿Por qué tenemos que detener el cambio climático?

Porque todas las personas merecemos la misma protección.

Los seres humanos nacemos con unos derechos humanos fundamentales que, sin embargo, se encuentran gravemente amenazados por el cambio climático. Si bien el cambio climático pone en peligro la vida de todas las personas de un modo u otro, es más probable que quienes sufran sus peores efectos sean las personas discriminadas. Todas las personas merecemos protección frente a esta amenaza universal.

Porque con actuar no perdemos nada y podemos ganarlo todo.

Luchar contra el cambio climático nos da la oportunidad de poner por delante el bienestar de las personas al garantizar el derecho a un medio ambiente saludable. A su vez esto nos permitirá mejorar los derechos humanos, por ejemplo, al posibilitar el acceso de más personas a recursos energéticos más limpios y más baratos y crear oportunidades de empleo en sectores nuevos.

Porque poseemos el conocimiento, el poder y la capacidad para detener el cambio climático.

Son muchas las personas que están tratando de idear soluciones creativas, inspiradoras e innovadoras para abordar el cambio climático. Desde particulares hasta empresas o ciudades, en todo el mundo hay gente dedicada a elaborar políticas, campañas y soluciones que protejan a las personas y el planeta. Los pueblos indígenas y las comunidades minoritarias llevan siglos desarrollando formas de vivir sostenibles con el entorno que es su hogar. Podemos aprender de ellos y, con su consentimiento, aprovechar su pericia a la hora de plantear nuestras propias iniciativas para encontrar una forma distinta de interactuar con nuestro planeta.

¿Qué está haciendo Amnistía para abordar el cambio climático?

Amnistía Internacional ha defendido los derechos humanos en el Acuerdo de París sobre el cambio climático, ha contribuido a establecer unas normas de derechos humanos más enérgicas en relación con el cambio climático y apoya a los grupos ecologistas en su argumentos de derechos humanos.

Amnistía trabajará con diversos grupos en países clave para aumentar la presión sobre los gobiernos y las empresas que obstaculizan los avances. Amnistía apoyará a la gente joven, pero también a los pueblos indígenas, los sindicatos y las comunidades afectadas, a la hora de exigir una transición rápida y justa a una economía de cero emisiones que no deje a nadie atrás. Además, utilizaremos los recursos judiciales y los mecanismos nacionales y regionales de derechos humanos como herramientas adicionales para mantener la presión.

Amnistía Internacional ampliará su trabajo de apoyo a los defensores y defensoras de los derechos medioambientales para facilitar, específicamente, el trabajo de quienes protegen la tierra, los alimentos, a las comunidades y a las personas frente a los efectos del clima, la extracción y la expansión de los combustibles fósiles y la deforestación. Defender la información, participación y movilización en el espacio de la sociedad civil también contribuirá a promover políticas más progresistas sobre el clima.

Ver más contenidos