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Refugio

Personas refugiadas y migrantes. © REUTERS/Marko Djurica
Personas refugiadas y migrantes. © REUTERS/Marko Djurica

En los últimos años el mundo está viviendo una creciente crisis de refugiados y refugiadas. Cada día hay personas que deben tomar la decisión más difícil de su vida: abandonar su hogar en busca de una vida mejor.  

Durante los últimos años el número de personas que se han visto obligadas a salir de sus hogares y a buscar refugio en un tercer país ha crecido de firma significativa. Según los datos facilitados por ACNUR, más de 60 millones de personas han salido de su país o se han convertido en desplazados. Igualmente, hay un número muy importante de personas que se han visto obligadas a salir de sus hogares por razones económicas y a migrar en busca de una vida mejor.

Las razones por las cuales las personas migran son diversas y a menudo complejas. Hay personas que se trasladan a otros países para mejorar su situación económica o para continuar su educación. Otras se ven obligadas a abandonar su país para escapar de abusos contra los derechos humanos como la tortura, la persecución, los conflictos armados, la pobreza extrema e incluso la muerte.

En España, las personas migrantes y refugiadas tienen que hacer frente a las expulsiones en caliente y a la desprotección.

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La crisis de refugio en cifras

+ 22,5 MILL

personas refugiadas en todo el mundo

84%

personas refugiadas viven en países de ingresos bajos y medios (fuente: ACNUR)

10%

personas refugiadas a quienes se debe acoger cada año a escala mundial

La imposibilidad de llegar a un tercer país por vías legales, les obliga a exponer su vida a múltiples peligros y aún en el caso de que consigan llegar a un país seguro, pueden ser detenidas o son objeto de actos racistas o xenófobos. La falta de estructura familiar y las dificultades, tanto económicas como de acceso a derechos, les convierte en un grupo especialmente vulnerable. A un viaje lleno de peligros y temores, le suceden otras amenazas a la llegada, esta vez en forma de racismo, xenofobia y discriminación.

Amnistía Internacional lleva decenios trabajando con personas refugiadas y migrantes, incluidas mujeres, niños y niñas. Ha contribuido a impedir su devolución a países donde puedan sufrir persecución y a proteger a las personas migrantes más vulnerables de la explotación y los abusos de sus empleadores y de quienes se dedican a la trata y al tráfico ilícito de personas.

Activistas de AI se manifestaron en isla de Lampedusa pidiendo protección y atención para las personas refugiadas
Activistas de AI se manifestaron en isla de Lampedusa pidiendo protección y atención para las personas refugiadas. © AI
Niño junto a su madre en la cola para recibir la ración de comida en la isla de Kos, Grecia.
Niño junto a su madre en la cola para recibir una ración de comida, isla de Kos, Grecia. © Eliza Goroya/ AI

Desesperación y cansancio en la frontera Serbia-Hungría

Abdullah, refugiado sirio, habla con investigadores de Amnistía Internacional sobre las condiciones en el paso fronterizo y su motivación para viajar a Europa Occidental.

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Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), entre enero y septiembre de 2015, más de 3.200 personas perdieron la vida intentando llegar a Europa. Aunque Siria representa la mayor crisis de refugiados del mundo, no es la única. En África, las personas huyen de conflictos y persecución en países como Sudán del Sur, la República Centroafricana, Nigeria, Burundi, Somalia, Etiopía, Sudán o la República Democrática del Congo. Se calcula que en África subsahariana hay tres millones de personas refugiadas. En Kenia se alza Dadaab, el mayor campo de refugiados del mundo, establecido en 1991, y que en mayo de 2015 superaba las 350.000 personas.

Viajes peligrosos

En el intento de escapar de situaciones desesperadas, las personas refugiadas y migrantes arriesgan su vida en peligrosos viajes. Así sucede en el mar Mediterráneo, pero también en el sudeste asiático. Por otra parte, en la ruta de los Balcanes, las personas refugiadas y migrantes se enfrentan a detenciones arbitrarias, malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad, abusos, explotación por parte de los contrabandistas, devoluciones sumarias, incluso la muerte. En América Central, miles de personas que intentan cruzar México son secuestradas, violadas o pierden la vida en uno de los viajes más peligrosos del mundo. Durante el trayecto están expuestas a sufrir abusos a manos de funcionarios de los servicios de migración, agentes de policía, militares, traficantes de seres humanos y bandas criminales.

En el caso de España, llegan a través de las costas. Amnistía Internacional ha denunciado la persistencia de expulsiones ilegales (prohibidas por varios tratados internacionales) por parte de las autoridades del país, así como la desprotección de quienes podrían estar huyendo de abusos de derechos humanos en sus países de origen, especialmente en relación a condiciones de acogida, falta de visados humanitarios y la necesidad de un programa de reasentamiento digno.

Los gobiernos ignoran obligaciones legales e imperativos humanitarios y culpan a quienes se dedican al tráfico y la trata de seres humanos de enviar a la muerte a miles de personas. La lucha contra los delincuentes es fundamental, pero eso no exime a los gobiernos de proteger a las personas refugiadas y migrantes. Parece que a muchos les preocupa más la protección de las fronteras que salvar vidas.

EN POSITIVO

Las contribuciones positivas de las personas migrantes, como sus competencias, recursos y diversidad, casi nunca son noticia. Sin embargo, estas buenas noticias también existen. Un ejemplo: según el Banco Mundial, la migración internacional es buena porque los trabajadores pueden ir a los lugares donde son más productivos. El valor del dinero que las personas migrantes envían a los países en desarrollo (las llamadas “remesas”) es tres veces superior a la cantidad que los gobiernos dedican a ayuda al desarrollo, que se calcula que, en 2013, fue de 404.000 millones de dólares estadounidenses.

Familia siria reasentada en Noruega. © Helge Lien

¿Qué hace Amnistía Internacional?

Con sus muchos años de experiencia, Amnistía Internacional ha intervenido con éxito en miles de casos de personas que corrían riesgo de devolución a países donde estaban expuestas a sufrir tortura y otros abusos graves contra los derechos humanos. Apoyamos y protegemos a estas personas por medio de presión internacional, acciones de solidaridad, investigación y trabajo de ayuda humanitaria. También impulsamos cambios en las políticas y legislaciones, y en ocasiones, llevamos a cabo acciones sobre casos individuales. Nuestro personal ha tenido acceso sin precedente a esas mismas personas, a los lugares donde viven o están detenidas y a las autoridades que se ocupan de ellas. Además, hemos logrado que gobiernos y organismos regionales mejoren los mecanismos de protección de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo.

Nuestro trabajo influye en la orientación y las prioridades de organizaciones internacionales y en la elaboración de normas internacionales y regionales, así como en las políticas de migración y refugio de los estados. Podemos examinar el problema en todas las regiones y poner de manifiesto la “cadena de abusos” del viaje que realizan las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo desde su lugar de origen al lugar de destino.

Sabemos que los abusos contra los derechos humanos afectan de distinta forma en las diversas partes del mundo. Tenemos los conocimientos, la capacidad y el compromiso a largo plazo necesarios para influir positivamente en todas las estas regiones y conseguir avances.

Las soluciones a la crisis mundial de refugiados existen. Los políticos deben escuchar a los millones de ciudadanos y ciudadanas que están dando la bienvenida a las personas refugiadas. En imagen, manifestación del 12 de septiembre de 2015 en apoyo a las personas refugiadas. © AI

LA CRISIS MUNDIAL DE REFUGIADOS EN CIFRAS

+762.203

Personas que han llegado a Europa por mar (5/1-3/11 2015, ACNUR)

+4 M

Personas refugiadas sirias acogidas en sólo cinco países cercanos

85%

Proporción de personas que llegan por mar desde los 10 principales países de procedencia de los refugiados (ACNUR)

¿Qué pide Amnistía Internacional?

Las personas refugiadas:

  • no deben ser obligadas a regresar a un país en el que corren el riesgo de sufrir abusos contra los derechos humanos; 
  • deben ser reasentadas cuando se hallen en una situación vulnerable;
  • no deben ser discriminadas;
  • deben ver respetado su derecho de acceso al trabajo, a tener un alojamiento y a recibir una educación;
  • deben poder circular libremente y mantener sus documentos de identidad y viaje propios.

Las personas solicitantes de asilo:

  • deben poder entrar en un país para solicitar asilo;
  • no deben ser devueltas a un país en el que estén en situación de riesgo;
  • deben tener acceso a procedimientos de asilo justos y efectivos, y si son devueltos a un país, la devolución debe hacerse de modo seguro y con dignidad;
  • deben tener acceso a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) si lo necesitan o desean hacerlo.

MITOS Y HECHOS

MITOS
Dentro de la UE, así como en los medios de comunicación, se ha intentado justificar el creciente endurecimiento de las políticas de migración señalando que Europa está teniendo que ocuparse de mayor número de personas refugiadas y migrantes del que le corresponde. También se ha dicho que la gran mayoría de las personas que entran de manera irregular en Europa son migrantes económicos.


HECHOS
La mayoría de los refugiados del mundo no salen de su región de origen. Al final de 2013, los países que mayor número refugiados acogían eran: Pakistán, Irán, Líbano, Jordania, Turquía, Kenia, Chad, Etiopía, China y Estados Unidos.

En 2013, el 48% de todas la entradas irregulares y el 63% de todas las llegadas irregulares por mar eran de personas procedentes de Siria, Eritrea, Afganistán y Somalia, países asolados por conflictos y por los abusos generalizados contra los derechos humanos. La mayoría de quienes huyen de estos países lo hacen para escapar de la violencia o la persecución y son, en principio, personas que necesitan protección internacional.

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