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Refugio

Migrantes en el albergue de "San Juan Diego", Estación Lechería, en México. © Ricardo Ramírez Arriola/AI
Migrantes en el albergue de "San Juan Diego", Estación Lechería, en México. © Ricardo Ramírez Arriola/AI

En los últimos años el mundo está viviendo una creciente crisis de refugiados y refugiadas. Cada día hay personas que deben tomar la decisión más difícil de su vida: abandonar su hogar en busca de una vida mejor.  

Durante los últimos años el número de personas refugiadas que se han visto obligadas a salir de sus hogares y a buscar refugio en un tercer país ha crecido de forma significativa. Según los datos facilitados por ACNUR, más de 70 millones de personas han salido de su país o se han convertido en desplazados. Igualmente, hay un número muy importante de personas que se han visto obligadas a salir de sus hogares por razones económicas y a migrar en busca de una vida mejor.

Las razones por las cuales las personas migran son diversas y a menudo complejas. Hay personas que se trasladan a otros países para mejorar su situación económica o para continuar su educación. Otras se ven obligadas a abandonar su país para escapar de abusos contra los derechos humanos como la tortura, la persecución, los conflictos armados, la pobreza extrema e incluso la muerte.

En España, las personas migrantes y refugiadas tienen que hacer frente a las expulsiones en caliente y a la desprotección.

En Amnistía Internacional llevamos muchos años luchando contra las múltiples dificultades que se encuetran las personas que necesitan refugio. Uno de los casos es España, ya que el gobierno español prometió acoger 17.337 personas. Desde aquí pedimos a las autoridades españolas que cumplan con su compromiso de acogida, que garanticen el derecho de asilo y pongan fin a las prácticas de expulsiones sumarias y colectivas, conocidas como "devolución en caliente" que son ilegales.

El cambio empieza con estas dos palabras:

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La crisis mundial de refugio en cifras

25,9 M

Personas refugiadas actualmente en todo el mundo, según datos de ACNUR.

80%

Alrededor del 80% de las personas refugiadas viven en países vecinos a sus países de origen. Fuente: ACNUR

37.000

Personas cada día se ven forzadas a huir de sus hogares a causa de los conflictos y la persecución. Fuente: ACNUR

La imposibilidad de llegar a un tercer país por vías legales, les obliga a exponer su vida a múltiples peligros y aún en el caso de que consigan llegar a un país seguro, pueden ser detenidas o son objeto de actos racistas o xenófobos. La falta de estructura familiar y las dificultades, tanto económicas como de acceso a derechos, les convierte en un grupo especialmente vulnerable. A un viaje lleno de peligros y temores, le suceden otras amenazas a la llegada, esta vez en forma de racismo, xenofobia y discriminación.

Amnistía Internacional lleva decenios trabajando con personas refugiadas y migrantes, incluidas mujeres, niños y niñas. Ha contribuido a impedir su devolución a países donde puedan sufrir persecución y a proteger a las personas migrantes más vulnerables de la explotación y los abusos de sus empleadores y de quienes se dedican a la trata y al tráfico ilícito de personas.

A través de los ojos de una persona refugiada

Retamos a personas ordinarias a hacer el mismo viaje que hace una persona refugiada a través de la hipnosis. Y esto fue lo que pasó

Ver vídeo

Cruzar la frontera: un viaje de los más peligrosos

En el intento de escapar de situaciones desesperadas, las personas refugiadas y migrantes arriesgan su vida en peligrosos viajes. Así sucede en el mar Mediterráneo, pero también en el sudeste asiático. En América Central, miles de personas que intentan cruzar México son secuestradas, violadas o pierden la vida en uno de los viajes más peligrosos del mundo. Durante el trayecto están expuestas a sufrir abusos a manos de funcionarios de los servicios de migración, agentes de policía, militares, traficantes de seres humanos y bandas criminales. En Estados Unidos, el gobierno debe detener de inmediado las expulsiones ilegales de solicitantes de asilo en la frontera con México y facilitar la recepción sin demora de los miles de personas afectadas y la tramitación de sus casos de acuerdo con la legislación estadounidense.

En el caso de España, llegan a través de las costas. Amnistía Internacional ha denunciado la persistencia de expulsiones ilegales (prohibidas por varios tratados internacionales) por parte de las autoridades del país, así como la desprotección de quienes podrían estar huyendo de abusos de derechos humanos en sus países de origen, especialmente en relación a condiciones de acogida, falta de visados humanitarios y la necesidad de un programa de reasentamiento digno.

Los gobiernos muchas veces ignoran el mecanismo de reparto de personas refugiadas diseñado por la Comisión Europea, así como las obligaciones legales e imperativos humanitarios y culpan a quienes se dedican al tráfico y la trata de seres humanos de enviar a la muerte a miles de personas. La lucha contra los delincuentes es fundamental, pero eso no exime a los gobiernos de proteger a las personas refugiadas y migrantes. Parece que a muchos les preocupa más la protección de las fronteras que salvar vidas.

EN POSITIVO

Las contribuciones positivas de las personas migrantes, como sus competencias, recursos y diversidad, casi nunca son noticia. Sin embargo, estas buenas noticias también existen. Un ejemplo: según el Banco Mundial, la migración internacional es buena porque los trabajadores pueden ir a los lugares donde son más productivos. El valor del dinero que las personas migrantes envían a los países en desarrollo (las llamadas “remesas”) fue de 529.000 millones de dólares estadounidenses en 2018, tres veces superior a la cantidad que los gobiernos dedican a la ayuda al desarrollo.

Familia siria reasentada en Noruega. © Helge Lien

¿Qué hace Amnistía Internacional para ayudar a las personas refugiadas y migrantes?

Con sus muchos años de experiencia, Amnistía Internacional ha intervenido con éxito en miles de casos de personas que corrían riesgo de devolución a países donde estaban expuestas a sufrir tortura y otros abusos graves contra los derechos humanos. Apoyamos y protegemos a estas personas por medio de presión internacional, acciones de solidaridad, investigación y trabajo de ayuda humanitaria. También impulsamos cambios en las políticas y legislaciones, y en ocasiones, llevamos a cabo acciones sobre casos individuales. Nuestro personal ha tenido acceso sin precedente a esas mismas personas, a los lugares donde viven o están detenidas y a las autoridades que se ocupan de ellas. Además, hemos logrado que gobiernos y organismos regionales mejoren los mecanismos de protección de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo.

Nuestro trabajo influye en la orientación y las prioridades de organizaciones internacionales y en la elaboración de normas internacionales y regionales, así como en las políticas de migración y refugio de los Estados. Podemos examinar el problema en todas las regiones y poner de manifiesto la “cadena de abusos” del viaje que realizan las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo desde su lugar de origen al lugar de destino.

Sabemos que los abusos contra los derechos humanos afectan de distinta forma en las diversas partes del mundo. Tenemos los conocimientos, la capacidad y el compromiso a largo plazo necesarios para influir positivamente en todas las estas regiones y conseguir avances.

Más datos sobre la crisis de refugio

92.400

Personas refugiadas fueron reasentadas en 2018, menos del 7% del total de personas en espera

111.000

En 2018, una de cada dos personas refugiadas eran niño o niña. Muchos (111.000) se encontraban solos o separados de sus familias

341.800

En 2018, el mayor número de nuevas solicitudes de asilo correspondió a personas procedentes de Venezuela

¿Qué pide Amnistía Internacional?

Las personas refugiadas:

  • no deben ser obligadas a regresar a un país en el que corren el riesgo de sufrir abusos contra los derechos humanos; 
  • deben ser reasentadas cuando se hallen en una situación vulnerable;
  • no deben ser discriminadas;
  • deben ver respetado su derecho de acceso al trabajo, a tener un alojamiento y a recibir una educación;
  • deben poder circular libremente y mantener sus documentos de identidad y viaje propios.

Las personas solicitantes de asilo:

  • deben poder entrar en un país para solicitar asilo;
  • no deben ser devueltas a un país en el que estén en situación de riesgo;
  • deben tener acceso a procedimientos de asilo justos y efectivos, y si son devueltos a un país, la devolución debe hacerse de modo seguro y con dignidad;
  • deben tener acceso a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) si lo necesitan o desean hacerlo.

Mentiras y medias verdades sobre las personas migrantes

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