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#YoAcojo

España: queremos un lugar seguro para las personas refugiadas

Desde Amnistía Internacional, hemos decidido poner en marcha el manifiesto #YoAcojo. Porque estamos en contra de los atropellos que están sufriendo las personas refugiadas, y pensamos que podemos y debemos acoger.

Lee el manifiesto y únete a él.

Manifiesto #YoAcojo

Espacio Acogedor

Quienes firmamos este manifiesto queremos acoger. Y consideramos que Europa no está dando la respuesta adecuada a las personas refugiadas. Al contrario, todo su esfuerzo hasta ahora se ha centrado en proteger las fronteras y convertir Europa en una Fortaleza.

La consecuencia de esta absurda situación es que centenares de miles de personas se ven empujadas a emprender viajes peligrosos por mar o tierra que pueden costarles la vida. Miles ya no podrán contar su historia porque mueren en el camino, muchas veces ahogadas. Otras se han quedado atrapadas en campamentos de refugiados, sobreviviendo en condiciones extremadamente difíciles.

Especialmente trágica es la situación de mujeres y niñas expuestas a explotación y violencia sexual, y la de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, como por ejemplo, las que tienen una discapacidad. Todas ellas han visto cercenada la vida que llevaban y se enfrentan a abusos y violaciones de sus derechos que nunca hubieran imaginado. Por no hablar de las miles de familias que se han roto y que encima sufren rechazo en los países que deberían ofrecerles una acogida digna.

Queremos que los países de la Unión Europea, y España como parte de ella, garanticen a las personas refugiadas el apoyo que les corresponde, que den un paso adelante, que escuchen nuestra voz, que ACOJAN.

Queremos que Europa grite #YoAcojo.

Por ello, pedimos al gobierno de España:

  • Que garantice una respuesta rápida para las personas refugiadas y solicitantes de asilo que llegan a Europa, bien por tierra, bien por mar.
  • Que cumpla con sus obligaciones internacionales y aumente el número de plazas de reasentamiento, especialmente para mujeres, niñas y personas en situación de especial vulnerabilidad.
  • Que garantice unas condiciones de acogida dignas.
  • Que se comprometa a impulsar medidas que garanticen el derecho de asilo  y al establecimiento de rutas legales y seguras para que nadie tenga que arriesgar su vida en busca de refugio.

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Más información

Cada año, miles de personas de todo el mundo se ven obligadas a huir de sus hogares por  los conflictos y las persecuciones que sufren en sus países de origen.

En el último año, cientos de miles de personas, refugiadas la mayoría, se embarcaron en viajes peligrosos en búsqueda de un hogar seguro en Europa. De ellas, a casi 6.000 se las tragó el mar. Muchas eran niños y niñas. Y para hacer todo más difícil, las que lograron llegar a Europa se toparon con un muro de incomprensión y rechazo que pone barreras para solicitar asilo y les hace aún más vulnerables a sufrir violaciones de derechos humanos.

Aunque el aumento del número de personas refugiadas que llegan a la Unión Europea ha dominado los titulares de los medios de comunicación en los últimos meses, la realidad es que son los países más pobres los que acogen el 86 por ciento de las personas refugiadas.

Los gobiernos de los países más ricos no están haciendo lo suficiente para acoger a las personas que lo necesitan: ni responden con fondos suficientes a los llamamientos de ayuda humanitaria de Naciones Unidas ni ofrecen refugio. El impacto es  devastador para el acceso de las personas refugiadas a alimentos o medicinas.

En su viaje, las mujeres refugiadas sufren discriminación, además de por otras muchas causas, por el propio hecho de ser mujeres, circunstancia que se traduce en mayor explotación laboral, dificultades de acceso a la ayuda humanitaria, acoso, violencia sexual...

A pesar de todos los obstáculos a los que se enfrentan, son muchas las mujeres que, tras vivir los horrores de la guerra en países como Siria e Irak, emprenden la huida solas, o con sus hijos e hijas, movidas por la necesidad de encontrar un lugar seguro. Luchan por la supervivencia, recorriendo kilómetros y superando todo tipo de barreras. 

¿Cuáles? Todas las alternativas se basan en hacer más seguro el viaje de las personas refugiadas en busca de protección.

Muchos de los abusos de derechos humanos y muchas de las muertes se podrían evitar si, en lugar de tener que arriesgar sus vidas al huir, las personas refugiadas dispusieran de rutas legales y seguras para llegar a un nuevo país en el que reconstruir sus vidas. Un ejemplo de ruta legal y segura es el reasentamiento.

El reasentamiento es una herramienta de protección internacional para las personas refugiadas. Gracias a ella, una persona que ha huido de su país de origen y ha encontrado refugio temporal en otro país puede ser reasentada en un tercer país, donde encuentra protección permanente.

Sólo una décima parte de las personas refugiadas en todo el mundo que necesitan de manera urgente acceder a ese mecanismo podrá hacerlo este año, porque el compromiso mundial solamente alcanza alrededor de 100.000 personas refugiadas al año.

En España, el pasado mes de noviembre el Consejo de Ministros amplió el número de plazas del Programa Nacional de Reasentamiento a 724 personas y decretó que éstas, junto con las 130 comprometidas en 2014, serían trasladadas a España a finales de 2015.

No se ha cumplido, pero, además, es una cifra mínima comparada con las más de 450.000 personas refugiadas en necesidad de ser reasentadas que se encuentran, por ejemplo, en los países que hacen frontera con Siria.

La Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo Adicional de Nueva York de 1967. Son las bases legales que, desde su aprobación, han permitido proteger a millones de personas refugiadas en todo el planeta. Ambos documentos establecen quién es una persona refugiada, mecanismos de protección, asistencia y derechos sociales que los Estados firmantes deben garantizar.

Refugiado/a: persona que se ve obligada a salir de su país por temor a ser perseguida por su raza, religión, nacionalidad y/o opinión política u otras razones. Esta definición también incluye a las personas que huyen de conflictos armados o situaciones de violencia generalizada. Obtener la condición de persona refugiada implica las siguientes medidas: autorización de residencia, expedición de documentos de viaje, de identidad y autorización para trabajar.

Solicitante de asilo: persona que solicita su reconocimiento en otro país como persona refugiada y que se encuentra a la espera de resolución de su solicitud.

Asilo: protección o refugio que da un país a las personas extranjeras que reconoce como refugiadas. El reconocimiento del derecho de asilo de una persona implica además que el estado le conceda la documentación y autorización necesaria para residir y trabajar.

Desplazado/a: al igual que la persona refugiada, una persona desplazada ha tenido que abandonar su hogar por miedo a perder su vida. La diferencia es que, en este caso, no cruzan ninguna frontera, sino que intentan buscar un lugar seguro en su propio país.

Rutas legales y seguras: Son una serie de herramientas y figuras jurídicas utilizadas para proteger los derechos de las personas que se ven obligadas a abandonar sus países debido a conflictos armados, persecuciones, pobreza, etc. Entre ellas, destaca la figura del reasentamiento, la protección subsidiaria o la reagrupación familiar, entre otras.

Reasentamiento: es un instrumento de protección para las personas refugiadas. Una persona es reasentada cuando es acogida por un país distinto al primero al que llegó tras abandonar el suyo.

El reasentamiento existe porque a veces el primer país de acogida no puede garantizar la seguridad e integridad del refugiado, porque no puede afrontar la llegada de muchas personas refugiadas en un periodo de tiempo o porque un tercer país (el de reasentamiento) tiene mejores posibilidades para la integración social de la persona refugiada.

Por ejemplo, Líbano es el país del mundo que más personas refugiadas per cápita acoge, a pesar de ser tan pequeño como la provincia de Valencia. España podría ser un país de reasentamiento para algunas de las personas refugiadas que ahora malviven allí.

Para algunas personas refugiadas, como niños, niñas, mujeres sometidas a acoso sexual o personas con discapacidad, el reasentamiento podría ser su tabla de salvación.

Protección subsidiaria: es una figura jurídica por la cual un país acoge a  personas procedentes de otros países  que no reúnen los requisitos para ser reconocidas como refugiadas pero que tienen motivos fundados para creer que, si regresasen a su país de origen, su vida podría peligrar.  

Reagrupación/reunificación familiar: es una herramienta jurídica que permite volver a reunir en el país de acogida a la familia que se vio obligada a separarse al huir de su país de origen. Esta medida  mejora la calidad de vida y la situación social y económica de la familia reagrupada.