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Manifestación en México tras la desaparición de los 43 estudiantes que se produjo en Iguala  en septiembre de 2014.

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Desapariciones forzadas

Las desapariciones forzadas las cometen agentes del Estado o personas que actúan en su nombre y se niegan a reconocerlo. Ocultan la suerte y el paradero de la víctima, dejándola fuera del alcance de la protección de la ley.

El término legal “desaparición forzada” puede sonar algo tosco, pero la historia humana que subyace es sencilla: las personas desaparecen, literalmente, de entre sus seres queridos y de su comunidad, cuando agentes estatales (o con el consentimiento del Estado) las detienen por la calle o en su casa y después lo niegan o rehúsan decir dónde se encuentran. Es un delito de derecho internacional.

A menudo, estas personas nunca son puestas de nuevo en libertad, y no llega a conocerse su suerte. Muchas veces, las víctimas sufren tortura y viven con el temor constante de que las maten. Saben que sus familias desconocen por completo su paradero, y que no es probable que alguien acuda en su ayuda. Incluso si escapan de la muerte y son liberadas, las cicatrices físicas y psicológicas permanecen.

Muchas veces, las víctimas sufren tortura y viven con el temor constante de que las maten

Amnistía Internacional

Durante el último decenio se han alcanzado algunos logros importantes. Por ejemplo, en 2010, celebramos la llegada de una convención internacional contra las desapariciones. Desde Amnistía Internacional, todos los años cientos de miles de simpatizantes envían cartas personales de apoyo a familias o llamamientos a gobiernos para reclamar el paradero de las personas desaparecidas.

Manifestación en la Ciudad de México contra la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa
Manifestación en la Ciudad de México contra la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. © Itzel Plascencia López / Amnesty International Mexico

La incertidumbre de las desapariciones

Los familiares y amistades de las personas que han desaparecido sufren una lenta angustia psicológica, sin saber si su hijo o hija, madre o padre todavía viven, dónde están recluidos ni qué trato reciben. Buscar la verdad puede comportar gran peligro para toda la familia.

Las mujeres son quienes generalmente encabezan la lucha por averiguar lo ocurrido durante los minutos, días y años que transcurren desde la desaparición, exponiéndose ellas mismas a sufrir intimidación, persecución y violencia 

Además, cuando un miembro fundamental de la familia desaparece, la seguridad económica puede esfumarse. La persona desaparecida suele ser el principal sostén económico de la familia, la única capaz de cultivar el campo o llevar el negocio familiar. Esta situación puede llegar a empeorar debido a algunas leyes nacionales que no permiten cobrar una pensión ni ninguna otra ayuda si no se presenta el certificado de defunción.

Sin saber si su ser querido volverá alguna vez, la familia vive en una situación de absoluta incertidumbre.

Manifestación para exigir justicia por la muerte del joven trabajador de la construcción Giovanni López mientras se encontraba bajo custodia policial por haber incumplido presuntamente las medidas contra la COVID-19, en Guadalajara, Estado de Jalisco, México, el 9 de junio. 2020
Manifestación para exigir justicia por la muerte de Giovanni López, ocurrida mientras se encontraba bajo custodia policial por haber incumplido presuntamente las medidas contra la COVID-19, México, 9 de junio 2020 © Foto de ULISES RUIZ/AFP a través de Getty Images

Convención contra las desapariciones

La Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas entró en vigor en 2010. Su objetivo es evitar las desapariciones forzadas, descubrir la verdad cuando ocurren y garantizar que los supervivientes y las familias de las víctimas obtienen justicia y reparación.

Manifestación en el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas
Manifestación en el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. © Itzel Plascencia López / Amnesty International Mexico

Sembrar el terror

La desaparición forzada se usa a menudo como una estrategia para sembrar el terror en la sociedad. La sensación de inseguridad y miedo que genera no se limita a los familiares cercanos de las personas desaparecidas, sino que afecta también a las comunidades y a la sociedad en su conjunto. Su uso se ha convertido en un problema mundial. Ampliamente utilizadas por las dictaduras militares en su momento, ahora se producen desapariciones en muchos conflictos internos, especialmente cuando se intenta reprimir a la oposición política.

Las desapariciones parecen ir dirigidas específicamente contra defensores y defensoras de los derechos humanos, familiares de víctimas, testigos y profesionales del derecho, pero las personas vulnerables, como los niños y las niñas y las personas con discapacidad, también corren peligro.

Cada desaparición supone la violación de una serie de derechos humanos como:

  • derecho a la seguridad y la dignidad personales
  • derecho a no sufrir tortura ni otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes
  • derecho a unas condiciones de detención humanas
  • derecho a la personalidad jurídica
  • derecho a un juicio justo
  • derecho a la vida familiar
  • derecho a la vida (si matan a la persona desaparecida o se ignora su suerte)  

Gobiernos de todo el mundo, desde Siria hasta México y desde Sri Lanka hasta Gambia, podrían tener a centenares de personas, e incluso miles, recluidas en secreto.

Salil Shetty, ex secretario general de Amnistía Internacional

 

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