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31 de marzo de 2016

El año pasado, más de un millón de personas llegaron a Europa hacinadas en frágiles embarcaciones.

¿Por qué un número tan enorme de refugiados y solicitantes de asilo paga miles de dólares a los contrabandistas para poner en peligro su vida? Es muy sencillo: porque no tienen otra opción. Con las fronteras cerradas de golpe, pocos pueden confiar en llegar a otro país sin riesgos y legalmente. Nadie debería poner en juego su vida en un viaje peligroso para obtener una protección a la que tiene derecho. Y los gobiernos podrían evitar con facilidad que esto ocurra.
¿Cómo? Ofreciendo alternativas.

Canadá, por ejemplo, ha abierto sus puertas a 25.000 personas refugiadas sirias desde el pasado mes de noviembre. Todas y cada una de ellas llegaron a su nuevo hogar de la única forma obvia: en avión. Pudieron hacerlo gracias a una solución llamada reasentamiento.

nadie debería poner en juego su vida en un viaje peligroso para obtener una protección a la que tiene derecho.

Amnistía Internacional

Algunos datos sobre el reasentamiento

Tareq, Nada y sus tres hijos huyeron de Siria a Jordania después de que arrestaran a Tareq y esperan que los reasienten. © Amnesty International/Richard Burton

¿Qué es el reasentamiento?

El reasentamiento es una forma de proteger a las personas refugiadas más vulnerables: personas que han sido torturadas, por ejemplo, o mujeres en peligro de sufrir abusos (más abajo encontrarás más información sobre quién es considerado vulnerable).

En pocas palabras, funciona así: te ves obligado a huir de tu casa y escapar a otro país. Allí, te registras ante la Agencia de la ONU para los Refugiados (el ACNUR) y las autoridades locales. Pero sigues estando en peligro de sufrir abusos como la violencia sexual o problemas para conseguir un tratamiento médico que te salve la vida.

Aplicando unos criterios concretos, el ACNUR determinará si eres especialmente vulnerable y necesitas con urgencia protección en otro país: esto es lo que se conoce como reasentamiento.

Si cumples los requisitos, esperarás ansiosamente a que te ofrezcan una plaza. Y si tienes mucha suerte, puede que un día recibas una llamada de teléfono en la que te comuniquen que puedes hacer las maletas y establecerte en un tercer país.

Las personas refugiadas pueden solicitar el reasentamiento si...

... han sobrevivido a la tortura o a violencia grave

… tienen necesidades médicas, como enfermedades graves o un problema de salud crónico

… son mujeres o niñas en riesgo de sufrir abusos o explotación

… son niños o niñas o adolescentes no acompañados

... sufren persecución a causa de su género o de su orientación sexual

… necesitan protección legal o física; por ejemplo, porque podrían ser expulsadas a un país donde podrían ser torturadas o asesinadas

… llevan mucho tiempo en movimiento y no pueden volver a su país en un futuro previsible

Rasha, siria de 13 años, muestra su certificado de “graduación con honores” de la escuela. Ella y su familia fueron reasentados en Bradford, en el Reino Unido. © Amnesty International

¿Existen otras rutas seguras y legales?

Sí. Los gobiernos pueden abrir lo que se denomina vías a la seguridad en situaciones de emergencia como la crisis de refugiados sirios. Entre ellas están:
  • Las becas de estudios y los visados de estudiante, que permiten a las personas refugiadas empezar a estudiar o seguir haciéndolo.
  • Los visados de trabajo, que ofrecen a las personas con una profesión la oportunidad de conseguir empleo en el extranjero.
  • La reagrupación familiar; esto significa que las personas refugiadas pueden reunirse con familiares cercanos que ya viven en el extranjero.
  • El patrocinio privado, por el que ciudadanos particulares u organizaciones privadas financian a personas refugiadas para que se establezcan en su comunidad.
La apertura de estas oportunidades para un número mucho mayor de personas refugiadas les permitirá viajar a nuevos países de acogida de un modo seguro y organizado. Y eso hará que disminuya el número de personas que arriesgan la vida para llegar a un puñado de destinos superpoblados, como las islas griegas.



Mazen, de cuatro años, y su hermano gemelo Bilala, en una escuela infantil en Suecia. Procedentes de Siria, fueron reasentados junto con su familia desde Jordania en 2014. © Amnesty International (Foto: Ina Tin)

¿Qué cambios pueden aportar estas soluciones?

Unas rutas seguras y legales pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte para las personas refugiadas. Pueden representar no tener que entregar los ahorros de toda la vida a un contrabandista, sólo para someter a tu familia en un terrible peligro. Pueden representar no sufrir palizas, explotación o abusos sexuales, y evitar viajes largos y agotadores a pie. También pueden ofrecer una salida de la pobreza extrema en países de acogida que no pueden hacer frente a la situación, como Líbano, donde actualmente una de cada cinco personas es refugiada siria. Pero sobre todo, las soluciones como el reasentamiento ofrecen esperanza a unas personas que lo han perdido todo. Prometen cosas sencillas y básicas que todos queremos: una atención médica digna, un hogar, una educación para tus hijos. Y, lo más importante, son una forma crucial de proteger los derechos humanos de las personas cuando su propio país no puede o quiere hacerlo.

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Estos son solo algunos testimonios de personas a que tuvieron que volver:

Una familia cuyos hijos fueron devueltos a Siria

Una familia de 24 miembros vivía junta en un único apartamento en Antakya, provincia de Hatay. Según dijeron a Amnistía Internacional, cinco miembros de la familia fueron devueltos a Siria en torno al 20 de febrero de 2016. M. Z., de 30 años y que llevaba en Turquía desde principios de 2015, había podido registrarse. Su hermano de 20 años, M. A., y el sobrino y dos sobrinas de ambos, de 11, 10 y 9 años, habían llegado a Turquía hacía unos dos meses y no habían podido registrarse porque les habían dicho que era imposible, y que quienes lo intentaban corrían el riesgo de ser devueltos a Siria. Los dos hermanos llevaban a su sobrino y sus sobrinas al parque a jugar cuando les dieron el alto unos policías que les pidieron sus documentos de identificación. Los policías los llevaron a los cinco a una comisaría cercana. M. Z. contó a Amnistía Internacional por teléfono desde Siria que, tras permanecer detenidos varias horas, los metieron a los cinco en un autobús y los llevaron al paso fronterizo de Cilvegözü / Bab al Hawa, en la provincia de Hatay.

Los cinco pueden aún comunicarse con su familia en Antakya por teléfono. La madre de los niños dijo a Amnistía Internacional: “Lloran todo el tiempo; cuando hablan, ni siquiera entiendo lo que dicen
Amnistía Internacional

Dos hombres cuyo hermano, y su esposa embarazada, fueron devueltos a Siria

Los dos hermanos dijeron que, en torno al 3 de marzo de 2016, viajaban en dos automóviles junto con su hermano y la esposa de éste; habían cruzado ese mismo día la frontera entre Turquía y Siria cerca de Yayladağı, en la provincia de Hatay. Cuando se habían adentrado unos 3 km en territorio turco, unos guardias fronterizos turcos dieron el alto al vehículo en el que viajaban su hermano, K. A., y la esposa de éste, B. Q. K. A. telefoneó a sus dos hermanos en el otro automóvil para contarles lo que había sucedido. Según contaron a Amnistía Internacional, su hermano y su cuñada fueron devueltos a Siria en un furgón, a través del paso fronterizo de Cilvegözü / Bab al Hawa,  junto con otros siete furgones que transportaban a personas refugiadas sirias.

El hermano y su esposa, ahora embarazada de nueve meses, viven en el campo de Atma, al otro lado de la frontera turca.
Amnistía Internacional

Un hombre cuya madre necesitaba cirugía de urgencia para salvar la vida

Un hombre sirio contó que a su madre no le habían permitido registrarse en Gaziantep pese a que necesitaba cirugía de urgencia para salvar la vida, y sólo podía acceder a ella si estaba registrada. Un médico le había dicho que, cada día que pasara sin operarse, la vida de su madre correría peligro. Finalmente se dieron por vencidos y, a cambio, convencieron a las autoridades de que registraran a la madre en Kilis, a unos 60 km de distancia. La madre pudo posteriormente acceder a la atención médica gratuita que necesitaba.


Tras dos semanas de intentar registrarse en Gaziantep, presentando numerosas pruebas médicas, se dieron por vencidos.
Amnistía Internacional

Un sirio de Azaz devuelto ilegalmente sin el debido proceso desde la frontera

El hombre formaba parte de un grupo de unas 60 personas que trataron de entrar irregularmente en Turquía el 20 de febrero de 2016. Según dijo, había sido capturado por guardias de fronteras turcos y detenido en un cuartel militar cerca de Reyhanlı, en la provincia de Hatay. Según su relato, los guardias de fronteras no les dieron comida ni agua, ni les permitieron usar los retretes.
En su relato a Amnistía Internacional contó que había permanecido detenido cuatro horas, y que otras personas recluidas en el cuartel estuvieron detenidas hasta 24 horas.
Amnistía Internacional

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