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© Sophie Garcia/Corbis for Amnistía Internacional

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Matrimonios forzados en Burkina Faso

ACABEMOS CON LAS BARRERAS A LA LIBRE ELECCIÓN EN BURKINA FASO

24 de abril de 2016

En Burkina Faso, si eres niña es probable que tu infancia no dure mucho. El matrimonio forzado a edad temprana es habitual, como lo es el embarazo precoz.

Si eres mujer, te pueden negar el acceso a métodos anticonceptivos, por el mero hecho de no tener el permiso de tu esposo. Y si no consigues acceder a anticonceptivos, puedes verte obligada a usarlos en secreto por miedo a ser acusada de adulterio por tu pareja o tus parientes políticos.

Si eres sobreviviente de violación y quedas embarazada como consecuencia de esa agresión, debes pagar tu propia atención médica de urgencia, algo que no está al alcance de la mayoría de las víctimas.

Es una situación insostenible. Las niñas de Burkina Faso quieren que les devuelvan su infancia. Sus madres, tías y hermanas están hartas de ser marginadas de las decisiones que afectan a sus vidas. Dales tu apoyo hoy.

El gobierno debe educar a los padres para que abandonen prácticas tradicionales nocivas que afectan negativamente a las niñas.

Sobreviviente de matrimonio forzado de 18 años

EN CIFRAS

La desigualdad de trato niega a las mujeres su derecho a elegir

En Burkina Faso, seas mujer o niña, se te impide tomar decisiones fundamentales que sólo a ti te incumben. Decisiones como casarte o no y cuándo, con quién casarte, y quedarte embarazada o no y cuándo. Estas barreras a la elección son alimentadas por actitudes sociales que otorgan más valor a los hombres y los niños que a las mujeres y las niñas. Esta discriminación da lugar a abusos contra los derechos humanos básicos de las mujeres y las niñas, como su derecho a la vida, a la educación y a una atención de la salud de calidad, en particular atención de la salud sexual y reproductiva.
A veces no tenemos dinero para pagar anticonceptivos y por eso he tenido ocho hijos.
Korotimi, 43 años
Sobre todo, esta discriminación niega a las mujeres y niñas sus derechos sexuales y reproductivos, unos derechos que les permiten tomar libremente decisiones sobre lo que ocurre con sus cuerpos y con sus vidas sin amenaza de violencia. Esto incluye el derecho a información y servicios adecuados sobre salud sexual, planificación familiar y sexualidad.

Las consecuencias de estos abusos son claras cuando se examinan los números. Más de la mitad de las mujeres de Burkina Faso contrajeron matrimonio antes de los 18 años, y el 10 %, antes de los 15. Sólo alrededor del 17 % de las niñas están en la escuela secundaria. Muchas deben abandonar la escuela porque las obligan a casarse o a realizar las tareas domésticas. La mayoría de las niñas ya están casadas cuando cumplen los 19 años, y casi la mitad de las mujeres jóvenes son madres. Sólo el 17 % de las mujeres de Burkina Faso que anticonceptivos, una de las tasas más bajas del mundo.

En 2015, Burkina Faso aprobó una estrategia nacional para reducir el matrimonio precoz en un 20 % en 2025. Pero se trata de un objetivo demasiado pequeño y tardío. En virtud del derecho internacional, Burkina Faso debe adoptar inmediatamente medidas sostenibles para acabar con el “matrimonio precoz” y los muchos abusos contra los derechos humanos de las niñas a los que da lugar.
Patricia, de 29 años (que va de verde) y otra mujer en la familia partiendo nueces rodeadas de sus hijos e hijas. © Anna Kari
Patricia, de 29 años (que va de verde) y otra mujer en la familia partiendo nueces rodeadas de sus hijos e hijas. © Anna Kari
Zalissa, una de las mujeres de Issaka Nabole, trabaja al final del día. La otra mujer de su marido murió al dar a luz. © Anna Kari
Zalissa, una de las mujeres de Issaka Nabole, trabaja al final del día. La otra mujer de su marido murió al dar a luz. © Anna Kari
La activista por los derechos de las mujeres Bibata Ouedraogo intercambia con Abibou Sanga una sesión sobre derechos sexuales y reproductivos en Sissaba, Burkinia Faso. © Amnistía Internacional, Foto: Nick Loomis
La activista por los derechos de las mujeres Bibata Ouedraogo intercambia con Abibou Sanga una sesión sobre derechos sexuales y reproductivos en Sissaba, Burkinia Faso. © Amnistía Internacional, Foto: Nick Loomis

Mi cuerpo mis derechos en Burkina Faso

Para las niñas obligadas por sus familias a casarse, para la mujer que necesita el permiso de su esposo o de sus parientes políticos para usar anticonceptivos; para la niña que queda embarazada tras ser violada y no tiene otra elección que llevar a término ese embarazo, llevamos la campaña Mi cuerpo mis derechos a Burkina Faso. Junto con las muchas mujeres y niñas que allí siguen exigiendo sus derechos, pedimos al gobierno que acabe con las barreras a la libre elección en Burkina Faso.
¡Nosotras somos quienes llevamos a término el embarazo, sólo nosotras! ¡Nosotras tenemos que decidir si queremos quedar embarazadas o no!
Bibata Ouédraogo, activista de los derechos de las mujeres

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