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Qatar, la copa mundial de la vergüenza

© Amnesty International

14 de abril de 2016

Los migrantes que construyen un moderno estadio para la Copa Mundial de Fútbol de 2022 en Qatar sufren abusos y explotación... mientras la FIFA obtiene enormes beneficios.

Pide a la FIFA y a los patrocinadores que actúen inmediatamente para proteger a los trabajadores migrantes de Qatar frente a los abusos

Migrantes procedentes de Bangladesh, India y Nepal que trabajan en la reforma del emblemático estadio Jalifa y  el ajardinado de las instalaciones deportivas y zonas verdes circundantes, la denominada “Aspire Zone”, están siendo explotados. Algunos son objeto de trabajo forzado. No pueden cambiar de trabajo, no pueden salir del país y suelen tener que esperar meses para cobrar sus salarios. Mientras, la FIFA —organismo internacional de gobierno del fútbol—, sus patrocinadores y las empresas de construcción implicadas se preparan para obtener ingentes beneficios económicos de la celebración del torneo.

Hemos detectado ocho formas de explotación que sufren algunos trabajadores de las obras del estadio Jalifa y la “Aspire Zone”...

1. Elevadas comisiones de contratación

Muchas personas migrantes buscan trabajo en Qatar para huir de la pobreza y el paro en países como Nepal, Bangladesh e India. Pero, para conseguir empleo deben pagar elevadas comisiones. Los trabajadores con los que hablamos habían tenido que pagar sumas que iban desde 500 a 4.300 dólares estadounidenses a contratistas sin escrúpulos en sus países de origen. Muchos están endeudados, por lo que temen dejar su empleo cuando llegan a Qatar.

 

Trabajadores migrantes de Qatar: cifras

1,7 mill.

trabajadores migrantes en Qatar, más del 90% de la mano de obra

3.200

trabajadores, en su mayoría migrantes, que trabajan a diario en las obras del estadio Jalifa

+234

hombres que trabajan en el estadio Jalifa y la Aspire Zone y sufren abusos y explotación; algunos son víctimas de trabajo forzado

2. Terribles condiciones de vida

Normalmente, los trabajadores soportan condiciones de hacinamiento y de falta de higiene y seguridad en sus alojamientos. Vimos a hombres durmiendo en literas en habitaciones para ocho o más personas. Sin embargo, el derecho qatarí y las Normas para la Protección de los Trabajadores permiten como máximo cuatro camas por habitación y prohíben el uso compartido de camas y el uso de literas.


3. Mentiras sobre el salario

Los agentes de contratación, además, hacen falsas promesas respecto al salario que recibirán los trabajadores, y sobre la clase de empleo ofertado. Los 300 dólares al mes que a un hombre de Nepal le habían prometido que iba a cobrar resultaron ser sólo 190 una vez que empezó a trabajar en Qatar. Cuando los trabajadores explican a la empresa que les habían prometido un salario superior, ésta se limita a hacer oídos sordos. Así lo recuerda Mushfiqur, jardinero de la Aspire Zone: “El gerente sólo dijo: Me da igual lo que te hayan dicho en Bangladesh. Cobrarás este sueldo y nada más. Si sigues protestando les diré que cancelen tu visado y te manden de vuelta a casa’”.


4. Retrasos en el pago de salarios

A veces no se pagan los sueldos durante varios meses. Esto puede tener consecuencias desastrosas, ya que los trabajadores no pueden pagarse la comida, enviar dinero a sus familias ni hacer pagos sobre préstamos asociados a la contratación. Una situación que a muchos los lleva al borde de la desesperación.

El lado espantoso de un hermoso juego

Mostramos cómo las empresas de construcción encargadas de las obras para la Copa Mundial de 2022 están abusando de los trabajadores migrantes e incumpliendo el propio derecho laboral de Qatar.

Ver vídeo

5. No poder abandonar el estadio ni el campamento

Algunos empleadores no expiden o renuevan el permiso de residencia a sus trabajadores, a pesar de que están obligados a hacerlo según el derecho qatarí. Con estos documentos de identidad, los trabajadores pueden demostrar que tienen permiso para vivir y trabajar Qatar. Sin ellos, pueden ser encarcelados o multados. Por esta razón, algunos de los hombres que trabajan en las obras del estadio Jalifa tienen miedo de aventurarse más allá de la zona de obras o del campamento donde viven los trabajadores.


6. No poder salir del país ni cambiar de trabajo

Los empleadores habían confiscado el pasaporte a todos los trabajadores con los que hablamos. De hecho, si quieren salir de Qatar, deben conseguir un “permiso de salida” aprobado por su empresa. Pero los empleadores suelen hacer caso omiso de estas solicitudes, o incluso amenazan a los trabajadores, diciéndoles que no pueden marcharse hasta que termine el contrato, lo que podría significar otros dos años.

 


Kamal, de Nepal, montador de andamios en el estadio Jalifa
Estoy harto de este lugar. El trabajo es duro, el campamento está sucio y es pequeño, y todavía no he recibido una paga.

7. Ser amenazados

Si los trabajadores se quejan de las condiciones o piden ayuda, normalmente son intimidados y amenazados por sus empleadores. Así nos lo contó un migrante que trabajaba en las obras del estadio Jalifa: “Fui a la oficina de la empresa, le dije al gerente que quería irme a mi casa [en mi país] porque siempre recibía la paga con retraso. Me dijo a gritos: ‘Sigue trabajando o no te irás nunca’”.

Mohammad, que trabaja en el mantenimiento de zonas verdes de la Aspire Zone, explicó: “La empresa tiene mi pasaporte. Si cambia mi estado de financiación, me enviarán de vuelta y tengo una gran deuda pendiente [...] Quiero que me devuelvan mi pasaporte [y]  el campamento no está bien, dormimos ocho en una habitación; son demasiados. Pero no puedo quejarme [porque] me echarían del trabajo”.

El lado espantoso de un hermoso juego: cifras

+90M $

para una empresa, Six Construct, por la reforma del estadio Jalifa

2.000M $

ingresos de la FIFA en 2014

220 $

Salario medio mensual de los hombres entrevistados que trabajaban en el estadio Jalifa

8. Trabajo forzoso

Una de las empresas que contratan trabajadores para el proyecto del estadio Jalifa somete a trabajo forzado a sus empleados. Quienes se niegan a trabajar debido a las condiciones son amenazados con deducciones de la paga, o con ser entregados a la policía  para su expulsión sin recibir el sueldo que les corresponde.

La FIFA y el gobierno de Qatar responden a nuestra presión

Tras nuestra petición al órgano de gobierno del fútbol, la FIFA, y al gobierno qatarí de que protejan a los trabajadores migrantes en las obras de construcción para la Copa Mundial de 2022, se han producido tres señales que indican que la FIFA y el gobierno qatarí están empezando a escuchar:

  1. El gobierno de Qatar ha dicho que llevará a cabo una investigación sobre las principales empresas de construcción mencionadas en nuestro informe.
  2. La FIFA ha admitido que no planteó motivos de preocupación por los derechos humanos al comité organizador local de Qatar hasta mayo de 2015, es decir, cuatro años después de  que se le concediera la Copa Mundial. También afirmó que antes de 2015 no consideraba que la construcción de los estadios de la Copa Mundial fuera su responsabilidad.
  3. El nuevo presidente de la FIFA visitó el Estadio Internacional Jalifa y anunció la creación de un organismo para vigilar las condiciones de trabajo en los estadios utilizados para la Copa Mundial de 2022. Esta es la medida más concreta que ha tomado la FIFA en materia de derechos humanos en el contexto del campeonato de Qatar.

Parece que la FIFA se está dando cuenta de que, si no toma medidas concretas, los cimientos de la Copa Mundial 2022 de Qatar se asentarán sobre la sangre, el sudor y las lágrimas de los trabajadores migrantes.

 

Sin trucos

A pesar de los progresos, tenemos que asegurarnos de que no se trata de un truco publicitario de la FIFA, ya que la situación es cada vez más urgente. Se espera que la actividad de construcción de la Copa Mundial toque techo a mediados de 2017, y que la mano de obra empleada en proyectos relacionados con el campeonato alcance las 36.000 personas en los dos próximos años.

Todavía tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar que estas personas están protegidas contra el abuso y la explotación: ¡firma nuestra petición!

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