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6 de octubre de 2016

Solicitantes de asilo –incluidos menores no acompañados– están sufriendo abusos violentos, devoluciones instantáneas ilegales y detenciones ilegítimas a manos de las autoridades policiales y de inmigración húngaras, en virtud de un sistema claramente concebido para disuadirlos de entrar en el país.

En el contexto de una campaña tóxica para la celebración de un referéndum sobre las cuotas de refugiados de la UE, cientos de personas solicitantes de asilo llevan meses interminables de espera en condiciones degradantes. Muchas de los que consiguen entrar en Hungría son objeto de devolución inmediata a Serbia, a veces por medios violentos, o de detención ilegal.
Huimos de la guerra, huimos del dolor. ¿Por qué en la frontera nos tratan como animales
Entrevista con I. en el campo de Horgoš, agosto de 2015
Amnistía Internacional habló con 143 personas durante una visita reciente a las fronteras de Hungría, y la mayoría proporcionó detalles sobre las espantosas condiciones en que viven y los abusos que sufren quienes intentan entrar en Hungría y atravesar el país. El proceso de asilo ya es largo y complicado, pero si se le añade la falta de traductores y asesoramiento, suele ser muy difícil que los refugiados presenten su solicitud.

En septiembre de 2015, Hungría terminó la construcción de una valla inmensa a lo largo de su frontera con Serbia y aprobó una ley para acelerar las solicitudes de asilo.

Se abrieron “zonas de tránsito” en dos pasos fronterizos. Consisten en contenedores de metal para procesar las solicitudes y recluir a los solicitantes de asilo admitidos.

Sólo 30 personas en total son admitidas cada día en estas zonas de tránsito para solicitar asilo; centenares más siguen consumiéndose en condiciones degradantes en la frontera o en masificados centros de Serbia. En vista de las graves restricciones para entrar legalmente en Hungría, algunos solicitantes de asilo intentan cruzar la frontera de manera irregular.

Una ley aprobada en junio de 2016 permite la devolución inmediata a Serbia de solicitantes de asilo encontrados a una distancia de hasta ocho kilómetros de la valla fronteriza con Serbia. Las personas así detenidas son objeto de una “devolución inmediata” ilegal, sin ninguna consideración de sus necesidades de protección o su situación de especial vulnerabilidad.

Algunas de las personas entrevistadas contaron a Amnistía Internacional que se estaba usando fuerza excesiva contra los solicitantes de asilo, a los que daban golpes y patadas y perseguían con perros.

En el interior de las zonas de tránsito, los hombres que viajan sin familia son a menudo detenidos ilegalmente durante periodos de hasta cuatro semanas.

La mayoría de estos hombres ven rechazadas sus solicitudes de asilo porque han entrado desde Serbia, que Hungría considera un “tercer país seguro”, lo que significa que se espera que soliciten asilo allí. Puesto que Serbia no los admite oficialmente de vuelta ni les proporciona acceso a un proceso justo de asilo, se quedan atrapados y sin poder solicitar asilo. A las personas que son objeto de devolución instantánea desde las zonas de tránsito prácticamente no les queda otra salida que probar una ruta diferente de entrada a la UE y correr más riesgos.

Los solicitantes de asilo que consiguen pasar las “zonas de tránsito” son conducidas a centros de alojamiento para solicitantes, unos abiertos y otros cerrados, cuyas condiciones son pésimas. Carecen de servicios básicos y apenas proporcionan educación y actividades infantiles o atención médica. Algunos menores no acompañados son alojados junto a hombres adultos.

Aquí la detención es también una práctica habitual y, en el momento de la investigación, casi el 60% de los 1.200 solicitantes de asilo registrados en Hungría estaban bajo custodia.
En septiembre de 2015, Hungría terminó la construcción de una valla inmensa a lo largo de su frontera con Serbia y aprobó una ley para acelerar las solicitudes de asilo.
En septiembre de 2015, Hungría terminó la construcción de una valla inmensa a lo largo de su frontera con Serbia y aprobó una ley para acelerar las solicitudes de asilo. © AI (Foto: Richard Bruton)
La fotografía se realizó en el paso fronterizo Horgoš-Röszke entre Serbia y Hungría, donde las autoridades húngaras han levantado un muro y han cerrado el cruce fronterizo oficial. Como resultado, miles de personas refugiadas se quedaron atrapadas e
La fotografía se realizó en el paso fronterizo Horgoš-Röszke entre Serbia y Hungría, donde las autoridades húngaras han levantado una valla y han cerrado el cruce fronterizo oficial. Como resultado, miles de personas refugiadas se quedaron atrapadas sin acceso adecuado a atención médica, comida y agua. La falta de información, la fuerte presencia policial y el limitado acceso al territorio y al asilo hizo que la mayor parte de las personas refugiadas salieran del campo y continuaran su viaje hacia Croacia. © AI

La respuesta estancada de Europa

Desde mediados del año pasado, expertos de derechos humanos han denunciado la situación y han pedido que se obligue a Hungría a rendir cuentas:

En diciembre de 2015, la Comisión Europea puso en marcha una investigación oficial denominada procedimiento de infracción contra Hungría por las reformas introducidas en la legislación sobre asilo. Pero ha pasado más de un año y la situación de las personas atrapadas en las fronteras no ha cambiado, y esas actuaciones todavía no han concluido.

La Comisión Europea debe tomar medidas y avanzar en esta investigación.
Imagen de uno de los campos informales para personas refugiadas y migrantes que se levantaron fuera de las zonas de tránsito en Hungría, en los pasos fronterizos entre Hungría y Serbia (Tompa-Kelebia y Röszke-Horgoš). En el momento de la visita de Am
Imagen de uno de los campos informales para personas refugiadas y migrantes que se levantaron fuera de las zonas de tránsito en Hungría, en los pasos fronterizos entre Hungría y Serbia (Tompa-Kelebia y Röszke-Horgoš). En el momento de la visita de Amnistía Internacional, había unas 600 personas alojadas en ellos, principalmente familias de Afganistán, Irán, Siria e Irak. © AI

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