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Nelson Mandela recibe el Premio Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional, en Johannesburgo, Sudáfrica

Nelson Mandela recibe el Premio Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional, en Johannesburgo, Sudáfrica, 1 de noviembre de 2006. © Schadeberg (www.jurgenschadeberg.com)

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Nelson Mandela: las frases más poderosas que siguen inspirando al mundo

Mireya Cidón, Responsable de Edición en Amnistía Internacional España,

Nelson Mandela transformó la historia de Sudáfrica y del mundo con su lucha contra el apartheid y su defensa inquebrantable de la libertad, la igualdad y los derechos humanos. Sus frases más célebres –reflexiones sobre justicia social, liderazgo, educación, reconciliación y lucha contra el racismo– siguen iluminando el camino hacia sociedades más dignas y justas. Para comprender mejor la profundidad de su pensamiento, reunimos aquí sus palabras más poderosas organizadas en tres grandes temas que marcaron su vida y su obra.

Frases de Nelson Mandela sobre derechos humanos, libertad y la construcción de una sociedad justa

Estas frases reflejan la visión ética de Mandela sobre la libertad y la dignidad humana como pilares irrenunciables de cualquier sociedad democrática. En ellas subraya la importancia de defender los derechos humanos, actuar con responsabilidad colectiva y asumir que la justicia social solo es posible cuando todas las personas pueden vivir con igualdad de oportunidades, seguridad y respeto. 

1. Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad.
2. Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien.
3. Todas las personas debemos preguntarnos: ¿he hecho todo lo que está a mi alcance para lograr una paz y una prosperidad perdurables en mi ciudad y mi país?
4. Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de las demás personas.
5. Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de que hayamos vivido; es la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos.
6. Una nación no debe juzgarse por cómo trata a su ciudadanía con mejor posición, sino por cómo trata a quienes tienen poco o nada.
7. La paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos y todas podemos prosperar.
8. Cuando se escriba la historia de nuestro tiempo, ¿seremos recordados por haber hecho lo correcto o por haber dado la espalda a una crisis global?

Nelson Mandela levantando el puño y sonriendo ante una multitud en Sudáfrica, símbolo de su liderazgo en la lucha contra el apartheid y el racismo.

Nelson Mandela saluda a la multitud con el puño en alto durante un acto público en Sudáfrica, un gesto que simboliza su lucha contra el apartheid y su defensa de la libertad y la igualdad. © KUUS/SIPA

Frases de Nelson Mandela sobre racismo, igualdad y justicia social

Estas frases condensan la denuncia firme de Mandela contra el racismo y cualquier forma de discriminación, así como su convicción de que la igualdad es una responsabilidad colectiva. Para él, el racismo, la pobreza y la exclusión no eran fallos aislados del sistema, sino violaciones profundas de los derechos humanos que degradan a víctimas y perpetradores por igual. Mandela defendía que una sociedad verdaderamente libre solo puede construirse si se desmantelan todas las estructuras que generan desigualdad y si se garantiza la dignidad de las personas que han sido históricamente marginadas.

9. Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, venga de un hombre negro o de un hombre blanco.
10. Nunca he considerado a ningún hombre como mi superior, ni fuera ni dentro de la cárcel.
11. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religión. La gente aprende a odiar. También se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que lo contrario.
12. La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad.
13. Al igual que la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural.
14. El camino que tendremos que recorrer no será fácil. Todos sabemos con qué empecinamiento el racismo puede aferrarse a la mente y con qué profundidad puede infectar el alma humana. (…) Por dura que pueda ser esta batalla, no nos rendiremos. Sea cual fuere el tiempo que requiera, no cejaremos en nuestro empeño. El hecho de que el racismo degrade tanto al perpetrador como a la víctima nos exige que, para ser leales a nuestro compromiso de proteger la dignidad humana, luchemos hasta lograr la victoria.

Nelson Mandela se dirige al Comité Especial contra el Apartheid en el Salón de la Asamblea General, Naciones Unidas, Nueva York, el 22 de junio de 1990. © UN Photo/P Sudhakaran

Frases de Nelson Mandela sobre educación, futuro, coraje y liderazgo

Estas frases muestran la confianza que Mandela depositaba en la educación, en las nuevas generaciones y en la capacidad humana para transformar la adversidad en fuerza. Su mirada hacia el futuro estaba profundamente ligada a la idea de que el aprendizaje, el coraje y la responsabilidad individual pueden desencadenar cambios colectivos duraderos. Mandela entendía el liderazgo no como un ejercicio de autoridad, sino como un servicio comprometido con la justicia, la empatía y la construcción de un futuro donde todas las personas puedan prosperar con dignidad y esperanza.

15. La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es el arma más poderosa para cambiar el mundo.
16. Los niños y las niñas no solo son el futuro de la sociedad sino el futuro de las ideas.
17. Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.
18. No me juzguéis por mis éxitos. Juzgadme por todas las veces en que he caído y me he vuelto a levantar.
19. Una preocupación fundamental por las demás personas en nuestras vidas individuales y comunitarias contribuiría en gran medida a hacer del mundo el mejor lugar con el que tan apasionadamente soñamos
20. Que las generaciones futuras nunca digan que la indiferencia, el cinismo o el egoísmo nos han hecho no estar a la altura de los ideales del humanismo que encierra el Premio Nobel de la Paz.

Nelson Mandela volvió a visitar su celda en la isla de Robben, donde pasó dieciocho de sus veintisiete años de prisión

Nelson Mandela volvió a visitar su celda en la isla de Robben, donde pasó dieciocho de sus veintisiete años de prisión, Sudáfrica, 1994. © Jurgen Schadeberg - www.jurgenschadeberg.com

El poema “Invictus”, una fuente de fortaleza durante los años de prisión de Mandela

El poema “Invictus”, escrito por William Ernest Henley en 1875, acompañó a Nelson Mandela durante sus 27 años de prisión y se convirtió en una fuente constante de fortaleza y resistencia. Estas líneas, que hablan de dignidad, coraje y autodeterminación frente a la adversidad, reflejan el espíritu con el que Mandela afrontó el encierro y su lucha por la libertad.

INVICTUS

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
le doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror.
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

Flores para Mandela. BKP, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Quién fue Nelson Mandela: un liderazgo forjado en la resistencia

Conocido como el prisionero 46664, Nelson Mandela pasó 27 años encarcelado bajo el régimen del apartheid, un periodo que fortaleció su compromiso con la libertad y la dignidad humana. Su liberación, el 11 de febrero de 1990, marcó un punto de inflexión histórico en Sudáfrica y abrió el camino hacia el fin del sistema racista que había dominado el país durante décadas. En 1993, recibió el Premio Nobel de la Paz por su liderazgo visionario y su capacidad para promover la reconciliación entre comunidades profundamente heridas por la violencia y la segregación.

Un año después, en 1994, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica tras las primeras elecciones democráticas en las que toda la población pudo votar en igualdad de condiciones. Desde la presidencia, impulsó la construcción de un sistema político multirracial y una democracia que reconociera los derechos y la dignidad de todas las personas.

Incluso tras dejar el cargo en 1999, Mandela continuó dedicando su vida a la defensa de la paz, los derechos humanos y la lucha contra el VIH/SIDA. En 2006, Amnistía Internacional le otorgó el Premio "Embajador de Conciencia", un reconocimiento a su compromiso inquebrantable con la justicia, la igualdad y los derechos humanos. Su muerte en 2013 dejó un vacío enorme, pero su legado sigue vivo, recordándonos que el cambio es posible incluso en las circunstancias más adversas.

En 2015, dos años después de su fallecimiento, la Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal de la ONU adoptó las Reglas de Mandela, una revisión esencial de las normas internacionales sobre el tratamiento de los reclusos. Estas reglas, que refuerzan la protección de los derechos humanos en las prisiones, incluyen la prohibición absoluta de la tortura y el abuso, así como restricciones sobre el aislamiento y el trato cruel. Amnistía Internacional celebró su adopción, destacando el impacto positivo que podrían tener para mejorar las condiciones carcelarias en todo el mundo, algo que Mandela siempre defendió: “Se dice que no se conoce un país realmente hasta que se está en sus cárceles. No se debe juzgar a una nación por cómo trata a sus ciudadanos más destacados, sino a los más desfavorecidos”.

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