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Activistas de Amnistía Internacional celebran los éxitos de la organización.

Activistas de Amnistía Internacional celebran los éxitos de la organización. © AI Nepal

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"Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad"

Por Amnistía Internacional,

La historia de Amnistía Internacional se ha desarrollado siempre bajo la premisa del célebre proverbio chino: "Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad". Porque siempre es mejor luchar y trabajar por un mundo mejor que lamentarse.

Nuestra tenacidad y nuestra defensa de los derechos humanos ha sido siempre y será lo que nos ha permitido cambiar la vida de tantas personas. Gente de toda condición, sexo y edad que, sin el apoyo de los 10 millones de activistas comprometidos que forman parte de Amnistía hoy, estarían un poco peor. En este reportaje os traemos sus palabras, sus emociones y su agradecimiento.

Red de Acciones Urgentes

Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes de Guatemala

Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes de Guatemala. © AI

Cuando Amnistía Internacional tiene conocimiento de que una persona se encuentra en extrema situación de riesgo activa la Red de Acciones Urgentes. Se trata de una red integrada por miles de personas en el mundo dispuestas a enviar mensajes de protesta a las autoridades de cualquier país tan pronto saben que alguien está en peligro. La primera acción urgente se emitió en 1973 en favor del profesor brasileño Luiz Basilio Rossi, detenido por motivos políticos. Cuando su situación mejoró, Luiz atribuyó esa mejoría al apoyo de Amnistía Internacional: 

“Sabía que mi caso se había hecho público, sabía que ya no podían matarme. Entonces la presión sobre mí disminuyó y las condiciones mejoraron".

En otros casos no solo se apreció una mejoría. En otros casos se salvó una vida.

“Tengo cajas y cajas de llamamientos enviados en nuestro favor por los miembros de la Red de Acciones Urgentes. No me cabe ninguna duda de que esas cartas nos salvaron la vida. Las Acciones Urgentes son una forma convincente de poner de manifiesto la responsabilidad del Gobierno. Su apoyo es el oxígeno que nos hace continuar”,Yolima Quintero, defensora de los derechos humanos, Colombia.
Para mí, la idea del bien y la idea de Amnistía Internacional son lo mismo (…). Les estoy agradecido. Han salvado a mi familia de la muerte, y no los olvidaré nunca, hasta el fin de mis días”. Eynulla Fatullayev, periodista y ex preso de conciencia de Azerbaiyán.
“Amigos y amigas de Amnistía Internacional (…) queremos reconocer y agradecer su solidaridad con nuestro trabajo y con nuestra vida, a través de la campaña sistemática que han mantenido a raíz de las amenazas de muerte de las cuales fuimos objeto en los últimos años. (…) No podríamos realizar el trabajo que hacemos si no fuera por las condiciones de seguridad que el Gobierno nos da como consecuencia de la campaña realizada por ustedes. En pocas palabras, puedo garantizarles que hoy es posible llevar asesinos, violadores y agresores ante la justicia con menos presión por la seguridad que tenemos. Agradecemos nuevamente el apoyo y las acciones que han contribuido para salvar nuestras vidas”, Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes de Guatemala.

Tortura

En 1984, tras el incansable trabajo de campaña de Amnistía Internacional y otras organizaciones, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Como consecuencia de ello, la tortura está prohibida por el derecho internacional y los Estados están obligados a tomar medidas efectivas para prevenirla.

El ex alto cargo del gobierno de Uzbekistán y trabajador de la ONU, Erkin Musaev, fue torturado y condenado a 20 años de cárcel en 2007 tras juicios manifiestamente injustos, acusado de espiar para un Estado miembro de la OTAN y de utilizar indebidamente fondos de la ONU. Su declaración de culpabilidad se basó en una confesión que firmó después de que su familia fuera amenazada por agentes del servicio de seguridad. Miles de simpatizantes de Amnistía Internacional actuaron en su favor en el marco de la campaña Escribe por los Derechos 2014. Una vez en libertad, Erkin nos transmitió su agradecimiento en una carta que nos hizo llegar.

“Quiero expresar mi enorme agradecimiento a todos los y las activistas de Amnistía Internacional, y a todas las personas que nos han apoyado, a mí y a mi familia, en un momento difícil. Mi liberación es realmente una gran victoria y su contribución ha tenido un valor incalculable. Quisiera señalar que la dirección de la colonia penitenciaria cambió su actitud hacia mí tras las cartas de apoyo de los activistas. El personal de la colonia empezó a tratarme con más cautela y me trasladaron a un trabajo más fácil.

Mi padre dijo que la actitud de la comunidad internacional hacia mi caso también cambió tras la campaña de Amnistía Internacional. De nuevo, les estoy muy agradecido a ustedes y a todos los activistas de su organización.

Quiero añadir que estamos sólo al principio de la victoria, ya que [esta campaña] ha infundido esperanza y ánimo de lucha a otras personas condenadas de manera infame y a sus familias. Mucha gente de la zona [colonia penal] también presenció nuestra lucha, y ustedes dieron esperanza a sus almas. No se trata de una victoria sólo mía, sino también de todas las personas que han sido condenadas de manera infame.

Muchas gracias por todo lo que hicieron por mí”, Erkin Musaev, ex alto cargo del gobierno de Uzbekistán. 

Ni Yulan es activista del derecho a la vivienda en China. Ella y su familia presenciaron la demolición de su casa poco antes de la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Organizó protestas y las autoridades chinas dieron orden de detenerla y encarcelarla. Debido a las brutales torturas que la policía le infligió en una ocasión, sufrió fracturas en pies y rótulas, y quedó postrada en una silla de ruedas para siempre. Ni Yulan y su marido Dong Qiqing agradecieron el trabajo de Amnistía Internacional. Gracias a nuestra campaña sus vidas mejoraron: disminuyeron la intimidación y el acoso de la policía y se sintieron respaldados por la membresía de la organización.

“Queridos amigos y amigas de Amnistía Internacional: ¡Muchas gracias por su preocupación, ayuda y apoyo! [...] La policía lleva sin acosarnos más de dos meses. Gracias a su esfuerzo colectivo hemos alcanzado cierta paz de espíritu. ¡Les agradezco sinceramente todo lo que han hecho por nosotros!”, Ni Yulan, activista del derecho a la vivienda en China.

Pena de muerte

Moses Akatugba

Moses Akatugba. © Miikka Pirinen / Amnesty Finland

Amnistía comenzó a trabajar contra la pena de muerte en 1977. Entonces solo la habían abolido 16 países. Hoy en día, la cifra asciende a 108. 

Nigeria es uno de los países que todavía la aplican. Moses Akatugba fue caso de Amnistía Internacional. Este joven nigeriano aguardaba los resultados de sus exámenes de secundaria cuando fue detenido por el ejército, acusado de robar tres teléfonos. Durante la detención le dispararon en la mano y lo golpearon en la cabeza y la espalda. Más tarde fue trasladado a la comisaría de policía, donde según su propio testimonio, lo golpearon brutalmente con machetes y porras, y permaneció atado y colgado durante varias horas en salas de interrogatorio. Además, le arrancaron las uñas de las manos y de los pies con unos alicates para lograr que firmara dos confesiones. Durante el juicio, el agente encargado de la investigación no se presentó y Moses fue condenado a muerte por ahorcamiento.

Amnistía Internacional trabajó incansablemente por su caso. La organización envió más de 800.000 firmas y cartas de todo el mundo para pedir al gobernador del estado de Delta del Níger, Emmanuel Uduaghan, que conmutara la condena de muerte de Moses. Finalmente el gobernador reconoció haber recibido muchos mensajes a través de la campaña de Amnistía Internacional y respondió públicamente en un discurso (ver video) a la petición de la organización. La condena a muerte de Moses fue conmutada. 

"Estoy abrumado. Quiero dar las gracias a Amnistía Internacional y a sus activistas por su gran apoyo, que me ha permitido salir victorioso de esta situación. Los y las activistas de Amnistía Internacional son mis héroes (…) Quiero asegurarles que este enorme esfuerzo que me han dedicado no será en vano. Por la gracia especial de Dios estaré a la altura de sus expectativas. Prometo ser un activista de los derechos humanos para luchar por otras personas", Moses Akatugba.

Educación

Las niñas y los niños son titulares de todos los derechos reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y convenciones internacionales que los desarrollan. La Convención sobre los derechos del Niño es el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia: 195 países lo han hecho. Todos menos Sudán del Sur y Estados Unidos. Pese a ello, millones de menores son víctimas de violaciones de sus derechos humanos.

La Premio Nobel de la Paz y activista en favor del derecho a la educación, Malala Yousefzai, fue caso de Amnistía Internacional. Fue galardonada por la organización con el premio Embajadora de Conciencia 2013.

Agradezco a Amnistía Internacional su constante actividad de campaña para proteger los derechos humanos y que me haya concedido este premio por nuestra campaña mundial en favor de la educación de las niñas”, Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz y activista en favor del derecho a la educación.

Malala recibe el premio Embajadora de Conciencia otorgado por Amnistía Internacional

Malala recibe el premio Embajadora de Conciencia otorgado por Amnistía Internacional. © AI Irlanda

Defensores y defensoras de derechos humanos

Hombres y mujeres de todo el mundo asumen riesgos enormes para defender nuestros derechos. Pueden ser docentes, estudiantes, opositores políticos, periodistas, profesionales de la abogacía, de la sanidad... A estas personas se las acosa, tortura, encarcela, e incluso se las mata, simplemente por atreverse a alzar la voz por lo que es correcto. Sin su valentía, el mundo sería menos justo y menos igualitario. 

Ales Bialiatski, defensor de los derechos humanos

Ales Bialiatski. © AI

Ales Bialiatski es un destacado defensor de los derechos humanos que preside el Centro de Derechos Humanos Viasna. Fue detenido el 4 de agosto de 2011 y encarcelado el 24 de noviembre de ese año para cumplir una condena de cuatro años y medio de prisión por su labor en defensa de los derechos humanos en Bielorrusia. A través de una declaración publicada en el sitio web de la organización a la que pertenece, nos hizo saber:

“Me vi inundado por un alud de cartas y tarjetas postales, felicitaciones, así como acciones de solidaridad. (...) ¡Estoy muy agradecido a todas las personas que me escribieron! En cada carta se puede ver el carácter nacional de quienes las enviaron. Pero lo que todas tienen en común es la solidaridad”, Ales Bialiatskidefensor de los derechos humanos.

Aleksei Sokolov es un defensor ruso que fue detenido en 2009 bajo sospecha de haber participado en un robo cometido en 2004. Amnistía Internacional España defendió que las pruebas contra él eran falsas y trabajó por su caso durante la Presidencia española de la Unión Europea. La organización se congratuló cuando fue puesto en libertad. Aleksei, una vez libre, nos dio las gracias.

En 2009, cuando fui detenido y condenado por un cargo penal que no cometí, me apoyaron varias organizaciones internacionales y me gustaría contarles algo sobre Amnistía Internacional (...) organizaron acciones públicas para apoyarme, enviaron cartas a las autoridades rusas y creo que esas cartas ayudaron a mantenerme con vida mientras estaba detrás de las rejas. (...) Mis queridos amigos y amigas, después de tantos años (...) pienso en cómo me ayudasteis y me respaldasteis en tiempos difíciles. Os agradezco todas vuestras acciones y vuestras palabras amables", Aleksei Sokolov, defensor de los derechos humanos ruso.

Nasrin Sotoudeh

Nasrin Sotoudeh. © Behrouz Mehri, AFP

Nasrin Sotoudeh es una abogada iraní condenada a 38 años de cárcel y 148 latigazos por defender los derechos de las mujeres en Irán. Es la sentencia más dura que se recuerde en muchos años contra un defensor o defensora de los derechos humanos. En Irán, a las mujeres y a las niñas no se les permite salir de sus hogares a menos que se cubran el cabello con un pañuelo y los brazos y las piernas con ropa suelta. Nasrin quería cambiar esto y fue detenida por ello. Amnistía Internacional lucha sin descanso por su liberación. 

Sé que desde hace muchos muchos años os esforzáis para conseguir justicia y para garantizar los derechos de las personas presas. Me siento honrada por haber contado yo también con vuestro generoso apoyo. Quiero que sepáis que vuestro respaldo y vuestras acciones inspiradoras me han reconfortado no sólo a mí, sino también a mis hijos, que han tenido que enfrentarse al encarcelamiento de su madre a una edad muy temprana. Por ello, es importante para mí expresaros mi gratitud y aprecio por vuestros amables actos de solidaridad. (...) Me gustaría haceros llegar mi sincero agradecimiento y deciros que es vuestro apoyo el que está haciendo posible el movimento de derechos humanos en todo el mundo”, Nasrin Soutedeh, abogada iraní.

Nasrin sigue en la cárcel y no pararemos hasta lograr su liberación. ¡Ayúdanos!

Vigilancia masiva

Edward Snowden

Edward Snowden. © Amnistía Internacional

En junio de 2013 Edward Snowden hizo llegar a unos periodistas documentos de inteligencia de Estados Unidos, destapando así la impresionante envergadura del aparato de vigilancia masiva a escala global. Snowden reveló cómo los gobiernos estaban extrayendo en secreto una gran parte de nuestras comunicaciones personales, como mensajes privados de correo electrónico, ubicaciones telefónicas, historiales de páginas web visitadas y mucho más. Y todo ello sin nuestro consentimiento. Su acción cambió el mundo y desencadenó un debate a escala mundial, que se tradujo en reformas legales y ayudó a proteger nuestra intimidad.

El gobierno estadounidense presentó cargos contra Edward Snowden en virtud de la Ley de Espionaje y Amnistía Internacional incluyó su caso en la campaña Escribe por los Derechos 2016.

Quiero darles las gracias, humildemente y de todo corazón, por su inquebrantable labor de defensa y apoyo”, nos escribió Edward tras recibir mensajes de 710.024 simpatizantes de Amnistía procedentes de 110 países.

Derechos sexuales y reproductivos

En El Salvador el aborto está prohibido en todos los casos. La pena para las mujeres y las niñas declaradas culpables de abortar pueden ser de entre dos y ocho años de prisión. Si el aborto es espontáneo, la mujer puede ser acusada de homicidio agravado y condenada a hasta 50 años. Los profesionales de la salud que las ayudan pueden ser condenados a hasta 12 años de cárcel. En Amnistía Internacional trabajamos por los casos de muchas mujeres, como el de Beatriz, que tuvo un embarazo anencefálico no viable que entrañaba una grave amenaza para su vida y su salud; el de María Teresa Rivera, condenada a 40 años de prisión por sufrir un aborto espontáneo y Teodora Vásquez, condenada a 30 años de cárcel por dar a luz a un bebé muerto.

Guantánamo

Amnistía Internacional fue la primera voz en el mundo que pidió el cierre del centro de detención de Guantánamo en 2002. La organización contribuyó a desvelar los vuelos secretos de la CIA que trasladaban “detenidos fantasma” a Guantánamo y a otros centros de detención secretos por el mundo. Gracias al trabajo de Amnistía Internacional, un elevado número de presos de Guantánamo han tenido juicios justos o han sido liberados sin cargos. 

“Quiero que la gente sea consciente de que eso ha pasado en EEUU, pero que podría pasar en cualquier otro país... Si ninguna organización de derechos humanos (como Amnistía Internacional) hubiera dicho o hecho nada por mí, aún seguiría allí”, Ruhal Ahmed ex detenido de Guantánamo.
“Estoy convencido de que sin la intervención inmediata de Amnistía durante esos primeros días extremadamente difíciles que siguieron a nuestra detención en Gambia, probablemente ahora estaríamos muertos”, Bisher Al-Rawi, ex detenido de Guantánamo.
“En particular él quería daros las gracias a vosotros y a vuestro trabajo. Me dijo que recibió muchas cartas, muchas desde España. Que tenían que ser resultado del esfuerzo de Amnistía. Me dijo que se siente mal por no haber contestado a cada una, pero los guardias le habían quitado el papel, me pidió que os transmitiera las gracias de todo corazón. Sé que los sabéis porque es parte de vuestra misión, pero he podido aprender de primera mano cómo los métodos de Amnistía claramente marcan una diferencia”, abogado de Mohamed al-Amin, ex detenido en Guantánamo.
Activistas valientes de Amnistía Internacional reconocieron que también quienes no son ciudadanos estadounidenses tienen derecho a ser tratados con dignidad y a acogerse al Estado de derecho. Han estado ayudándome activamente hasta ahora. Ayudaron a dar a conocer al mundo mi versión de lo ocurrido mientras permanecí encarcelado año tras año, reprimido y gritando en la oscuridad. ¡Estaré siempre agradecido por ello!, Mohamedou Slahi, ex detenido en Guantánamo

Lapidación

Amina Lawal con su equipo jurídico y miembros de Amnistía Internacional

Amina Lawal junto a su equipo jurídico y miembros de Amnistía Internacional, reunidos frente al tribunal de Katsina, en Nigeria. © AI

Hemos paralizado en los últimos años las lapidaciones de algunas mujeres en Irán. Uno de los casos más célebres fue el de Amina Lawal. Cerca de nueve millones de personas pidieron al Gobierno de Nigeria su liberación. Ésta finalmente se produjo el 25 de septiembre de 2003. Más recientemente, la presión internacional y el trabajo de organizaciones como la nuestra detuvieron la lapidación de Sakineh Mohammadi Ashtiani.

“La presión que ejercéis sirve para avergonzar públicamente a los gobiernos que violan los derechos humanos a nivel internacional, y esa vergüenza que sienten puede salvar vidas”,Mohammad Mostafaei, abogado defensor de Sakineh Mohammadi Ashtiani (Irán).

“En nombre de la campaña 'Detengan las lapidaciones para siempre de Irán', quiero expresar nuestro más sincero agradecimiento por la campaña contra la lapidación en Irán que con tanto éxito organizaron. Amnistía Internacional es un poderoso pilar del movimiento de derechos humanos de todo el mundo”, mensaje de los activistas de la campaña contra las lapidaciones en Irán.

Vivienda

Tep Vanny, activista del derecho a la vivienda en Camboya

Acto de Amnistía Internacional pidiendo la puesta en libertad de Tep Vanny, activista del derecho a la vivienda en Camboya. © AI

Tep Vanny es una activista del derecho a la vivienda que defiende a su comunidad, en el centro de Phnom Penh, Camboya, donde miles de familias sufren el desalojo forzado de su hogar. Amnistía Internacional adoptó su caso y trabajó por ella hasta obtener su puesta en libertad. Más de 200.000 personas de todo el mundo se unieron a nuestra campaña por su liberación.

“Extiendo la mano para dar las gracias a quienes han hecho campaña para obtener mi libertad y permitir que volviera a reunirme con mis hijos y mis padres. Ustedes me consolaron e impidieron que me sintiera sola. Les agradezco su bondad y su trabajo para mejorar los derechos humanos en todo el mundo", Tep Vanny, defensora del derecho a la vivienda.

Diversidad sexual y de género

Kelly González Aguilar, mujer transgénero de 24 años, hondureña, llegó en agosto de 2017 a Estados Unidos huyendo de la violencia que sufría por su identidad transgénero. Las autoridades de inmigración estadounidenses la detuvieron mientras se tramitaba su solicitud de asilo. Durante los casi tres años que permaneció detenida en Estados Unidos, Kelly pasó meses en régimen de aislamiento exclusivamente a causa de su identidad de género. El 14 de julio de 2020, las autoridades la pusieron en libertad. Al quedar en libertad, Kelly hizo las siguientes declaraciones:

Alejandra Barrera, activista salvadoreña transgénero que estuvo recluida bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) desde noviembre de 2017 hasta 2019, dio las gracias por los esfuerzos de trabajo de incidencia en el ámbito internacional encabezados por Amnistía Internacional. Alejandra había luchado durante más de diez años por los derechos de las personas transgénero en El Salvador, pero se vio obligada a huir tras recibir reiterados ataques de una banda criminal, y tras sufrir abusos a manos del ejército salvadoreño. Fue agredida sexualmente tanto por miembros de la banda como por personal militar debido a su identidad transgénero.

"Mediante cartas de apoyo, gente de todo el mundo me dio las fuerzas para continuar esta lucha tan difícil para mí. Estoy aquí para seguir peleando", declaró Alejandra en respuesta a los esfuerzos de trabajo de incidencia realizados en su favor.

Empresas

Las empresas tienen un impacto enorme sobre las vidas de las personas y las comunidades en las que operan. Amnistía Internacional ha sacado a la luz innumerables ejemplos en los que las empresas se aprovechan de normativas nacionales poco eficientes y mal aplicadas, con consecuencias devastadoras para las personas y las comunidades.

Máxima Acuña es una campesina del norte de Perú defensora de los derechos medioambientales que fue hostigada, intimidada y desalojada de su casa por entablar una batalla legal contra Yanacocha, una de las mayores minas de oro y cobre del mundo. Amnistía Internacional trabajó por su caso. 

En 2015, tras años de presión por parte de Amnistía Internacional, la filial nigeriana de Shell anunció el pago de 55 millones de libras esterlinas en concepto de indemnización a 15.600 campesinos y pescadores de Bodo, Nigeria, cuyas vidas se habían visto truncadas por dos grandes vertidos de petróleo de Shell en 2008. El anuncio preparó el terreno para futuras acciones de otras comunidades nigerianas que han sufrido las consecuencias de la negligencia de la compañía. En 2021, el Tribunal Supremo de Reino Unido ha decidido que otras dos comunidades del delta del Níger afectadas por años de vertidos pueden demandar al gigante petrolero ante los tribunales británicos.

Damos las gracias a todas las personas que, de una manera o de otra, han contribuido a la conclusión de este caso, como las diversas ONG, especialmente Amnistía Internacional, que acudieron en nuestra ayuda”: así se pronunciaba Sylvester Kogbara, presidente del Consejo de Jefes y Ancianos de Bodo, en la región de Ogoniland, en el delta del Níger, Nigeria.

 

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