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Varias mujeres llevan sillas a una reunión de mujeres de varias comunidades que erradican la mutilación genital femenina, en el pueblo senegalés occidental de Diabougo el 10 de septiembre de 2007. © REUTERS/ Finbarr O'Reilly

Siglo XXI y la mutilación genital femenina continúa vigente

Por Marusa Garcés, activista del Equipo de Mujeres y Derechos Humanos, 

Hoy, 6 de febrero de 2020, celebramos un año más el “Día Internacional de la Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina”, pues todavía no hemos conseguido eliminar esta forma de discriminación y tortura que diariamente afecta a miles de niñas. Así que, vuelve a nuestros oídos el mismo titular: “La mutilación genital femenina o "MGF" (en inglés, female genital mutilation) afecta a 200 millones de mujeres y niñas en el mundo”.

Efectivamente, es una práctica que se extiende por todo el mundo, pero donde principalmente tiene lugar es en el continente africano, en el que es efectuada por 29 países. En España, se estima que 18.000 niñas están expuestas a la mutilación genital femenina, ya que a pesar de constituir una práctica ilegal, algunas familias aprovechan el regreso temporal a sus hogares de origen para realizarles esta operación.

Resulta increíble pensar que aún existen estas violentas e irracionales costumbres y que sean aceptadas por diversas sociedades a lo largo de todo el planeta y por ello nos preguntamos ¿cuál es el motivo de esta práctica? ¿Dónde está su significado?

¿Por qué se practica la mutilación genital femenina?

Cómo podréis deducir, su fundamento nunca subyace en razones médicas, sino que es un arraigado ritual por el cual se simboliza el paso de las niñas a la vida adulta o en su defecto la representación de la pureza de la mujer. Sin embargo, lejos de estas creencias, es una peligrosa operación que deriva en problemas para la salud sexual y reproductiva de la mujer. Estos problemas varían dependiendo de quién la practique, las condiciones higiénicas, el estado de salud de la niña y el tipo de mutilación que se lleve a cabo. Y sus complicaciones pueden abarcar desde fiebre, hemorragia y conmoción hasta mayor riesgo en la transmisión del VIH o incluso la propia muerte.

En Amnistía Internacional queremos que termine esta pesadilla, que consideramos una forma de tortura que atenta directamente contra los derechos humanos de mujeres y niñas.  

¿Cuáles son los derechos humanos que viola la mutilación genital femenina?

En primer lugar, constituye una forma extrema de discriminación de mujeres y niñas.

  • Quebranta el derecho a la libertad, la salud y a seguridad.
  • Vulnera el derecho a decidir sobre la propia reproducción.
  • Actúa en contra del derecho a la infancia.
  • Y representa un trato cruel, inhumano y degradante.

De "cortadoras" a activistas contra la mutilación genital femenina

Las mujeres mayores de las sociedades en las que se realiza la mutilación genital femenina son las designadas específicamente para desempeñar esta tarea. Esta práctica está tan arraigada que la mayoría de quienes la llevan a cabo ni si quiera se cuestionan la sinrazón, sumisión y peligros que conlleva de forma innecesaria.

Mariame Sakho

Imagen de Mariame Sakho, una excortadora de Senegal que ahora lucha contra la mutilación genital femenina. © ActionAid International

Era el caso de Mariame Sakho, una excortadora de Senegal. Mariame, empezó su pericia cuando era niña y aprendió a manos su abuela, encargándose de la mutilación de miles de niñas senegalesas recién nacidas y adolescentes. Sin embargo, en 1999 cuando la mutilación genital femenina fue prohibida en Senegal, tanto ella como otras mutiladoras fueron advertidas de la nueva ilegalidad de esta práctica. Ahí fue cuando Mariame se dio cuenta de que hasta ese momento nunca antes se habían cuestionado la ablación genital femenina, ya que era una tradición de siglos: “nunca lo pensamos”, confesaba. Desde ese momento, se convirtió en una de las personas más respetadas en la lucha contra la mutilación, intentado hacer entender a los padres y madres de niñas con riesgo de mutilación de que esta no es necesaria para el honor de sus hijas y que con ella lo único que lograrán serán hemorragias, infecciones, dolor intenso durante el ciclo e incluso la negación del placer sexual. “No es justo que una mujer nunca conozca esta alegría y viva el sexo con su marido solo para procrear”.

Junto a Mariame son muchas más las voces que luchan de forma activa para eliminar del mundo la mutilación genital femenina, pero no van a conseguirlo solas. Por ello, tenemos que unir nuestras fuerzas, con la confianza de que algún día este se haya convertido en un episodio del pasado. Para ello, tenemos que seguir visibilizando esta problemática y solicitar a los gobiernos y organismos internacionales que establezcan medidas y políticas para abolir esta y otras prácticas que atenten contra los derechos humanos de las personas.