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Fatmata y su recién nacido en el hospital militar gubernamental de Makeni, Sierra Leona. © Fatou Wurie.

Sierra Leona: La salud materna en los tiempos del ébola

Por Sabrina Mahtani, investigadora de AI sobre África Occidental, 

El ébola influye en todos los aspectos de la vida en Sierra Leona y ha supuesto que las embarazadas tengan mayores dificultades si cabe para conseguir la ayuda que necesitan desesperadamente. La activista Fatou Wurie habla de su experiencia personal sobre la asistencia a la salud materna en el país.


Quiero hablarles de una adolescente a la que conocí hace dos años. Entré en un centro de salud comunitario esperando encontrarme con 50 parteras tradicionales para recibir un seminario de formación. En vez de eso, me encontré con una sala de partos y vi una placenta tirada en el suelo. Allí había una joven madre sangrando y sollozando mientras su recién nacido luchaba por sobrevivir contra todo pronóstico.

Las matronas, con sus uniformes de color rosa brillante, me pidieron que ayudara a asear a la madre mientras ellas reanimaban al bebé. No hice preguntas, sino que me puse automáticamente a limpiarla y a tranquilizarla. El recién nacido seguía sin respirar, tenía obstruidas las vías respiratorias y en el modesto centro de salud no disponían del equipo necesario para salvar su vida.

Finalmente llevé al bebé al hospital de la localidad más cercana y la madre llegó poco después. Agradecida, lloró al ver a su bebé durmiendo sano y salvo dentro de una incubadora neonatal. Aquella experiencia cambió mi perspectiva para siempre. Fue entonces cuando comprendí lo que significa realmente estar indefenso. Pero también comprobé, que con los recursos adecuados, se pueden salvar vidas.

Los servicios de salud, en declive

Hoy día, las embarazadas tienen dificultades en todo Sierra Leona para conseguir la asistencia médica que necesitan. Cada día mueren siete mujeres por complicaciones asociadas a la maternidad y cada hora muere un bebé. Eso significa que cada año se registran 9.000 muertes de recién nacidos. Por desgracia, desde la aparición del ébola, el uso de los servicios de salud materna y neonatal ha disminuido.

El ébola ha supuesto una gran presión para un sistema de asistencia médica ya debilitado como el nuestro. Ahora mismo faltan materiales, medicamentos y trabajadores en las clínicas. Muchos centros de atención a la salud sólo están tratando los casos de ébola.

Y lo que es peor, el miedo a la enfermedad se ha extendido entre los pacientes y los trabajadores de la salud. La muerte de trabajadores de la salud y pacientes de ébola disuade a muchas mujeres de solicitar ayuda médica. La fiebre y las hemorragias, tan comunes durante el embarazo, también son síntomas del ébola, por lo que los trabajadores de la salud tienen reparos para tratar e ingresar a embarazadas. Las oportunidades de sobrevivir al parto que tiene una adolescente embarazada siguen siendo muy escasas. No tiene que ser así.

Demasiados partos de hijos muertos

Hace un par de semanas acompañé a los equipos de enterramiento a retirar el cadáver de un recién nacido de un hospital militar en Freetown. Acompañados del padre, llevamos el cuerpo al cementerio, que acaba de ser ampliado para dar cabida a niños y recién nacidos. Vimos demasiadas tumbas pequeñas, algunas recién excavadas, otras cerradas y pulcramente organizadas con letreros de “recién nacidos, sin nombre”. Había demasiados letreros de “nacidos muertos”.

Me pregunté cuál sería la razón del aumento de partos de hijos muertos. ¿Sería debido a la disminución de las visitas prenatales, y por eso las mujeres estarían más expuestas a contraer una infección durante el parto? La verdad es que no lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que mueren demasiadas madres y bebés por causas evitables. Y es porque la gente no acude a los centros de salud debido a prejuicios asociados al ébola y a la degradación de la asistencia médica.

Ayudar a las madres a sobrevivir

Por eso trabajo con MamaYe, una campaña centrada en la supervivencia de las madres y los bebés en Sierra Leona y otros cinco países africanos. MamaYe se esfuerza en garantizar que las comunidades disponen de clínicas de salud seguras y adecuadas. Para que una clínica sea segura es fundamental que disponga de agua corriente, buenas instalaciones de saneamiento, suministro constante de electricidad, personal experimentado de atención al parto y medicamentos.

En estos tiempos del ébola, esto ha cobrado mayor importancia si cabe. Dado que el brote sigue golpeando con fuerza a las comunidades, nuestro gobierno y los de Estados donantes deben reforzar el sistema de asistencia médica en Sierra Leona, sobre todo el relacionado con las madres y los bebés. Cada vez que perdemos a un bebé antes de cumplir su primer año de vida, perdemos a un líder, un emprendedor, un activista o un ciudadano en potencia que podría forjar el futuro de nuestro país.