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Fondistas contra la pena de muerte. Pequeñas victorias en nuestra particular maratón

Por Carlos de las Heras (@carlisevic), responsable de países en Amnistía Internacional,

Atletas especializados en carreras de fondo dicen que, además de la preparación física, es indispensable entrenar mentalmente, y que una de las maneras de preparar sus mentes es disfrutar de las pequeñas victorias a medida que la carrera avanza.

Uno de los grandes maratonianos de la historia, Eliud Kipchoge (el primer hombre en correr una maratón en menos de dos horas aunque lo hiciera en condiciones que no permiten homologarla como récord), dijo hace tiempo que cuando comenzó a preparar carreras de largo recorrido intentaba disfrutar cada cierta distancia. Por ejemplo, cuando alcanzaba los cinco kilómetros consideraba una pequeña victoria recorrerlos en poco más de 14 minutos. Al superar la mitad de la prueba, los 21 kilómetros, se tomaba uno de “descanso” para celebrar que llevaba poco más de una hora corriendo en busca de la victoria. Así hasta conseguir, en septiembre de 2018, batir el récord del mundo de maratón.

El senador del estado de Virginia, Emmett Hanger, mira la pizarra de conteo de votos durante una votación sobre un proyecto de ley de abolición de la pena de muerte, Virginia, 22 de febrero de 2021.

El senador del estado de Virginia, Emmett Hanger, está junto a la pizarra de conteo de votos durante una votación sobre un proyecto de ley de abolición de la pena de muerte, Virginia, 22 de febrero de 2021.

Luchar contra la pena de muerte tiene cierta similitud con la maratón: tenemos una larga distancia que recorrer, hay que superar desniveles, hay que superar desniveles, reponer energías para no desfallecer… y, por supuesto, disfrutar de los pequeños avances, de esas “pequeñas victorias” a las que se refería Kipchoge. Durante el año 2020 nuestra particular maratón tuvo varias dificultades que salvar. Posiblemente, una de las más duras, la reanudación de las ejecuciones a nivel federal en Estados Unidos. En tan solo seis meses, la administración Trump ejecutó a 13 personas, prácticamente el doble de las personas ejecutadas en todo el país en 2020 a nivel estatal.

Otro de nuestros competidores en esta carrera, Irán, aumentaba en 2020 el uso de la pena de muerte con la aparente intención de intensificar el miedo y disuadir las protestas populares por el empeoramiento de la crisis política y económica en la que está sumido el país, y donde las autoridades han ejecutado al menos a 49 personas desde el 1 de diciembre de 2020. Sin duda, uno de esos momentos en los que el cansancio y la fatiga convierten el recorrido en una cuesta arriba interminable.

Afortunadamente, toda cuesta arriba tiene su cuesta abajo. El año 2021 parece que ha suavizado el recorrido y, en las últimas semanas, parece que empezamos a ver los frutos del entrenamiento. Varias noticias llegadas de distintos países nos están permitiendo afrontar el resto de la carrera con menos fatiga y más ilusión.

Activistas de Amnistía Internacional participan en una protesta contra la pena de muerte en Irán frente a la embajada de este país en Bruselas, el 10 de octubre de 2019.

Activistas de Amnistía Internacional participan en una protesta contra la pena de muerte en Irán frente a la embajada de este país en Bruselas, el 10 de octubre de 2019. © REUTERS / Yves Herman

En Estados Unidos, el presidente Biden ha anunciado su intención de acabar con la pena de muerte a nivel federal y hace unos días el estado de Virginia aprobaba abolir la pena de muerte, a falta de la firma del Gobernador, en el estado que más ejecuciones ha llevado a cabo en la historia de los Estados Unidos. Ya son 23 los estados que han renunciado a matar en nombre de la justicia en el país norteamericano. De los 27 restantes, 10 no han llevado a cabo ejecuciones desde hace al menos 10 años. Estamos, por tanto, cerca de haber recorrido la mitad del camino.

Pero no solo Estados Unidos nos ha servido como avituallamiento en nuestra particular maratón. El pasado 7 de febrero, Arabia Saudí conmutaba las condenas a muerte de Ali al Nimr, Abdullah al ZaheryDawood al Marhoun, detenidos cuando tenían 17, 16 y 17 años, respectivamente y sentenciados a muerte a pesar de ser menores en el momento de cometer el delito. Estas conmutaciones llegan tras el Real Decreto en el que las autoridades saudíes anunciaban planes para poner fin al uso de la pena de muerte contra personas menores de 18 años, y después de la que Comisión de Derechos Humanos de Arabia Saudí anunciara en febrero que el número de ejecuciones en 2020 había disminuido un 85% respecto a 2019.

También nos han llegado buenas noticias desde Nigeria, donde el 21 de enero, un panel de apelación presidido por el juez principal del estado de Kano, Nigeria, ordenó que se volviera a juzgar el caso de blasfemia contra Yahaya Sharif Aminu, el joven de 23 años condenado a muerte por el contenido de una canción que envió a través de Whatsapp. Para Kipchoge, correr es libertad. Para Yahaya, cantar también debería ser libertad. Aún puede ser condenado, pero sin duda, la repetición del juicio supone un pequeño descanso en su particular carrera.

Eliud Kipchoge cruza la línea de meta durante su intento de correr una maratón en menos de dos horas en Viena, Austria, el 12 de octubre de 2019.

Eliud Kipchoge cruza la línea de meta durante su intento de correr una maratón en menos de dos horas, el 12 de octubre de 2019. © REUTERS / Leonhard Foeger

Estados Unidos, Arabia Saudí y Nigeria. Tres pequeñas metas intermedias en las que hemos marcado un buen tiempo. Un tiempo esperanzador de cara al largo camino que nos queda por recorrer. En 2019 Kipchoge recorrió los 42.195 kilómetros de la maratón en menos de 2 horas en una carrera celebrada en Viena. Su marca no pudo ser homologada como récord del mundo porque lo hizo en determinadas condiciones. Nuestra maratón contra la pena de muerte también tiene condiciones específicas, pero cada día estamos más cerca de emular la gesta del soldado griego Filípides, que, según cuenta la leyenda (plagada de versiones), en el año 490 a.C. corrió desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa. Cuando lleguemos a nuestra particular “Atenas” lo celebraremos. Mientras tanto, disfrutaremos de pequeñas victorias durante el camino.

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