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El discurso de Jamenei legitima la brutalidad policial

Londres.- El discurso pronunciado esta mañana por el líder supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, indica que, si las protestas de la ciudadanía continúan, las autoridades están dispuestas a reprimirlas utilizando la violencia, lo que puede causar la pérdida de gran cantidad de vidas, ha declarado hoy Amnistía Internacional.

“Nos preocupan enormemente las declaraciones realizadas por el ayatolá Jamenei, que parecen dar luz verde a las fuerzas de seguridad para emplear la violencia contra los manifestantes que ejercen su derecho a manifestarse y a expresar sus opiniones”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África. “Si en los próximos días un gran número de personas vuelven a tomar las calles en señal de protesta, tememos que puedan enfrentarse a detención arbitraria y uso excesivo de la fuerza, como ha ocurrido en los últimos días, especialmente teniendo en cuenta que se ha denegado el permiso para celebrar una manifestación en Teherán el sábado 20 de junio.”

 

En un discurso televisado a la nación durante las oraciones del viernes en Teherán, el ayatolá Jamenei pidió el fin de las protestas callejeras contra los resultados de las elecciones. En lugar de recomendar a las fuerzas de seguridad –incluidas las milicias Basij, integradas por voluntarios– que actuasen con comedimiento y de acuerdo con la ley, afirmó que si los ciudadanos seguían tomando las calles deberían atenerse a las consecuencias.

 

“Que un jefe de Estado responsabilice de las posibles consecuencias en materia de seguridad a los manifestantes pacíficos y no a las fuerzas de seguridad constituye una grave omisión del deber y una licencia para cometer abusos”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui.

El derecho de reunión pacífica está expresamente reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el que Irán es Estado parte. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley sólo deben hacer uso de la fuerza cuando sea estrictamente necesario y en la medida en que lo requiera el cumplimiento del deber. No deben utilizar armas de fuego a menos que sea inevitable y con el fin de proteger vidas. El personal encargado de hacer cumplir la ley debe actuar con comedimiento, minimizar los daños o lesiones y respetar y proteger la vida humana.