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© REUTERS/Arthur Tsang

El silencio de China en el aniversario de Tiananmen

Por Amnistía Internacional, 

Han pasado casi 30 años desde la masacre de la plaza de Tiananmen. En aquel momento Shao Jiang era un joven universitario que defendía las reformas democráticas y la libertad en China y fue testigo de cómo los tanques dirigidos por las tropas del Ejército de Liberación Popular abrían fuego de forma indiscriminada contra cientos de estudiantes. Shao vivió el avance de los vehículos acorazados y vio como los sueños de reforma y democracia se evaporaban en la madrugada del 4 de junio. Ahora vive exiliado en Europa y denuncia que la verdad de lo que sucedió aquel día sigue oculta bajo la censura y la propaganda de un régimen que coarta las libertades y reprime los derechos humanos.

¿Cómo sería la China de hoy si hubiera prosperado el movimiento estudiantil de Tiananmen?

Si hubiera prosperado estaríamos ante una versión distinta de la realidad. Viviríamos en un país democrático que respeta los derechos humanos. Pero el movimiento no prosperó y casi 30 años después, sigue siendo peligroso recordar y reclamar justicia.

¿Cómo se celebra el aniversario de la masacre en China?

Celebrarlo es todo un desafío porque mi país sigue sin querer abrir uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente. Casi 30 años después todavía hay personas encarceladas por pedir una investigación independiente; por ejercer el derecho a la libertad de expresión; por reclamar justicia...

En cada aniversario la policía arresta a activistas y disidentes o los pone bajo arresto domiciliario. Lo hacen con las Madres de Tiananmen, con los disidentes, con los abogados y periodistas que intentan organizar actos de recuerdo. Estas personas piden año tras año que el gobierno haga públicos los nombres de las personas que murieron ese día y revierta el veredicto oficial que acusa a los manifestantes de “contrarrevolucionarios”.

¿La juventud de hoy en día sabe lo ocurrió el 4 de junio de 1989?

El gobierno ha bloqueado muy eficazmente la información sobre Tiananmen y ha logrado provocar cierta amnesia colectiva. Son numerosos los jóvenes que ignoran los detalles de lo que ocurrió en ese momento y la población, en general, no habla sobre ello. La mayor parte de la sociedad vive su vida normal sin hacerse grandes preguntas y aceptando la realidad que vive. La masacre de Tiananmen es un tema tabú; un secreto muy bien guardado.

¿El gobierno continúa persiguiendo a quiénes cuestionan la versión oficial de los hechos?

El gobierno chino nunca ha facilitado un listado de personas muertas, desaparecidas o encarceladas y siempre ha reprimido los debates públicos o perseguido a quienes cuestionan públicamente la versión gubernamental. La detención de Liu Xiaobo (galardonado con el premio Nobel de la Paz en 2010) fue una muestra de la hostilidad del gobierno. Pero no fue ni es la única. La represión por parte de las autoridades chinas es muy severa. Los abogados y abogadas de derechos humanos y personas del mundo académico son víctimas de una implacable campaña de detención. Liu Xia, esposa de Liu Xiaobo, está bajo arresto domiciliario ilegal; Su Changlan fue encarcelada y cayó enferma mientras cumplía condena por las espantosas condiciones de reclusión; Jiang Tianyong está encarcelado y sigue expuesto a sufrir tortura y otros malos tratos. Y así, una lista interminable...

Cada aniversario de Tiananmen, Pekín se topa con críticas de gobiernos y organizaciones del mundo entero...

Sí, así es. Pero si algún país muestra su descontento por la actuación de China, el gobierno se defiende de lo que considera injerencias en sus asuntos internos y acusaciones sin fundamento. De todas maneras, no nos engañemos. Los países democráticos anteponen sus relaciones comerciales a todo lo demás y es muy es difícil revertir esta situación por el gran peso económico que tiene China. A los líderes mundiales no les interesan los derechos humanoss, solo les interesan los intereses económicos.