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Nueva acción en Internet contra el uso de menores en conflictos armados

Niños y niñas atrapados entre dos fuegos

Madrid.- Con motivo del Día Universal del Niño, 20 de noviembre, Amnistía Internacional inicia hoy una nueva acción a través de Internet para pedir al rey de Nepal y a los dirigentes del Partido Comunista de ese país que pongan fin al hostigamiento que sufren los niños y niñas en el contexto del conflicto armado. Cualquier persona que lo desee puede adherirse a esta petición en la página web www.actuaconamnistia.org

 

Desde la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 hasta la fecha, en muchos países, los menores continúan sufriendo maltratos, secuestros, violaciones, carecen de servicios mínimos de salud, acceso a la educación, muchos son usados como esclavos sexuales, y más de 300.000 niños combaten activamente como soldados en ejércitos gubernamentales o en grupos políticos armados en al menos 85 países.

 

Es el caso del conflicto armado interno entre las fuerzas de seguridad y las fuerzas rebeldes maoístas del Partido Comunista de Nepal (PCN), que en los últimos nueve años ha provocado la muerte de más de 12.000 personas. La población civil del país ha quedado atrapada entre dos fuegos y sufre los efectos de la violencia extrema y de las privaciones. Aunque el conflicto ha afectado a todos los sectores de la sociedad, sus efectos sobre la infancia son especialmente duros.

 

Los niños están siendo víctimas de abusos, homicidios deliberados o muertes durante ataques indiscriminados, detenciones ilegales, torturas, violaciones, secuestros y reclutamientos para actividades militares. Desde 1996 han muerto por lo menos 400 menores a consecuencia de actos de violencia relacionados con el conflicto. Cientos han perecido también a causa de minas, bombas y dispositivos explosivos improvisados, empleados tanto por el PCN como por las fuerzas gubernamentales.

 

Secuestro y reclutamiento de niños

Se estima que desde el comienzo del conflicto, el PCN ha secuestrado a decenas de miles de escolares y a sus maestros para darles clases de "educación política". Asimismo, cada vez hay más indicios de que el grupo rebelde también recluta menores para actividades armadas.

 

Los casos de los que se tiene conocimiento indican que un número significativo de niños portan bombas y municiones u ofician de mensajeros, mientras que otro más reducido toma parte en las hostilidades. El PCN obliga a muchos niños a trabajar como porteadores, cavar calles y refugios, cocinar y llevar a cabo otras tareas dentro del contexto del conflicto.

 

Pobreza y destrucción de infraestructuras básicas

Además de las muertes violentas, muchos niños más fallecen a causa de la pobreza y la enfermedad, que se han visto exacerbadas por el conflicto. Como más de la mitad de la población de Nepal subsiste con menos de un dólar estadounidense por día, los niños nepalíes ya tienen gravemente amenazado su derecho a disfrutar del nivel más alto posible de salud física y mental y su derecho a la vida. Según el gobierno, la mitad de los niños de Nepal padece retraso del crecimiento debido a la desnutrición, y 30.000 niños menores de 5 años mueren cada año a causa de la diarrea.

 

También se encuentran en peligro los servicios básicos de salud. Los bombardeos han destruido en varias ocasiones las existencias de vacunas, vitaminas, pastillas antiparasitarias y medicamentos especiales.

 

Niños y niñas detenidos y torturados

Amnistía Internacional ha recibido informes inquietantes que se refieren a la detención de menores –por presumirse su afiliación al PCN– durante largos periodos, en cuarteles, comisarías o prisiones para adultos, a menudo en régimen de incomunicación y sin seguir ningún procedimiento legal. Algunos menores detenidos han denunciado haber sido sometidos a torturas a manos de las fuerzas de seguridad durante la detención.

 

Las fuerzas de seguridad también han sido responsables de la "desaparición" de menores, que han permanecido recluidos en régimen de incomunicación mientras las autoridades negaban que hubiesen sido detenidos. Estas acciones demuestran un desprecio constante por el Estado de derecho y la autoridad de los tribunales, engañándolos permanentemente y volviendo a detener de inmediato a quienes quedan en libertad por orden del juez.

 

Violencia sexual contra los menores

La explotación sexual de los menores es desde hace largo tiempo un grave problema en Nepal. Ha habido informes de violaciones de niñas a manos de las fuerzas de seguridad durante "operaciones de registro".

 

Desde hace años existe un grave problema de trata de niñas nepalíes para el comercio sexual, fundamentalmente hacia la India, pero también hacia otros países. Esta trata continúa, a pesar de que el gobierno de Nepal ha adoptado varias iniciativas para resolver el problema.

 

Efectos del conflicto en la educación

Los servicios educativos, que ya eran muy limitados en Nepal, han sido golpeados duramente por el conflicto, con el resultado de que muchos niños no pueden ejercitar su derecho a tener acceso a la educación. En muchas zonas las escuelas han cerrado por completo a causa de la destrucción de los edificios, la falta de maestros, de las operaciones militares y de las amenazas del PCN. Muchos niños que podrían ir a la escuela se quedan en sus casas por temor a los secuestros. El desplazamiento ha causado un grave hacinamiento en las escuelas urbanas.

 

A pesar de las promesas de respetar las escuelas como zonas de paz, las fuerzas de seguridad al parecer continúan requisando edificios escolares para usarlos como cuarteles, quemando a menudo los pupitres y sillas como leña. Según los informes disponibles, el PCN usa las escuelas como cuarteles y obliga a los estudiantes y a los maestros a cavar refugios.

 

El progreso en materia de derechos del niño, obstaculizado

En el último decenio el gobierno de Nepal ha formulado una serie de iniciativas positivas para promover los derechos de los niños. Se han llevado a cabo campañas nacionales de vacunación; se han iniciado varios programas destinados a impedir la trata de niños; el nuevo Plan Nacional de Acción sobre Educación para Todos promete alcanzar mejoras importantes en el acceso a la educación para el año 2015.

 

Sin embargo, estos cambios positivos están gravemente amenazados por el deterioro de las condiciones en materia de seguridad y por la erosión de las instituciones democráticas, así como por la campaña de represión desatada sobre las organizaciones de la sociedad civil que siguió a la toma del poder por el rey el 1 de febrero de 2005. La disolución de los gobiernos locales y el traslado de las administraciones a las cabezas de distrito, por temor a los ataques del PCN, han tenido, inevitablemente, un efecto negativo en la provisión de servicios locales para los niños.

 

La disolución del Parlamento en 2002 ha impedido la promulgación o modificación de leyes, y la ratificación de convenios internacionales. Esto ha tenido graves efectos en la protección de los derechos de los niños. Nepal no ha podido ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la participación de niños en los conflictos armados, entre otros.