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Las exportaciones secretas de armas avivan el conflicto y la represión

Londres.- China se está revelando por momentos como uno de los mayores exportadores de armas, y también de los más herméticos e irresponsables, de acuerdo con un nuevo informe publicado hoy 11 de junio de 2006 por Amnistía Internacional.

 

El informe revela de qué forma las armas chinas han contribuido a mantener conflictos brutales, situaciones de violencia delictiva y otras violaciones graves de derechos humanos en países como Sudán, Nepal, Myanmar y Sudáfrica. También pone de manifiesto la posible participación de empresas occidentales en la fabricación de algunas de estas armas.

 

“China califica de ‘cautelosa y responsable’ su política de permisos de exportación de armas, pero la verdad es bien distinta. Es la única de las principales potencias exportadoras de armas que no ha firmado ningún acuerdo multilateral donde se establezcan criterios para prevenir las exportaciones de armas que puedan ser utilizadas en la comisión de violaciones graves de derechos humanos”, ha manifestado Helen Hughes, investigadora de Amnistía Internacional sobre el control de las armas.

 

Las exportaciones de armas desde China, que, según cálculos, exceden los mil millones de dólares estadounidenses al año, a menudo forman parte de intercambios de armas por materias primas que demanda el rápido crecimiento económico del país. Pero esta clase de transacciones están rodeadas de secreto. Pekín no publica información alguna sobre transferencias de armas al extranjero, y no ha presentado ningún dato ante el Registro de Armas Convencionales de la ONU en los últimos ocho años.

 

El informe de Amnistía Internacional se titula China: Sustaining conflict and human rights abuses e incluye varios ejemplos de irresponsabilidad en la exportación de armas por parte de China.

 

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe:

 

Más de 200 camiones militares chinos –normalmente equipados con motores diesel Cummins estadounidenses– fueron enviados a Sudán en agosto de 2005, a pesar del embargo de armas impuesto por Estados Unidos a ambos países y de la utilización de vehículos semejantes para cometer homicidios y secuestros de civiles en Darfur.

 

Envíos regulares de material militar chino a Myanmar, incluido el suministro de 400 camiones militares al ejército birmano en agosto de 2005 a pesar de su implicación en el homicidio, la tortura y el desalojo forzoso de cientos de miles de civiles.

 

Exportaciones militares chinas a Nepal en 2005 y principios de 2006, incluido un acuerdo para suministrar cerca de 25.000 fusiles de fabricación china y 18.000 granadas a las fuerzas de seguridad nepalíes, que en aquel momento participaban en la brutal represión de miles de manifestantes civiles.

 

El progresivo comercio ilícito de pistolas de fabricación china Norinco en Australia, Malaisia, Tailandia y, en particular, Sudáfrica, donde habitualmente se utilizan para cometer robos, violaciones y otros delitos.

 

“Como principal exportador de armas y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, ya va siendo hora de que las autoridades de China acaten las obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional. Deben aprobar leyes y normativas eficaces que prohíban toda transferencia de armas que puedan ser utilizadas en la comisión de graves violaciones de derechos humanos o para cometer infracciones del derecho internacional humanitario” afirma Helen Hughes.

 

Amnistía Internacional ha pedido también a China que informe, anualmente y de manera pública, sobre todos los permisos de exportación de armas y todas las partidas autorizadas, y que apoye la creación de un tratado internacional sobre comercio de armas estricto, integral y cuyas disposiciones se puedan hacer cumplir.

 

Mientras China siga permitiendo el suministro de armas a los autores de graves violaciones de derechos humanos, la comunidad internacional debe reforzar su normativa en materia de empresas conjuntas relacionadas con tecnología militar y de doble uso en China, así como endurecer la aplicación de los embargos de armas impuestos a China, como los de la Unión Europea y Estados Unidos.

 

Si desean una copia del informe China: Sustaining conflict and human rights abuses, lo encontrarán en: http://web.amnesty.org/library/index/engasa170302006