Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

La discriminación empieza en la educación primaria

Los niños no vienen a la escuela porque no tienen ropa ni un bocadillo que traer.
Docente de Tuzla, Bosnia y Herzegovina
En casa hay tanta gente que no se puede estudiar nada.
Menor romaní de la escuela primaria de Macinec, Croacia
A los niños romaníes no les interesan la Física ni las Matemáticas; puede que aprendan español, porque ven muchas telenovelas.
Docente de una escuela elemental de la región de Dolenjska, Eslovenia

 

La pobreza extrema, la discriminación en las escuelas y la falta de currículos verdaderamente globales y multiculturales impiden a los menores romaníes de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia disfrutar de su derecho a la educación. En su último informe, Amnistía Internacional trata la exclusión de los menores romaníes de la educación primaria en estos países y el hecho de que los gobiernos no hayan abordado hasta ahora sus necesidades.

 

"Las barreras que encuentran los menores romaníes para acceder a la educación les privan de la oportunidad de desarrollar su potencial y perpetúan la marginación de sus comunidades”, ha manifestado Omer Fisher, investigador de Amnistía Internacional sobre Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia.

 

"Es responsabilidad de los gobiernos ocuparse de estas barreras a la educación."

 

El derecho a la educación y a no sufrir discriminación se halla recogido en el derecho internacional de los derechos humanos y en la constitución de los tres países de que se ocupa el informe. Sus gobiernos han adoptado programas y planes de acción especiales para la inclusión de la población romaní en la educación. Sin embargo, tanto ellos como las organizaciones no gubernamentales admiten que el acceso de los menores romaníes a la educación es, en el mejor de los casos, parcial.

 

A veces se proporcionan a los menores romaníes comedores, libros de texto y transporte gratuitos, pero el simple hecho de llegar a la escuela puede resultar imposible si ésta está demasiado lejos para ir a pie o si no se tienen ropas que abriguen lo suficiente en el frío invierno. A menudo, los menores no pueden estudiar ni hacer los deberes escolares porque en su casa hace frío o la familia vive hacinada en ella. Miembros de la comunidad romaní de Eslovenia explicaron así esta situación a Amnistía Internacional: “Algunos vivimos en chozas. ¿Cómo les va a ir bien a los niños en la escuela?”. 

 

En algunos casos, los menores romaníes son discriminados por sus propios maestros. A veces, se los segrega en grupos o clases “de romaníes sólo” y se les ofrece un currículo reducido. Con frecuencia se utilizan estereotipos negativos sobre la “forma de vida” de los romaníes o su actitud hacia la educación para explicar su escasa asistencia a clase y sus malas calificaciones. Los docentes de la escuela primaria de Macinec, Croacia, expusieron en un informe judicial los argumentos siguientes para explicar su decisión de segregar a los menores romaníes: “Los padres romaníes suelen ser alcohólicos, sus hijos tienen tendencia a robar, decir palabrotas y pelearse, y en cuanto los profesores se dan la vuelta desaparecen cosas, normalmente objetos insignificantes e inútiles, pero lo importante es que los roban”.
 
Tanto el personal docente como las familias y los menores romaníes reconocen en general que muchas de las dificultades que se les presentan a estos últimos en las escuelas primarias se deben a barreras lingüísticas. Muchos menores romaníes tienen un dominio limitado o nulo del idioma que habla la mayoría de la población. Actualmente, las lenguas que hablan los menores romaníes están prácticamente ausentes de las escuelas en los tres países, a diferencia de las de otras minorías. Otras medidas que podrían contribuir a superar los obstáculos que representa el idioma, como mejorar el acceso de los menores romaníes a la educación preescolar y contratar a auxiliares docentes romaníes debidamente formados, no se han aplicado de manera sistemática y exhaustiva. La cultura y la historia romaníes en general no se incluyen de manera sistemática en los currículos de las escuelas de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia. 

 

“Las autoridades de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia deben aplicar a la educación de los menores romaníes un enfoque basado en su integración en un sistema escolar que se adapte a sus necesidades y cultura”, ha señalado Omer Fisher.

 

Amnistía Internacional pide que se tomen de inmediato medidas para hacer frente a la discriminación de los menores romaníes en las escuelas, garantizando que ningún menor romaní es incluido en clases o grupos especiales por el simple hecho ser romaní, vigilando la composición de las clases y, si fuera necesario, las actividades del personal docente que trabaja con romaníes e impartiendo a los docentes de enseñanza primaria formación dirigida a eliminar los prejuicios y estereotipos negativos.

 

Ocuparse de los obstáculos en el acceso a la educación que sean resultado de la pobreza y e incluir la cultura y la lengua romaníes en las escuelas forma parte del proceso a largo plazo que debe seguirse para la inclusión plena de los menores romaníes en la educación primaria. 

 

"Los menores romaníes, al igual que todos los demás, tienen derecho a recibir una educación que les capacite para ocupar su lugar en la sociedad del país en que viven y contribuir a ella”, ha manifestado Omer Fisher.

 

"Es responsabilidad de los gobiernos romper el círculo vicioso de analfabetismo, pobreza y marginación e integrar a la parte más vulnerable de sus poblaciones."