Londres.- Amnistía Internacional ha pedido al Gobierno de Kenia que proporcione cobijo de emergencia y otra ayuda humanitaria a las 3.000 personas desalojadas forzosamente de sus casas y que ahora se encuentran expuestas al frío y la lluvia del invierno keniano. La semana pasada, la policía dijo a los residentes del poblado de Githogoro, Nairobi, que tenían 72 horas para desmantelar sus casas antes de que los buldózeres, alineados al borde del asentamiento, avanzaran. Los desalojos parecen formar parte de los planes del Gobierno de Kenia para construir una nueva carretera, la Circunvalación Norte.
“Es una vergüenza que miles de hombres, mujeres, niños y niñas hayan sido desalojados sin aviso ni consulta adecuados y durante la peor estación climatológica de Kenia”, ha manifestado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional. “Muchas familias llevaban casi 50 años viviendo en el asentamiento, y ahora no tienen más opción que dormir entre los escombros de sus casas.”
Los retretes comunitarios también fueron destruidos, según los informes, como parte del desalojo forzoso, lo que aumenta el riesgo de propagación de enfermedades entre los residentes que aún permanecen allí y que carecen de acceso adecuado a agua no contaminada y otros servicios esenciales.
“Las autoridades de Kenia tienen el deber de cuidar de su ciudadanía, y deben garantizar que las víctimas de estos desalojos forzosos tienen acceso a cobijo, agua no contaminada y otros servicios esenciales”, ha manifestado Irene Khan. “El Gobierno de Kenia está incumpliendo su promesa de cumplir las normas internacionales de derechos humanos relativas a los desalojos forzosos. Hasta que la cumpla, debe ponerse fin de inmediato a todos los desalojos de este tipo.”
Desde el establecimiento de los primeros asentamientos informales de Kenia, en el país se han llevado a cabo periódicamente desalojos forzosos en gran escala que contravienen las normas internacionales de derechos humanos. En un informe publicado en junio de 2009, Amnistía Internacional registró que hasta 127.000 personas en Nairobi corrían peligro inminente de que sus hogares improvisados y sus negocios informales fueran demolidos a causa de un plan encabezado por el Gobierno para limpiar la cuenca del río.
Mediante su campaña Exige Dignidad, lanzada en mayo de 2009, Amnistía Internacional pide a los Gobiernos de todo el mundo que tomen todas las medidas necesarias, incluida la adopción de leyes y políticas que cumplan el derecho internacional de los derechos humanos, para prohibir y prevenir los desalojos forzosos.
Información adicional La campaña Exige Dignidad de Amnistía Internacional tiene como objetivo terminar con las violaciones de derechos humanos que causan y acrecientan la pobreza en el mundo. La campaña movilizará a personas del mundo entero para pedir que Gobiernos, empresas y otras entidades con poder escuchen las voces de quienes viven en la pobreza y reconozcan y protejan sus derechos.
En junio de 2009 la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, encabezó una visita de alto nivel a Nairobi, Kenia. Allí se reunió con residentes y activistas en los asentamientos de Soweto (Kibera) y Korogocho. La delegación de Amnistía Internacional visitó también el asentamiento de Deep Sea. Irene Khan y otros miembros de la delegación de Amnistía Internacional participaron en una marcha de varios centenares de personas de asentamientos de todo Nairobi para exigir su derecho a una vivienda adecuada.
En los asentamientos precarios de Nairobi viven unos dos millones de personas, es decir, aproximadamente la mitad de la población de la ciudad. Para más información, véase:
- Kenia: La mayoría invisible: dos millones de personas viven en asentamientos precarios en Nairobi, Amnistía Internacional, junio de 2009,
- Cómo vive la otra mitad de los habitantes de los asentamientos precarios de Nairobi, Kenia; Amnistía Internacional, junio de 2009,
- Kenia: Se agota el tiempo. El Gobierno tiene que actuar urgentemente para acabar con la impunidad y lograr reformas esenciales; Conclusiones de la visita de Amnistía Internacional a Kenia, junio de 2009,