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Ataques coordinados en Ingushetia – la vida, muy lejos de la normalidad

Los violentos ataques coordinados lanzados ayer, 21 de junio, según informes por combatientes chechenos armados, en Ingushetia –los más graves ocurridos allí hasta la fecha– han intensificado la preocupación de Amnistía Internacional por el hecho de que el desprecio por los derechos humanos que caracteriza el prolongado conflicto de la República Chechena se está extendiendo a la vecina República de Ingushetia. Según los informes preliminares, los ataques han causado la muerte de unas 46 personas, 18 de ellas funcionarios de las fuerzas de seguridad y 28 de ellas civiles, incluido el ministro del Interior de Ingushetia en funciones, Abukar Kostoiev. Algunos informes indican que hasta 60 personas resultaron heridas.

 

Hacia las once de la noche del 21 de junio, unos 200 combatientes chechenos atacaron, según informes, con armas automáticas y lanzagranadas varios blancos policiales y gubernamentales en Ingushetia, en una serie de ataques coordinados. Entre los objetivos de los ataques se encontraban el principal edificio del Ministerio del Interior en Nazran, las comisarías de policía de Nazran y Karabulak, una unidad de la policía antidisturbios (OMON) y diversos puntos de control en Karabulak y el pueblo de Sleptsovskaia. El ministro del Interior en funciones de Ingushetia, Abukar Kostoiev, resultó muerto, según los informes, al igual que el fiscal de Nazran, otro alto cargo de la fiscalía y un alto mando de la policía. Según un miembro de los servicios de seguridad de Ingushetia, los combatientes chechenos también dispararon contra ambulancias y vehículos civiles, matando a una mujer embarazada.

 

Amnistía Internacional reitera su llamamiento a todos los bandos del prolongado conflicto para que respeten el derecho internacional humanitario y de derechos humanos. El derecho internacional humanitario prohíbe terminantemente los ataques directos contra civiles, los ataques que no intenten distinguir entre blancos militares y personas o blancos civiles y los ataques que, aunque dirigidos a un blanco militar legítimo, tengan un impacto desproporcionado en personas o blancos civiles. También prohíbe las represalias contra personas o blancos civiles. La organización pide que se lleven a cabo investigaciones inmediatas, exhaustivas e imparciales sobre los abusos contra los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, y que se procese a los responsables en procedimientos que cumplan las normas internacionales de justicia procesal.

 

Tal como subrayó Amnistía Internacional en su informe titulado Russian Federation: Chechen Republic – "Normalization" in whose eyes? (Federación Rusa: República Chechena. “Normalización”, ¿a ojos de quién?, Índice AI: EUR 46/027/2004), que se presentará mañana tanto en Estrasburgo, Francia, donde se encuentra actualmente reunida la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, como en Moscú, la situación de la República Chechena dista mucho de ser "normal". Los abusos que hasta la fecha han caracterizado el prolongado conflicto de Chechenia están teniendo lugar ahora con una regularidad alarmante en la vecina Ingushetia.

 

La organización también pide a la comunidad internacional que se asegure de que el conflicto de Chechenia y sus alrededores ocupa un lugar más destacado en la agenda internacional. Basándose en su experiencia en otras partes del mundo, Amnistía Internacional considera que una solución duradera al conflicto debe basarse en medidas que garanticen el respeto y la protección de los derechos humanos de todos los habitantes de la región, sin discriminación.

 

Es lo menos que merecen las víctimas de los ataques de ayer y las demás víctimas del conflicto, que azota la región desde hace cinco años.