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Amnistía Internacional y la editorial Egales presentan un libro contra la homofobia

  • Sexo, Amor y Homofobia
  • Vidas de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, de Vanessa Baird

Madrid.- En el contexto del Día Internacional Contra la Homofobia, celebrado el 17 de mayo por organizaciones de derechos humanos de gays y lesbianas de todo el mundo, Amnistía Internacional y la editorial Egales, presentan el libro "Sexo, Amor y Homofobia. Vidas de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero", de Vanessa Baird con el objetivo de arrojar luz sobre la situación de las minorías sexuales en el mundo.

 

"Sexo, Amor y Homofobia", disponible ya en librerías, repasa por capítulos y de la A a la Z los temas más importantes que afectan a la realidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero (LGBT), con las ideas y prejuicios que condicionan la vida de millones de personas que pertenecen a este colectivo. Además, ofrece una visión panorámica de la situación actual de las violaciones de los derechos de las minorías sexuales en el mundo y las luchas para que esta situación mejore.

 

Este libro constituye un aporte más en el esfuerzo continuo por defender los derechos del colectivo LGBT. Como afirma la autora del libro, Vanessa Baird, “cada vez que una persona cuestiona el prejuicio, el odio y la desigualdad, la humanidad da otro paso pequeño, pero significativo, hacia la creación de un mundo más justo”.

 

Avalado por Rosa Regás y el Nobel de la Paz, Desmond Tutu
La escritora y directora de la Biblioteca Nacional española, Rosa Regás, prologuista del libro, asegura: “Sólo hablando de ello y explicándolo a quienes desconocen la verdad de esta situación lograremos contrarrestar tanta mentira y tanta manipulación abriéndonos paso en los tortuosos vericuetos de la homofobia”. El libro también cuenta con un prólogo del premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu.

 

Derechos de las minorías sexuales en el mundo
Aparentemente, las personas del colectivo LGBT están más cerca que nunca de compartir los mismos derechos civiles y sociales que los heterosexuales. En muchos países se han eliminado algunas de las discriminaciones legales sobre este colectivo y la homosexualidad es cada vez más visible en los medios de comunicación donde es un tema de acalorado debate y controversia sobre todo cuando se discute unido a temas de religión. Sin embargo, en los últimos años también hemos sido testigos de un aumento del número de países donde la homosexualidad se castiga con la muerte.

 

Por otro lado, se han observado resistencias a los progresos legislativos “normalizadores”. La Organización de la Conferencia Islámica y la Santa Sede, entre otros, se han negado a reafirmar los principios ya existentes de no discriminación de las minorías sexuales establecidos por las normas internacionales de derechos humanos.

 

Además, en algunos países donde no existen leyes para castigar a las personas por su orientación sexual, en la práctica, se aplican otras leyes, habitualmente referidas a conceptos como el “escándalo público”, “conducta indecente” o “crímenes contra la familia” para castigar las relaciones homosexuales. Éste es el caso de Egipto.

 

En otros países, la persecución se realiza de forma directa por la ley. En total, son ocho los países que incluyen en su legislación la condena a muerte por este motivo (Afganistán, Arabia Saudí, Irán, Mauritania, Pakistán, Sudán, Yemen y algunos estados del norte de Nigeria). En otros lugares, la homosexualidad puede ser castigado con cadena perpetua. Cuando este tipo de leyes pueden no ser aplicadas en la práctica, la discriminación que sufren las personas por su identidad sexual, real o supuesta, crea situaciones de inseguridad para su integridad física y mental. En Arabia Saudí, en abril de 2005, al menos 35 hombres fueron condenados a ser azotados por su asistencia a una “boda gay”.

 

En Estados Unidos un informe de Amnistía Internacional revela que el maltrato y abuso de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero por parte de la policía es una práctica generalizada, que prácticamente pasa inadvertida debido a la escasez de denuncias y procedimientos poco claros.

 

Nicaragua es el único país de habla hispana que condena en su Código Penal la homosexualidad, tras las reformas legales llevadas a cabo durante los últimos años en Chile, Puerto Rico y Ecuador. Mientras, el hostigamiento y el clima de intimidación a las personas por su identidad sexual real o supuesta continúa siendo una realidad en países como Honduras o Guatemala.

 

En Colombia, la guerrilla y los grupos paramilitares imponen sus normas de conducta social en las zonas bajo su control, las cuales muchas veces suponen la segregación, la violencia y a veces la muerte de las personas consideradas “indeseables” bajo dichas normas, entre ellas lesbianas y gays.

 

En México se han denunciado elevados niveles de violencia homófoba, especialmente contra los hombres gays, en muchas partes del país. La discriminación que muchas personas sufren al denunciar estos incidentes refleja a menudo la falta de disposición oficial a tomarse en serio las denuncias de violencia homófoba.

 

Amnistía Internacional y el colectivo LGBT
Para Amnistía Internacional, las personas encarceladas por motivo de su orientación sexual son “presos de conciencia” y exige su liberación inmediata e incondicional. La deportista rumana Mariana Cetiner se convirtió en 1995 en la primera presa de conciencia gay de AI. Para lograr su liberación en 1998, jugó un papel crucial una campaña de envío masivo de cartas impulsada por la organización. Actualmente, la Sección española de Amnistía Internacional mantiene en marcha una campaña de sensibilización con el lema “La homofobia arruina vidas. No lo permitas” y una ciberacción accesible desde la página web: www.actuaconamnistia.org para que la ciudadanía pueda mostrar su rechazo a la expulsión de 12 alumnas de un colegio en Camerún, al sospecharse que son lesbianas.

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