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Al menos diez personas corren riesgo de ser lapidadas

Hoyo en Aghche Kand donde fue lapidado Ja'far Kiani en 2007. © www.meydaan.org

Entra en www.actuaconamnistia.org para pedir el fin de este castigo cruel, inhumano y degradante

Madrid.-Sakineh Mohammadi es una mujer iraní que corre riesgo de ser ejecutada por lapidación en la prisión de Tabriz, en el oeste de Irán. Al menos otras 9 personas se encuentran en la misma situación que Sakineh: siete mujeres, Iran A., Khayrieh V., Ashraf Kalhori, Gilan Mohammadi, Kobra Babaei, Sakineh Mohammadi, M.J. y H.; y dos hombres, Gholamali Eskandari y Rahim Mohammadi.

Por ellas, Amnistía Internacional redobla ahora sus esfuerzos para terminar de una vez por todas con esta práctica atroz. En www.actuaconamnistia.org, la organización ha lanzado la ciberacción “Irán: continúan las lapidaciones”, que ha recogido hasta el momento más de 110.000 firmas en España.

Con esta ciberacción, Amnistía Internacional insta al Gobierno iraní a abolir totalmente y de inmediato las ejecuciones por lapidación y a decretar la suspensión de todas las ejecuciones hasta la derogación o reforma del Código Penal. Todas las condenas a muerte por lapidación pendientes deben conmutarse. Igualmente, se debe destipificar como delito las relaciones sexuales consentidas entre adultos.

Sakineh Mohammadi fue declarada culpable, el 15 de mayo de 2006, de tener una “relación ilícita” con dos hombres, por lo que fue condenada a recibir 99 latigazos. Posteriormente, en septiembre de 2006, fue acusada de “adulterio estando casada”.

El Tribunal Supremo confirmó la condena de muerte el 27 de mayo de 2007. La causa se remitió a la Comisión de Amnistía e Indulto dos veces y en ambas se le denegó la petición de indulto. Hace tres meses, el abogado de Sakineh Mohammadi volvió a pedir a la Comisión de Amnistía e Indulto que revisara su causa. Se ignora cuánto tardará la Comisión en contestar, pero, si rechaza la petición, el riesgo de ejecución por lapidación será inminente.

Lapidaciones en Irán
En Irán, la lapidación es preceptiva en caso de “adulterio estando casado”. En 2002, el presidente de la Magistratura estableció por medio de una directiva una moratoria de las lapidaciones, y en agosto de 2008, el portavoz de la Magistratura anunció la suspensión de las ejecuciones por lapidación.

Sin embargo, desde 2002 han muerto lapidados en Irán al menos seis hombres y una mujer. Los últimos han sido Houshang Khodadadeh y otro hombre no identificado que fueron lapidados a finales de diciembre de 2008, y el 5 de marzo de 2009, Vali Azad era lapidado en secreto en la prisión de Lakan, en el noroeste de Irán. Estos tres nuevos casos de lapidación demuestran una vez más que las declaraciones de la Magistratura iraní no se traducen en hechos.

Además, el 19 de febrero de 2009 fue ejecutado Abdollah Farivar Moghaddam, que había sido condenado a lapidación por “adulterio estando casado”. Sin embargo, su familia fue informada un día antes de que iba a ser ahorcado. También Afsaneh Rahmani, que había sido condenada a lapidación por adulterio y a qesas (castigo equivalente al delito cometido) por el asesinato de su marido, fue finalmente ahorcada el 21 de mayo de 2009.

Amnistía Internacional considera que la ejecución por lapidación agrava la brutalidad de la pena de muerte ya que es un método concebido específicamente para aumentar el sufrimiento de la víctima. Además, Irán hace caso omiso a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, según la cual tratar el adulterio como delito es contrario a las normas internacionales.

Información complementaria
En las ocho semanas transcurridas desde las elecciones presidenciales del 12 de junio hasta la investidura de Mahmoud Ahmadineyad el 5 de agosto para cumplir su segundo mandato como presidente, se ha observado un alarmante aumento de las ejecucionesllevadas a cabo por las autoridades iraníes. En poco más de 50 días, Amnistía Internacional ha documentado al menos 115 ejecuciones, lo que supone un promedio de más de dos ejecuciones diarias.

Desde el comienzo de 2009 hasta el 12 de junio, Amnistía Internacional ha documentado al menos 196 ejecuciones, cifra que sitúa a Irán en el segundo puesto mundial, detrás de China, en cuanto al número de ejecuciones llevadas a cabo. De las 115 ejecuciones documentadas por Amnistía Internacional desde las elecciones presidenciales del 12 de junio, 14 se llevaron a cabo el 2 de julio, 20 el 4 de julio, 13 el 14 de julio y 24 el 5 de agosto, día de la investidura.
 
Amnistía Internacional reconoce que el número real de ejecuciones debe ser, casi con toda seguridad, muy superior incluso al que la organización ha podido documentar basándose en fuentes oficiales iraníes, medios de comunicación y otras fuentes. Al parecer, la mayoría de las personas ejecutadas habían sido declaradas culpables de contrabando de drogas o delitos relacionados. Se piensa que los ejecutados por ahorcamiento eran hombres, la mayoría de entre 20 y 50 años, pero al menos hubo dos mujeres entre ellos. Sólo se conoce la identidad de algunas víctimas. En concreto, las autoridades no facilitaron el nombre de ninguno de los 24 presos ejecutados el 5 de agosto en la cárcel de Rejai Shahr, en Karaj; sólo dijeron que habían sido ejecutados por delitos relacionados con drogas.

 

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