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Acto de Amnistía Internacional a favor de una "cultura del consentimiento".

Acto de Amnistía Internacional a favor de una "cultura del consentimiento". © Phil Nijhuis

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Qué es el consentimiento: cómo hablar (y pensar) sobre él

Por Amnistía Internacional,

Hablar sobre el consentimiento y promover una “cultura del consentimiento” importa. Es necesario desmontar lo que se conoce como “cultura de la violación”, que normaliza e incluso justifica la violencia sexual, incluida la violación, en nuestras sociedades.

Tener claro lo que significa el consentimiento sexual puede ayudar a prevenir violaciones y otros delitos sexuales.

En algunos países es necesario mantener un debate público y abierto sobre el consentimiento con el fin de movilizar apoyos para reformar unas leyes sobre la violación que están anticuadas. 

Las leyes que definen la violación en función de la falta de consentimiento establecen un límite claro entre las relaciones sexuales consentidas y la violación, y contribuyen a debates importantes sobre el sexo y el consentimiento. Hasta la fecha, sólo 13 de 31 países europeos analizados por Amnistía Internacional han promulgado leyes basadas en el consentimiento.

En otros países, aun con leyes basadas en el consentimiento, la violación sigue siendo habitual y las personas supervivientes se enfrentan a grandes dificultades para acceder a la justicia y la reparación. 

Por desgracia, hay muchas concepciones erróneas y estereotipos de género sobre lo que constituye violencia sexual y sobre lo que significa mantener relaciones sexuales con consentimiento.

Una manifestante sostiene carteles en los que se lee ''No es No. Somos la manada'', durante una protesta contra la violencia sexual

Protesta contra la violencia sexual celebrada en Pamplona, Navarra. © AP Photo/Alvaro Barrientos

“No dijo que no”, “con la ropa que llevaba, lo estaba pidiendo”; o “mantuvimos relaciones sexuales consentidas la semana pasada, por lo que hoy también fue consentido” son algunas de las respuestas más habituales con las que se intenta desdibujar lo que significa el consentimiento.

Las consecuencias de estas actitudes son muy perniciosas: no se cree a las víctimas, que a menudo se autoculpabilizan, acaban por no denunciar la violación y los culpables quedan impunes y podrían violar a otras personas.

Aun cuando un/a superviviente denuncia una violación, puede sufrir nuevos traumas y ver negado su acceso a la justicia a causa de los mitos y estereotipos nocivos arraigados en el sistema de justicia penal. 

En cualquier diálogo sobre el consentimiento, ya sea una charla pública, un taller o una conversación en redes sociales, debemos hablar claro: cuando se trata de sexo, el consentimiento lo es todo y no hay zonas grises.

Día Internacional de la Mujer celebrado en Pakistán

Día Internacional de la Mujer celebrado en Pakistán. © Ema Anis para Amnesty International

Puedes utilizar la siguiente definición: 

El consentimiento es: 

  • Libre: el consentimiento sexual debe ser una elección voluntaria y libre para todas las partes implicadas. Guardar silencio o no decir “no” no equivale a consentir. Una persona inconsciente e incapacitada debido al alcohol o las drogas no puede dar su consentimiento. El sexo bajo coacción o intimidación no es consentido. Podría haber otras situaciones en las que una persona no pueda dar verdaderamente su consentimiento; por ejemplo, si no tiene capacidad mental para ello o es menor de edad.
     
  • Informado: Mentir u ocultar deliberadamente ciertas intenciones, como mantener relaciones sexuales sin protección, no es sexo consentido. Forzar a una persona que está demasiado ebria para negarse a mantener relaciones sexuales o para aceptar ciertas prácticas no es obtener su consentimiento.
     
  • Concreto: Consentir algo (por ejemplo, besarse) no significa consentir todo lo demás. Una buena regla general sería: en caso de duda, detente y pregunta. Si sigues dudando, detente. 
     
  • Reversible: Consentir una vez no significa haber consentido para siempre. Incluso durante un acto sexual, toda persona es libre de interrumpirlo o detenerse en cualquier momento y revocar su consentimiento. 
     
  • Entusiasta: La cuestión no es si una persona dice “no”, sino si dice “sí” o expresa activamente su consentimiento de forma verbal y no verbal.

El consentimiento no es cuestión de firmar un contrato. Es cuestión de comunicación y de asegurarse de que todas las actividades sexuales se hacen de mutuo acuerdo.

La importancia del consentimiento sexual se puede explicar teniendo en cuenta otros escenarios en los que el consentimiento sea importante y viendo en qué pueden parecerse a un contexto sexual. Por ejemplo, ¿te comerías la comida de otra persona sin pedirle permiso? 

Es habitual ilustrar cómo debe funcionar el consentimiento sexual con la analogía de la preparación de un té para otro/a. Busca “Consentimiento sexual explicado con té” o ve el vídeo en YouTube.

Otras analogías útiles son la del “apretón de manos y el consentimiento” y la del “castillo del consentimiento”.

Ahora sabes cómo hablar y pensar sobre el consentimiento. A continuación te recomendamos leer: "Cómo desmontar mitos sobre la violación y los estereotipos más frecuentes".

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