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© Foto AP/Emilio Morenatti. Mamadou Patherazi, de Guinea, se sienta en una litera de la Iglesia de la Misión Cristiana en Fuerteventura, el sábado 22 de agosto de 2020.

Cinco cosas que tienes que saber de las cadenas invisibles de la trata

Por Carlos Escaño (@soligato), Responsable de campañas de Amnistía Internacional, 

Cuando te sumerges en la realidad de la trata con fines de explotación sexual en España descubres que se trata de un enorme problema, que implica una terrible cadena de violaciones de derechos humanos, con unas víctimas supervivientes de la trata que son invisibilizadas.

En muchos casos las supervivientes son presentadas como una pieza más de una escena de persecución policial de las redes de trata, olvidando que son sujetos de derechos y que las autoridades tienen la obligación de proteger.

Aquí van cinco pasos para descubrir esta dura realidad que la campaña #CadenasInvisibles pretende combatir y donde tú eres importante.

1) La trata es algo distinto del tráfico ilegal de personas

Esta puede ser la primera pregunta: ¿Trata y tráfico son la misma cosa? No lo son, pero se puede llegar a confundir porque muchas personas caen en la trata durante el trayecto migratorio, aunque esta no implica necesariamente un cruce de fronteras.

Existe la trata dentro de las fronteras interiores de los países de las víctimas, con independencia del nivel de desarrollo socio-económico de los mismos. Sin embargo, estamos ante un fenómeno que hoy en día está altamente relacionado con los procesos migratorios.

La trata, a diferencia del tráfico ilícito de personas migrantes, implica fines de explotación y es una forma de esclavitud. Según la Organización Internacional del Trabajo en 2016 más de 40 millones de personas estuvieron sometidas a algún tipo de esclavitud moderna, ya fuera trabajo forzoso, servidumbre por deudas, matrimonio forzoso, otros tipos de esclavitud y trata.

Carolina Yuste interpretando el testimonio de Berta, brasileña de 32 años

Carolina Yuste interpretando el testimonio de Berta, brasileña de 32 años. Fotogragía Paco Ruano

2) Las mujeres y niñas son las más afectadas por la trata con fines de explotación sexual

Las mujeres y las niñas son quienes tienen más riesgo de caer en redes de trata, especialmente para su explotación sexual. La práctica totalidad, esto es, el 99% de las víctimas detectadas en trata con fines de explotación sexual son mujeres y niñas. Los niños y niñas suponen un 25% del total de las víctimas.

No es posible contextualizar la trata, sus causas, fines y consecuencias, ni la eficacia de las medidas adoptadas para la prevención, persecución e identificación y protección de las víctimas reales o potenciales, si no se incorpora la perspectiva de género que permita ver el impacto diferenciado en las mujeres y las niñas, atendiendo tanto a la discriminación como a la desigualdad estructural que sufren de manera sistémica.

En su informe de 2018, el Secretario General de Naciones Unidas señalaba a la feminización de la pobreza, la violencia de género, la falta de oportunidades laborales o en condiciones muy precarizadas, la falta de oportunidades educativas, los conflictos armados, las situaciones de post conflicto y las crisis humanitarias como factores que favorecen la existencia de la trata, especialmente entre las mujeres, niños y niñas.

Lucía Juárez interpretando el testimonio de Alika, nigeriana de 28 años

Lucía Juárez interpretando el testimonio de Alika, nigeriana de 28 años. Fotografía Paco Ruano

3) En España faltan datos para conocer el alcance del problema

En España tenemos un problema grave con la trata con fines de explotación sexual. Y es que, para empezar, no existen datos desagregados, unificados y sistematizados que muestren la verdadera magnitud de este problema.

Es especialmente preocupante la situación en las costas, donde el enfoque es principalmente de control migratorio y falta un mecanismo de detección temprana y una coordinación adecuada entre los diferentes mecanismos implicados. Esto hace que muchas posibles víctimas "se pierdan" por el camino, y muchos tratantes estén esperándolas en los lugares de tránsito.

Lo que sí sabemos es que solo 1.000 de las 75.000 personas que, según el gobierno, estaban en situación de riesgo de trata con fines de explotación sexual han sido identificadas como víctimas entre 2013 y 2019.

Nathalie Poza interpretando el testimonio de María, brasileña de 40 años

Nathalie Poza interpretando el testimonio de María, brasileña de 40 años. Fotografía Paco Ruano

4) Las víctimas tienen derechos pero muchas están desprotegidas

Los Estados tienen la obligación de actuar para prevenir la trata de personas, investigar y procesar a quienes la comenten y proteger a las víctimas de ella. Es el principio de diligencia debida, establecido por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos que complementa el Protocolo de la ONU para Prevenir, Reprimir y Sancionar la trata de Personas, especialmente mujeres y niños, conocido como Protocolo de Palermo.

La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea también prohíbe la esclavitud, el trabajo forzado y la trata de seres humanos. Y el Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos exige a los Estados que no sólo deben proporcionar protección y asistencia adecuada, sino que también tienen la obligación de identificar a las víctimas mediante profesionales debidamente capacitados y con criterios claramente establecidos.

El derecho internacional obliga, y los Estados tienen que cumplir. Pero España, aunque ha ido adaptando la legislación a las exigencias emanadas de los instrumentos internacionales de derechos humanos, en la práctica tiene enormes déficits para garantizar una verdadera protección a las víctimas.

En España faltan datos, faltan mecanismos de detección temprana, y es especialmente preocupante la falta de protección a las niñas. Las víctimas son instrumentalizadas y vistas como pruebas para la investigación. Las autoridades españolas priorizan el control policial y migratorio por encima de la protección a las víctimas de trata con fines de explotación sexual.

5) Unas cadenas que tenemos que visibilizar para lograr romperlas

Amnistía Internacional ha publicado un exhaustivo informe y ha lanzado la campaña #CadenasInvisibles para que las mujeres víctimas de trata para fines de explotación sexual sean protegidas.

Artistas de cine y teatro, como Nathalie Poza, Lucía Juárez, Carolina Yuste o Andrés Lima se han sumado a la campaña produciendo vídeos para visibilizar la terrible realidad que sufren las víctimas de trata y compartiendo desde sus redes sociales mensajes de apoyo para la campaña y animando a firmar la petición online.

Las mujeres víctimas de trata para fines de explotación sexual son personas con derechos y necesitan protección. Mientras más voces nos unamos y presionemos para acabar con esta lacra, más cerca estaremos de romper las cadenas invisibles de la trata.

¡Las víctimas de trata en España como Berta necesitan protección!

¡Firma!