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Se acaba el tiempo para dos millones de afectados en Darfur

Londres.- Amnistía Internacional pide que se apliquen enseguida las medidas de ampliación de la Misión de la Unión Africana en Darfur (AMIS). El rápido despliegue de ésta en la región le permitirá cumplir con mayor eficacia su mandato de protección de los civiles e investigación de las violaciones del alto el fuego y del derecho humanitario. Es preciso prestar a la AMIS un fuerte apoyo político para garantizar que sus informes sobre tales violaciones reciben la debida atención.

 

“Se ha comunicado ya a los observadores y las tropas de la AMIS que van a desempeñar una función más anticipativa en la protección de los civiles, patrullando las zonas donde se han producido enfrentamientos para intentar generar confianza –ha manifestado Erwin van der Borght, director adjunto del Programa para África de Amnistía Internacional–. Sin embargo, su despliegue ha sido lento, sus recomendaciones no se siguen  e incluso sus informes sobre violaciones del alto el fuego suelen ser bloqueados por las partes en el conflicto. Debido a ello, su presencia no ha traído consigo mayor seguridad para los civiles ni ha permitido hasta ahora a la AMIS servir de factor disuasorio contra los ataques."

 

Los desplazados, que han huido ya varias veces, continúan siendo atacados allá donde buscan refugio y siguen huyendo de un lugar a otro. Los que residen en campos se encuentran con que el gobierno y la policía, que deberían protegerlos, se dedican a demoler sus viviendas para expulsarlos. La mayoría de los pocos que se atreven a regresar a sus hogares acaban volviendo a los campos porque se sienten vulnerables y sin protección contra las milicias que los atacan.

 

"La pasividad mostrada por el Consejo de Seguridad de la ONU con respecto a Darfur en su reunión de noviembre en Nairobi, en la que se dio prioridad al proceso de paz entre el norte y el sur, ha sido interpretada por las partes en el conflicto como una señal de que  pueden continuar con sus ataques”, ha explicado Erwin van der Borght.

 

En un nuevo informe publicado hoy, Sudan: Darfur: What hope for the future? The need to protect civilians (disponible sólo en inglés), Amnistía Internacional expone cinco ejemplos de ataques contra civiles perpetrados en campos de desplazados, poblados y ciudades de Darfur tras la firma de los protocolos humanitario y de seguridad de Abuja el 9 de noviembre.

 

Hasta la fecha, diciembre de 2004, 1,65 millones de habitantes de Darfur viven desplazados dentro de la región, más de  200.000 han huido a Chad y decenas de miles están desplazados en Kordofan, Jartum y otras partes de Sudán. Otros se han asentado temporalmente en ciudades y pueblos o llevan una precaria existencia en el monte, alimentándose de semillas y frutas silvestres.

 

La mayoría de los desplazados de Sudán esperan poder regresar al final a sus lugares de origen pero les disuade la falta de seguridad  imperante en ellos. Un residente del campo de desplazados de Riyad, en Al Yeneina, contó lo siguiente a Amnistía Internacional:  “Esperaremos unos meses más, y si en Darfur no hay seguridad nos iremos a Chad".

 

Amnistía Internacional pide también que se aumente el número de observadores de derechos humanos de la ONU. Han podido hacer un seguimiento de muchos casos de detención y violación, pero ahora son sólo nueve para la inmensa región de Darfur. Asimismo, la organización pide que el componente policial, establecido en octubre por el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, quede adscrito a la policía sudanesa en todas las localidades a fin de ayudar, vigilar y servir de presencia visible que genere confianza entre los desplazados.

 

"El pueblo, que tanto ha sufrido, no confía en el gobierno –ha señalado Erwin van der Borght–. La introducción de una fuerza nueva de policía no le ha hecho cambiar de actitud. Se sigue pensando que la nueva y la vieja policía son contrarias al pueblo. Los desplazados han sido reasentados a la fuerza, golpeados y detenidos por fuerzas de policía que siguen sin investigar los casos de mujeres violadas.”

 

No ha habido avances en el proceso de desarme de las milicias yanyawid. Los observadores de la Unión Africana deben cumplir estrictamente su mandato para vigilar y verificar los esfuerzos del gobierno sudanés por desarmar a las milicias bajo su control.

 

"Las comunidades locales de Darfur exigen una presencia extranjera que garantice su seguridad. Sólo atendiendo sus preocupaciones y haciendo que participen en el proceso de toma de decisiones se podrá generar confianza entre los habitantes de los campos de desplazados y los poblados”, ha dicho Erwin van der Borght.