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Nueva crisis humanitaria para quienes huyen de la violencia en la República Centroafricana

Zona de tránsito de Bekonanga a lo largo de la frontera entre Chad y República Centroafricana, donde algunas personas llevan viviendo a la intemperie desde hace dos meses © Amnistía Internacional

Miles de personas que se vieron obligadas a huir de la violencia en la República Centroafricana se enfrentan ahora a otra catástrofe humanitaria en el vecino Chad, según ha manifestado Amnistía Internacional. La estación de lluvias comenzará en breve y, a menos que se les proporcionen urgentemente cobijo, alimentos y servicios médicos, su situación, ya de por sí desesperada, se deteriorará rápidamente.

Una delegación de Amnistía Internacional ha pasado las dos últimas semanas entrevistando a supervivientes de la violencia en la República Centroafricana y visitando los lugares en los que se encuentran, a lo largo de la frontera entre Chad y la República Centroafricana y en la capital, Yamena. La delegación encontró a miles de personas desatendidas por las autoridades y por los organismos de ayuda humanitaria, muchas de ellas con malnutrición severa, y sin más cobijo que la sombra de los árboles. Entre ellas había un gran número de niños y niñas, muchos de los cuales se vieron separados de sus familias en el caos, y que necesitan urgentemente ayuda.

“La situación es espantosa. Vimos a personas que llevaban semanas viviendo al raso en espera de la ayuda prometida. La estación de lluvias está a punto de comenzar, y no sólo hará inaccesibles muchas zonas, sino que además traerá consigo la amenaza añadida de las enfermedades transmitidas por el agua”, ha manifestado Christian Mukosa, investigador de Amnistía Internacional sobre África Central.

Es inaceptable que miles de hombres, mujeres, niños y niñas, que se vieron obligados a abandonar la República Centroafricana ante el temor por su vida, mueran aquí, en Chad, por la falta de la ayuda más básica. Es importante que el gobierno chadiano y la comunidad internacional, incluidos los organismos de la ONU, ayuden urgentemente a estas personas y garanticen que gozan de seguridad, acceso a alimentos y servicios médicos y un cobijo adecuado.”

Algunos de los lugares donde estas personas han buscado refugio están peligrosamente cerca de la violencia, que aún continúa, en la República Centroafricana. Sido, en la frontera sureste de Chad, está a menos de un kilómetro de la frontera con la República Centroafricana, y da cobijo a más de 8.000 personas.

El hecho de que los campos estén tan cerca de la frontera contribuye también a la creciente inseguridad y vulnerabilidad de los refugiados. Una mujer dijo a Amnistía Internacional que el ex alto mando de Seleka que la había atacado en la República Centroafricana se había trasladado ahora al mismo campo al que ella había huido. Otro refugiado dijo a la organización que teme por su vida tras haber reconocido al menos a cuatro ex combatientes de Seleka entre las personas del lugar en el que se encuentra.

“En los campos existe una sensación real de miedo, ahora que personas de todos los bandos del conflicto se encuentran viviendo junto con los autores de abusos contra los derechos humanos. Es una situación sumamente peligrosa y, sin unas medidas de seguridad, es sólo cuestión de tiempo que el conflicto se propague”, ha manifestado Christian Mukosa.

El equipo sólo se encontró con unos cuantos representantes de las autoridades de Chad y los organismos de ayuda humanitaria, y la mayoría de la gente se ve obligada a valerse por sí misma.

“El gobierno de Chad debe asumir la responsabilidad. Envió su ejército a la República Centroafricana para rescatar a chadianos cuya vida peligraba, pero ahora envía a esas personas a comunidades sin los recursos necesarios para cuidar de ellas”, ha declarado Christian Mukosa.

Está claro que el gobierno de Chad está tratando de abarcar al ingente número de personas que están llegando al país. Es urgente que la comunidad internacional coordine los esfuerzos para ayudar a las autoridades a evitar una nueva crisis humanitaria.

También es importante que se establezca un sistema coherente para identificar a los refugiados y garantizar que reciben la protección internacional que merecen. El organismo de la ONU para los refugiados (ACNUR) y las autoridades de Chad deben coordinarse y garantizar que el proceso se inicia en todos los lugares lo antes posible.

 

Información complementaria

  • Desde diciembre de 2013, más de 70.000 personas de la República Centroafricana se han inscrito como refugiadas en Chad. Han huido de los homicidios y otros abusos graves contra los derechos humanos que se están cometiendo en la República Centroafricana. Estas personas fueron evacuadas en aviones –proporcionados algunos de ellos por el gobierno de Chad– y en convoyes escoltados por el ejército chadiano. Otras cruzaron por sí mismas la frontera. La mayoría de los evacuados son musulmanes, nacidos en la República Centroafricana pero originarios de Chad, pero Amnistía Internacional comprobó también que había personas procedentes de la República Centroafricana, Camerún, Senegal, Costa de Marfil, Nigeria, Níger, Sudán y Congo.
  • La delegación de Amnistía Internacional realizó más de 200 entrevistas, tanto en la República Centroafricana como en Chad, durante las últimas tres semanas. En Chad visitó varios lugares (entre ellos el centro social número 7 y Gaoui, en Yamena), y las localidades de Sido, Damaya, Doba, Bekoninga, Gore y Moundou, en el sur de Chad, a lo largo de la frontera con la República Centroafricana.
  • Amnistía Internacional expuso sus preocupaciones a las autoridades de Chad, entre otras ocasiones en reuniones con la ministra de Asuntos Sociales y el ministro de Derechos Humanos.