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Hay que poner fin a los ataques ilegales y atender las necesidades urgentes de Gaza

 

Londres.-Los civiles palestinos continúan expuestos a morir o a resultar heridos en ataques aéreos israelíes y carecen cada vez más de la debida atención medica, alimentos, medicinas, electricidad, agua y otros productos y servicios indispensables, ha manifestado hoy, 29 de diciembre de 2008, Amnistía Internacional, tras tres días de ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza, en los que han muerto más de 300 palestinos.

La terrible cifra de víctimas mortales amenaza con aumentar, dada la falta de la debida atención médica para las centenares de personas que han resultado heridas –ha señalado la organización-. Los servicios de salud de Gaza carecen de suficiente material, medicinas y especialistas incluso en los mejores tiempos, pero ahora están aún más mermados debido al prolongado bloqueo israelí. Se encuentran completamente desbordados y sin posibilidad de atender al gran número de víctimas habidas.

Israel debe permitir a los heridos el acceso a los hospitales israelíes y a los hospitales palestinos de Jerusalén Oriental y el resto de Cisjordania. Las autoridades egipcias también deben recibir en los hospitales de su país a quienes necesiten atención médica no disponible en Gaza y garantizar que sus guardias de fronteras no hacen uso excesivo de la fuerza contra quienes huyan de los bombardeos. La administración de facto de Hamás también debe garantizar que sus fuerzas de seguridad y sus milicias no obstaculizan ni impiden en ninguna circunstancia el paso de los heridos y otros enfermos que intenten salir de Gaza.

A pesar de las garantías de las autoridades israelíes, que afirman que se permite la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, lo cierto es que la cantidad de ayuda humanitaria y de productos que se han dejado pasar en los últimos meses no ha sido más que una pequeña parte de la necesaria.
 
Es absolutamente inaceptable que Israel continúe privando deliberadamente de alimentos y otros productos indispensables a 1,5 millones de personas. Tal política no puede justificarse por razones de seguridad ni de ninguna otra índole, por lo que se le debe poner fin de inmediato –ha afirmado Amnistía Internacional-. Israel debe permitir a los trabajadores de las organizaciones humanitarias y de derechos humanos el acceso a Gaza de inmediato y en condiciones de seguridad.
 
Amnistía Internacional reitera su llamamiento a poner fin a los ataques imprudentes e ilegítimos de Israel contra zonas residenciales densamente pobladas, que desde el 27 de diciembre han matado a más de 300 palestinos, entre ellos civiles desarmados y personal policial que no participaba directamente en las hostilidades, y han herido a centenares más.
Asimismo, la organización pide de nuevo a Hamás y a todos los demás grupos armados palestinos de Gaza que dejen de lanzar ataques indiscriminados con cohetes contra ciudades y pueblos del sur de Israel, que han matado a dos civiles israelíes y herido a varios más en los últimos tres días.
 
Puesto que, según informes, en ataques aéreos israelíes contra instalaciones de seguridad y centros de detención han muerto o han resulto heridos un número no confirmado de detenidos, incluidos miembros de Fatah, el partido del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, que se hallaban recluidos por motivos políticos, Amnistía Internacional pide a Israel que no ataque centros de detención. Además, Hamás debe proporcionar sin demora información sobre la suerte de los detenidos a sus familias y permitir a éstas visitarlos cuando sea posible.

Los ataques aéreos israelíes han ido dirigidos también contra viviendas y otros edificios civiles, incluida una universidad. Para agravar aún más el clima de temor resultante de los bombardeos, las fuerzas israelíes parecen haber enviado aleatoriamente mensajes telefónicos a muchos habitantes de Gaza para decirles que abandonen sus casas dado el riesgo inminente de ataques aéreos contra ellas. Se han enviado mensajes de este tipo a gente que vive en bloques de apartamentos, lo que ha sembrado el pánico no sólo entre los receptores de las llamadas, sino también entre todos sus vecinos. Las fuerzas israelíes hicieron amplio uso de esta práctica en Gaza y en Líbano en 2006, pero no se había vuelto a tener noticia de llamadas de este tipo desde entonces. Las amenazas por teléfono parecen tener por objeto hacer que se extienda el temor entre la población civil, pues en la mayoría de los casos no se han producido los ataques aéreos anunciados. Si su finalidad es esta y no la de avisar, tal práctica viola el derecho internacional, por lo que se le debe poner fin de inmediato.
 
La comunidad internacional, en especial los integrantes del Cuarteto (Naciones Unidas, la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos) y los países de la Liga de Estados Árabes, deben ir más allá de las meras palabras y tomar medidas concretas para presionar a ambos bandos en el conflicto con objeto de que pongan fin a los abusos que están cometiendo contra el derecho internacional. Las Altas Partes Contratantes de los Convenios de Ginebra deben considerar también la posibilidad de celebrar una reunión de emergencia para tratar la situación.

 

 

 

 

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