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20 de junio. Día Mundial de los Refugiados

El gobierno es responsable de la devastación de Darfur pero lo sigue negando

Londres/Madrid.- Al celebrarse por cuarta vez el Día Mundial de los Refugiados, Amnistía Internacional insta a la comunidad internacional a traducir su preocupación por la devastación que está ocurriendo en Darfur (Sudán) en acciones concretas que hagan efectivas la protección y las promesas de ayuda material y económica a la población desplazada de esta región.

 

“En última instancia, el gobierno de Sudán es responsable del desplazamiento de más de un millón de civiles y el horroroso panorama del incendio de pueblos, homicidio de civiles, violaciones, saqueos generalizados y destrucción sistemática de los medios de vida de la población a manos de sus aliados, las milicias Janjawid, que han recibido constantemente el respaldo del ejército y la fuerza aérea sudaneses –afirma Amnistía Internacional–. Sin embargo, el gobierno sudanés, que tiene la obligación de adoptar todas las medidas necesarias para proteger los derechos de la población civil y permitir que la ayuda humanitaria llegue libremente y sin trabas a los desplazados internos, sigue obstaculizando el acceso de vehículos, suministros médicos y hasta alimentos, mientras que en numerosas declaraciones públicas persiste en negar la gravedad de la crisis humanitaria y de derechos humanos que aflige a Darfur.”

 

“El día Mundial de los Refugiados ofrece a la comunidad internacional la oportunidad de demostrar su solidaridad con los países que no pueden hacer frente por sí solos a la carga de una crisis masiva de refugiados –señala la organización–. La experiencia demuestra que cuando la solidaridad falla o llega demasiado tarde el precio que se paga en vidas y sufrimiento es enorme. Esto es lo que está en juego hoy en la crisis de Darfur.”

 

Actualmente, Chad está proporcionando un lugar seguro a unos 130.000 refugiados que han huido del conflicto en Darfur.

 

“Al comenzar la estación de las lluvias, es urgente asegurar que la población desplazada a ambos lados de la frontera de Sudán y Chad reciba la ayuda y protección que necesita, ya que las lluvias impedirán el acceso a los campos de refugiados prácticamente hasta el mes de octubre –puntualiza Amnistía Internacional–. Cuando los campamentos y los asentamientos se vuelvan aún más inaccesibles a los organismos internacionales de ayuda humanitaria se correrá el peligro de que muera un elevado número de miembros de grupos vulnerables, como los niños y los ancianos.”

 

Una gran proporción de los refugiados que han llegado a Chad sufren los efectos del trauma causado por los hechos que han presenciado y a los que han sobrevivido. Muchas mujeres han sido violadas por los Janjawid y padecen las consecuencias de su experiencia, como enfermedades de transmisión sexual, embarazo, choque emocional y estigmatización social.

 

Los centenares de miles de civiles de Darfur que han tenido que abandonar sus hogares pero permanecen dentro del territorio de Sudán se encuentran en una situación sumamente precaria. Amnistía Internacional ha seguido recibiendo informes de actos de hostigamiento y abusos contra los derechos humanos dirigidos por los Janjawid contra la población desplazada en campamentos y asentamientos de Sudán en los que los desplazados internos creían que iban a encontrar un refugio seguro.

 

Muchos refugiados llegan a Chad sin poseer más que la ropa que tienen puesta. Los resguardos que construyen con telas y palos no ofrecen suficiente cobijo contra los extremos del clima en la región. Hay graves problemas de salubridad causados por la ausencia de servicios sanitarios y de aseo.

 

Los que se han refugiado a lo largo de la frontera todavía no están a salvo. Han sido atacados por los Janjawid y bombardeados por la fuerza aérea de Sudán. Debido a ello, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha establecido una serie de campamentos más alejados de la frontera. El ACNUR ha instalado ocho campamentos que, según informes, alojan a 90.000 personas. Las condiciones de vida en los campamentos no son buenas y, de acuerdo con los informes, unas 40.000 personas todavía viven en condiciones infrahumanas fuera de los campamentos.

 

Amnistía Internacional también subraya que es necesario defender el carácter civil y humanitario de los campamentos y asentamientos de refugiados establecidos en Chad.

 

REFUGIADOS EN EL MUNDO

Hoy en día hay unos 12 millones de refugiados y solicitantes de asilo en el mundo. La gran mayoría de ellos –un 75 por ciento– se encuentran en países en vías de desarrollo. Millones han quedado desplazados como resultado de conflictos armados y violaciones de derechos humanos generalizadas en África occidental y central y en lugares como Colombia, Rusia y Asia meridional. Los palestinos siguen siendo el grupo más numeroso de refugiados del mundo de hoy. Aunque no es sino una más de las numerosas situaciones de desplazamiento masivo que exigen desesperadamente que la comunidad internacional preste atención a los derechos humanos y la necesidad de protección humanitaria, la crisis que afecta a la zona fronteriza de Sudán y Chad es particularmente atroz y acuciante.

 

Además de las personas que han buscado refugio fuera de su país, hay, según los cálculos, en torno a 23 millones de personas desplazadas internamente en el mundo. Aunque deberían disfrutar de los mismos derechos que cualquier otro ciudadano de su país, en muchos casos sus gobiernos no pueden o no quieren protegerlas. Sudán es el país que tiene el número más elevado de personas desplazadas internamente de todos los países del mundo.

 

REFUGIADOS EN ESPAÑA Y EN LA UE

La Sección Española de Amnistía Internacional hace un llamamiento a las autoridades de nuestro país para que garanticen el acceso a las personas que puedan huir de las graves violaciones de derechos humanos a procedimientos de asilo justos e imparciales, e impedir que sean devueltos a sus países de origen.

 

En la actualidad, en España no hay ningún mecanismo que sirva para asegurar la coherencia de las actuaciones en favor de la protección de los refugiados ni para exigir responsabilidad a los países que no cumplen con sus obligaciones. La Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 14 establece que “en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en cualquier país”. Sin embargo, durante los últimos años,España y el resto de países de la Unión Europea han desarrollado políticas para la fortificación de sus fronteras impidiendo materialmente la entrada de solicitantes de asilo.

 

La organización lamenta que las negociaciones en la UE para la armonización de las normas mínimas sobre asilo, en especial la Directiva sobre estándares mínimos de procedimientos en los Estados miembros para garantizar y retirar el Estatuto de Refugiado, hayan tenido un enfoque de cómo prevenir la llegada de personas en vez de cómo proteger de manera efectiva a quienes huyen de persecución y conflicto violento.

 

Amnistía Internacional ha denunciado en diversas ocasiones que los solicitantes de asilo que pretenden llegar a España y a Europa se encuentran con una sucesión de obstáculos que hace realmente difícil lograr una protección efectiva y duradera. Estos obstáculos obligan a muchas personas a acudir a redes clandestinas de tráfico de personas e intentar entrar ilegalmente en España ocultos en remolques o en pateras, muchos se dejan la vida en el camino.

 

Los últimos datos sobre asilo y refugio en España son tristemente reveladores de que este tema no está siendo tratado desde un enfoque de derechos humanos, ante las múltiples medidas de control de inmigración, el número de solicitantes de asilo ha caído drásticamente. En el año 2003 sólo hubo en España 6.345 solicitudes y el gobierno solo otorgó protección a 369.