Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar

Amnistía Internacional lanza una campaña mundial contra la tortura en la "guerra contra el terror"

Se grabarán vía web y telefónica miles de gritos y firmas de rechazo a la tortura para enviar a George Bush

Madrid.- Con motivo del Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura, Amnistía Internacional inicia una campaña mundial contra la tortura y los tratos inhumanos y degradantes en el contexto de la llamada “guerra contra el terror” con el lema: Un grito de protesta puede acabar con mil gritos de dolor.

 

La campaña denuncia la utilización de la tortura en la denominada "guerra contra el terror" como excusa para legitimar su uso. Eufemismos como “privación sensorial” o “presión física moderada” son utilizados por gobiernos y otros agentes, lo que podría legitimar el empleo de prácticas que atentan contra la dignidad y los derechos fundamentales de las personas.

 

La campaña, que se extiende hasta finales de año, lanzará un mensaje claro y contundente al Presidente de los Estados Unidos, George Bush,  en el que se le pide:

 

- Que se establezca una comisión independiente en el Congreso que investigue las políticas y prácticas de detención e interrogatorio en la llamada “guerra contra el terror”.

 

- Que solicite al Fiscal General la creación de una fiscalía especial para investigar estas violaciones de derechos humanos.

 

- Que garantice que todos los lugares de detención de tropas norteamericanas, dondequiera que se encuentren, estén abiertos a inspecciones sin limitaciones por expertos de la ONU.

 

- Que se tomen las medidas necesarias para prevenir la tortura y que se garantice que todos los responsables de cometer este tipo de actos respondan ante la justicia.

 

Para ello, Amnistía Internacional lanza una ciberacción en su web www.actuaconamnistia.org por la que cualquier persona puede enviar esta petición directamente al Presidente de EEUU. Además, las personas que se adhieran a la campaña podrán grabar vía web o telefónica su grito contra la tortura, que será asimismo enviado a George Bush.

 

Un escándalo universal

Amnistía Internacional ha venido denunciando en los últimos años, el recorte de libertades que se han cometido en numerosos países bajo el paraguas de la “guerra contra el terror”, que en numerosas ocasiones ha justificado el uso de tortura y malos tratos.

 

Los malos tratos a que son sometidos los detenidos en el centro de detención de Guantánamo son una vergüenza universal, además de una burla para las normas internacionales. Pero Guantánamo no es un caso único, sino la punta de un iceberg de abusos, el eslabón más conocido de una cadena de campos de detención que van desde la base aérea de Bagram, en Afganistán, hasta las prisiones de Irak y otros lugares. A pesar del escándalo de las fotografías de torturas a presos en la cárcel de Abu Ghraib en Irak, siguen filtrándose pruebas y denuncias de abusos, torturas y asesinatos de esta sombría red de centros de detención. La administración estadounidense no ha realizado una investigación totalmente independiente hasta la fecha.

 

Desde el 11 de septiembre de 2001, unas 70.000 personas han sido detenidas por agentes y tropas norteamericanas fuera de los Estados Unidos sin que ninguna haya sido ni juzgada ni condenada. Más de 500 siguen recluidas en Guantánamo, sin cargos, sin juicio, sin la asistencia de un abogado. El Tribunal Supremo de los Estados Unidos aprobó hace más de un año la competencia de los tribunales federales para revisar el estatus de estos detenidos como “enemigos combatientes”. Ni uno sólo de los casos ha sido revisado.

 

La prohibición absoluta de la tortura no admite que ésta sea utilizada como respuesta a los brutales actos de violencia que están cometiendo los grupos armados. El uso de la violencia puede suponer una distracción de la necesidad de garantizar que todas las personas detenidas comparezcan ante la justicia conforme a las normas internacionales vigentes. Por otra parte, el desprecio del gobierno de EEUU a las normas internacionales de derechos humanos está propiciando un aumento del uso de la tortura en numerosos países del mundo con la excusa de la “guerra contra el terror”, como es el caso de Arabia Saudí, China, Federación Rusa, Uzbekistán, Marruecos, o Egipto, entre otros.