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Activista sirio de la "Primavera de Damasco", liberado

Kamal al-Labwani fue encarcelado durante años en Siria por su activismo pacífico. © Amnesty International

Kamal al Labwani, destacado disidente y preso de conciencia sirio, ha sido liberado hoy tras pasar seis años en prisión por su oposición política pacífica al régimen gobernante.

Aunque su liberación debería haberse producido el 9 de noviembre, ese día fue trasladado a un centro de detención gestionado por uno de los servicios de seguridad de Siria, donde permaneció recluido varios días más.

Tras ser puesto en libertad, Kamal al Labwani se ha reunido con su familia en su casa de Al Zababdeh, cerca de Damasco.

“Tras un encarcelamiento largo y penoso –parte de él en régimen de aislamiento–, la noticia de que Kamal al Labwani ha sido puesto en libertad y se ha reunido con su familia provoca una gran alegría”, ha manifestado Philip Luther, director en funciones del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“En los últimos años nos han ido llegando cada vez más noticias de casos en los que las autoridades sirias retrasan la liberación de presos de conciencia una vez cumplidas sus condenas. Parece ser un último intento de presionarlos para que no reanuden su labor política o de derechos humanos cuando salen de prisión. Esta práctica debe cesar”.

La liberación de Kamal al Labwani ha tenido lugar mientras Siria continúa azotada por una violencia que, durante meses de protestas en favor de las reformas, ha causado la muerte de miles de personas. Entre los muertos se encuentran varias decenas de manifestantes y soldados, fallecidos en los últimos días.

Como parte de un acuerdo con la Liga Árabe, el gobierno sirio ha accedido a liberar a los presos recluidos en relación con los actuales disturbios.

Kamal al Labwani, fundador del partido de oposición Unión Democrática Liberal, ha pasado nueve de los últimos diez años entre rejas, tras una serie de juicios sin garantías.

Fue encarcelado por primera vez en 2001 por sus actividades prorreformistas pacíficas durante la “Primavera de Damasco”, el periodo que siguió a la llegada del presidente Bachar el Asad al poder. Lo detuvieron tras asistir a un seminario político en casa de otro activista de la oposición, y permaneció encarcelado tres años por cargos tales como “incitación a la revuelta armada”.

Pese a sus duras condiciones de reclusión, que incluyeron periodos de régimen de aislamiento, al quedar en libertad en 2004 Kamal reanudó de inmediato su campaña por la reforma política.

En noviembre de 2005 fue detenido en el aeropuerto de Damasco tras regresar de un viaje a Europa y Estados Unidos. Aquel viaje, en el que mantuvo conversaciones con funcionarios de la Casa Blanca y con organizaciones de derechos humanos, le costó un condena de 12 años de prisión, tras ser acusado de “conspirar con un país extranjero […] con el propósito de hacerle atacar a Siria”. El tribunal hizo caso omiso de las pruebas que demostraban su oposición a tal ataque.

Mientras cumplía esa condena, Kamal al Labwani permaneció recluido con delincuentes que lo consideraban un “traidor” por haber visitado Estados Unidos.

Algunos afirmaban que había criticado a las autoridades sirias al regresar a su celda después de una vista judicial. Esto le costó otros tres años de cárcel impuestos en 2008 por “difundir noticias falsas o exageradas que podrían afectar a la moral del país”.

Durante su encarcelamiento más reciente ha sufrido malos tratos tales como palizas y periodos de aislamiento en una diminuta celda subterránea. Algunos de sus familiares han sido detenidos por pedir su liberación.

Gracias a una amnistía presidencial anunciada el 31 de mayo de 2011, su condena anterior de 12 años se redujo a la mitad. Posteriormente, en agosto, su condena adicional de tres años fue anulada en apelación, con lo que su pena definitiva quedó reducida a seis años de prisión.

“Kamal al Labwani y todos los ex presos de conciencia de Siria deben gozar de protección en lo que se refiere a su derecho a la libertad de expresión, y deben poder dedicarse al activismo político pacífico si así lo desean", ha manifestado Philip Luther.