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Nelson Mandela recibe el Premio Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional, en Johannesburgo, Sudáfrica

Nelson Mandela recibe el Premio Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional, en Johannesburgo, Sudáfrica, 1 de noviembre de 2006. © Schadeberg (www.jurgenschadeberg.com)

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Nelson Mandela: las frases más poderosas que siguen inspirando al mundo

Nelson Mandela fue un líder político y activista que luchó contra el apartheid en Sudáfrica; un símbolo de la lucha contra la discriminación racial y la justicia social y uno de los personajes más inspiradores y destacados del siglo XX.

Con el número 46664, Nelson Mandela permaneció 27 años en prisión hasta su liberación, el 11 de febrero de 1990, hoy hace 33 años. En 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz, por su liderazgo en la lucha contra el apartheid y por su trabajo a la hora de promover la reconciliación entre las comunidades raciales. Un año más tarde, en 1994, fue elegido como el primer presidente negro de su país en las primeras elecciones democráticas celebradas en Sudáfrica en las que todos los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de su raza, tuvieron derecho a votar. Durante su presidencia, Nelson Mandela lideró las negociaciones para establecer un sistema político multirracial en Sudáfrica y trabajó para establecer una democracia sólida y justa. Tras dejar el cargo en 1999, Mandela continuó trabajando en la promoción de la paz y los derechos humanos hasta su muerte en 2013.

Nelson Mandela volvió a visitar su celda en la isla de Robben, donde pasó dieciocho de sus veintisiete años de prisión

Nelson Mandela volvió a visitar su celda en la isla de Robben, donde pasó dieciocho de sus veintisiete años de prisión, Sudáfrica, 1994. © Jurgen Schadeberg - www.jurgenschadeberg.com

El legado de Nelson Mandela se puede ver en sus frases más famosas, que reflejan su compromiso con la justicia, la igualdad y la reconciliación. He aquí algunas de las más inolvidables:

1. Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad.
2. Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien.
3. Todas las personas debemos preguntarnos: ¿he hecho todo lo que está a mi alcance para lograr una paz y una prosperidad perdurables en mi ciudad y mi país?
4. La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es el arma más poderosa para cambiar el mundo.
5. Los niños y las niñas no solo son el futuro de la sociedad sino el futuro de las ideas.

Nelson Mandela se dirige al Comité Especial contra el Apartheid en el Salón de la Asamblea General, Naciones Unidas, Nueva York, el 22 de junio de 1990. © UN Photo/P Sudhakaran

6. Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, venga de un hombre negro o de un hombre blanco.
7. Nunca he considerado a ningún hombre como mi superior, ni fuera ni dentro de la cárcel.
8. Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de las demás personas.
9. Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de que hayamos vivido; es la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos.
10. Una nación no debe juzgarse por cómo trata a su ciudadanía con mejor posición, sino por cómo trata a quienes tienen poco o nada.

Flores para Mandela. BKP, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

11. Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.
12. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religión. La gente aprende a odiar. También se les puede enseñar a amar. El amor llega más naturalmente al corazón humano que lo contrario.
13. La erradicación de la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho humano fundamental, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad.
14. Al igual que la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural.
15. No me juzguéis por mis éxitos. Juzgadme por todas las veces en que he caído y me he vuelto a levantar.

Nelson Mandela saluda a unos jóvenes simpatizantes desde lo alto de una valla publicitaria en un municipio de las afueras de Durban antes de un mitin electoral

Nelson Mandela saluda a jóvenes simpatizantes desde lo alto de una valla publicitaria en un municipio de las afueras de Durban, el 16 de abril de 1994. © Alexander Joe / AFP vía Getty Images

16. La paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos y todas podemos prosperar.
17. Cuando se escriba la historia de nuestro tiempo, ¿seremos recordados por haber hecho lo correcto o por haber dado la espalda a una crisis global?
18. Una preocupación fundamental por las demás personas en nuestras vidas individuales y comunitarias contribuiría en gran medida a hacer del mundo el mejor lugar con el que tan apasionadamente soñamos
19. Que las generaciones futuras nunca digan que la indiferencia, el cinismo o el egoísmo nos han hecho no estar a la altura de los ideales del humanismo que encierra el Premio Nobel de la Paz.
20. El camino que tendremos que recorrer no será fácil. Todos sabemos con qué empecinamiento el racismo puede aferrarse a la mente y con qué profundidad puede infectar el alma humana. (…) Por dura que pueda ser esta batalla, no nos rendiremos. Sea cual fuere el tiempo que requiera, no cejaremos en nuestro empeño. El hecho de que el racismo degrade tanto al perpetrador como a la víctima nos exige que, para ser leales a nuestro compromiso de proteger la dignidad humana, luchemos hasta lograr la victoria.

Finalizamos el recopilatorio con el poema de William Ernest Henley que acompañó a Nelson Mandela en la prisión durante sus 27 años de cautiverio:

INVICTUS

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,

le doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror.
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.

 

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