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Mujeres en primera línea de la lucha contra el cambio climático

En los últimos meses, el rostro de Greta Thunberg, la adolescente sueca que son su determinación puso en marcha la iniciativa de lucha contra el cambio climático Fridays for Future se ha hecho familiar para millones de personas en todo el planeta. Pero la historia de Greta no es sino una más entre las de miles de mujeres en primera línea de la lucha contra el cambio climático.

Juan Ignacio Cortés, colaborador de Amnistía Internacional, 

El cambio climático en la actualidad

El concepto de cambio climático era un desconocido en nuestros medios de comunicación, hogares y conversaciones hasta hace apenas unos años. La evidencia de que tenemos que detener el incremento de la temperatura del planeta si no queremos que la vida humana –quizás cualquier tipo de vida– desaparezca de la faz de la tierra, es incontestable, tal como explica el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas inglesas).

Pese a esta evidencia, muchos niegan que los efectos del cambio y la mortífera elevación de las temperaturas del planeta esté causada por la actividad humana. El portavoz más notorio del negacionismo climático es el presidente estadounidense Donald Trump, que ha retirado a su país del Acuerdo de París, el tratado auspiciado por la ONU para frenar el cambio climático.

Además, una cosa es aceptar la evidencia y otra tomar medidas eficaces para evitar que el cambio climático tenga efectos aún más desastrosos e irreversibles sobre el medio ambiente. Gobiernos y grandes corporaciones siguen apostando por el uso de combustibles fósiles o la explotación sin medida de recursos mineros, anteponiendo sus intereses al bien común.

El angustiosamente lento avance de las medidas estipuladas en el Acuerdo de París para impedir que la temperatura media del planeta aumente más de 1,5 ºC será el tema central de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se está celebrando en Madrid (COP 25).

Fridays for Future demonstration

Los y las estudiantes salieron a la calle para exigir a los políticos que actúen con urgencia contra el calentamiento global. © Mitja Kobal

Greta Thunberg: Activista medioambiental sueca

Greta Thunberg será sin duda uno de los focos de atención de esta cumbre mundial. Su figura no ha pasado desapercibida para Amnistía Internacional, que en julio le concedió el premio Embajadora de Conciencia. A ella y al movimiento que su coraje propició: Fridays for Future.

Como tantas cosas grandes, Fridays for Future comenzó con un pequeño paso. En agosto de 2018 Greta decidió faltar a clase los viernes para ir a protestar contra los efectos del cambio ante la sede del Parlamento sueco hasta que los poderes públicos adoptasen medidas enérgicas contra el cambio climático. Su gesto dio lugar a una movilización que el 24 de mayo pasado fue respaldada por más de un millón de jóvenes en 100 países. Los participantes en esta huelga global pedían que la sociedad deje de jugar con su futuro y su vida.

Al anunciar el premio para Greta, el Secretario General de Amnistía Internacional, Kumi Naidoo, elogió “la determinación con que jóvenes activistas de todo el mundo nos desafían a afrontar las realidades de la crisis climática”. Al aceptarlo, ella declaró: “La tremenda injusticia contra la que todos y todas debemos luchar es que las personas que viven en el Sur global son y serán las más afectadas por el cambio climático, cuando son quienes menos responsabilidad tienen en él”.

Greta Thunberg y Kumi Naidoo

Greta Thunberg junto a Kumi Naidoo, secretario general de AI, recibiendo el premio Embajadora de Conciencia. © AI/Andy DelGiudice

Marinel Sumook: Superviviente del tifón Yolanda y luchadora contra el cambio climático

Como Greta, Marinel Sumooktenía 16 años cuando comenzó a luchar contra el cambio climático. Pero hay una diferencia esencial entre las dos: Marinel ha sufrido las consecuencias del fenómeno en primera persona. En noviembre de 2013 su hogar en Filipinas fue devastado por el ciclón Yolanda. Seis años después, ni ella, ni su familia, ni miles de afectados por el desastre han sido reubicados o visto su vivienda reconstruida, pues el Gobierno filipino ignora sus compromisos para paliar las secuelas de un desastre que se cobró 6.000 vidas en el país.

Marinel descubrió la fragilidad de la vida en un lugar que consideraba el paraíso. “El viento era como un soplo desde el centro de la tierra. Vi una mujer que llevaba un niño. Cuando salió del agua, el niño ya no estaba allí. Se hizo el silencio. Todos lloramos”.

Su vida cambió completamente. “Tenía que hacer algo. No quería sentirme simplemente una víctima”. Hoy, esta joven de 22 años estudia trabajo social y tiene claro su propósito en la vida: “luchar, pase lo que pase, por el futuro”. El de su comunidad y el del planeta. Así, lo mismo se manifiesta por la prohibición de los plásticos en su municipio que asiste a la conferencia de la ONU sobre cambio climático que en 2015 cerró el Acuerdo de París.

Patricia Gualinga

Patricia Gualinga, defensora del Amazonas y lideresa del pueblo indígena Kichwa de Sarayaku, en Ecuador. © Amazon Watch/Caroline Bennett

Mujeres amazónicas defensoras de la amenaza medioambiental

Si damos otro salto de miles de kilómetros más en este viaje virtual en busca de mujeres en primera línea de la lucha contra el cambio climático y nos detenemos en Ecuador allí nos encontramos con la historia de Patricia Gualinga o Margoth Escobar, líderes de Mujeres Amazónicas Defensoras de la Selva de las Bases frente al Extractivismo.

Ecuador cuenta con numerosas reservas de recursos naturales, la mayor parte escondidas en las remotas regiones de la Amazonía, hogar de numerosas comunidades indígenas y mestizas que han vivido durante décadas en armonía con una naturaleza generosa. El equilibrio se rompió el siglo pasado con la entrada de empresas petroleras y mineras que contaminaron ríos y tierras y expulsaron comunidades.

La llegada al poder en 2007 del presidente Rafael Correa, aupado por una amplia coalición de movimientos populares e indígenas, representó para muchas comunidades la esperanza de un nuevo modelo de desarrollo, pero a pesar de los avances en los indicadores de bienestar social que su Gobierno impulsó, ni él ni su sucesor Lenín Moreno reformaron una economía basada en la actividad de empresas extractivas.

Ello ha dado lugar a numerosos conflictos sociales en los que grupos como las Mujeres de la Amazonía no defienden el medioambiente en abstracto, sino bien en concreto. Un medio ambiente lleno de nombres de personas y de animales, de árboles y de ríos.

Patricia Gualinga sabe muy bien de esas luchas y esos nombres. Ella es una lideresa del pueblo indígena Kichwa de Sarayaku, comunidad que en 2012 consiguió que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenase a Ecuador por violar su derecho a la consulta libre, previa e informada para autorizar una concesión petrolera en su territorio.

Su lucha a favor del medioambiente y los derechos de su pueblo le ha generado enemigos. En enero de 2018, un hombre la amenazó de muerte y atacó con piedras su residencia de Puyo, provincia de Pastaza. Patricia abandonó la casa, pero no la lucha.

Aunque muchas de las líderes del movimiento son indígenas, Margoth Escobar se autodefine como mestiza. Durante el paro nacional convocado en 2015 para protestar contra las políticas de Correa fue golpeada por policías en Puyo y permaneció una semana larga en detención preventiva. Fue procesada por “ataque y resistencia”, aunque la Justicia sobreseyó el caso. Siguió en la lucha contra los problemas medioambientales y las amenazas y agresiones continuaron. En 2018, su casa fue incendiada, pero las investigaciones no han llevado a ningún sitio.

Amnistía Internacional considera que la desprotección en la que viven Margoth, Patricia y decenas de líderes y lideresas medioambientalistas en Ecuador demuestra la “falta de voluntad política del Estado para investigar a fondo los ataques y amenazas contra las defensora de la tierra y el medioambiente”.

Berta Cáceres

Líder indígena y medioambientalista hondureña Berta Cáceres, asesinada en 2016. © Goldman Environmental Prize

Berta Cáceres: Símbolo hondureño del medioambiente

Desafortunadamente, las autoridades ecuatorianas no son las únicas faltas de voluntad para investigar amenazas y agresiones contra defensores y defensoras del medio ambiente. El caso más notorio es el de la líder indígena y medioambientalista hondureña Berta Cáceres, asesinada a comienzos de marzo de 2016 por su oposición a la construcción de la represa Agua Zarca, que amenazaba la vida del pueblo indígena lenca al que pertenecía.

Berta, ahora convertida en un símbolo, decía que la palabra vale más que la bala. Esta bella frase solo será verdad si honramos y guardamos sus palabras para que las balas que la mataron no valgan más que su lucha a favor de una tierra para todos y todas. Una tierra en la que, por ejemplo, no haya miles de personas cuyas viviendas estén amenazadas por el aumento del nivel del agua o cuyos cultivos se mueran por el aumento de las temperaturas y la escasez de las lluvias.

Para que mujeres como Margoth, Patricia, Marinel o Greta puedan seguir estando en primera línea de la lucha contra el cambio climático necesitan que gente como tú y como yo estemos en la segunda o tercera línea, alentándolas y apoyándolas. El planeta es (o debería ser) de todos. La lucha por conservar la vida en él, también.

Apoya a Marinel, joven activista por el clima en Filipinas

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