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Un habitante de Jacobabad sufriendo el calor infernal que azota la ciudad.

Un habitante de Jacobabad sufriendo el calor infernal que azota la ciudad. © Shakil Adil

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Jacobabab: Inhabitable para los seres humanos

Por Amnistía Internacional,

Amnistía Internacional presenta un nuevo ensayo fotográfico realizado para documentar las vidas de las personas que residen en Jacobabad (una de las ciudades más calurosas del mundo). El reportaje ofrece una cruda ilustración del impacto del cambio climático en los derechos humanos, y subraya la inmediatez de la crisis climática para algunas de las personas más pobres del planeta.

La recopilación, titulada “Unliveable for Humans” (Inhabitable para los seres humanos), utiliza imágenes y testimonios para mostrar la miríada de formas en que el hecho de no abordar la crisis climática afecta a los derechos a la salud, la educación y un medioambiente saludable para quienes residen en Jacobabad, una ciudad de unos 200.000 habitantes en la provincia de Sind (Pakistán), donde la temperatura ha superado regularmente los 50°C en los últimos cuatro veranos. Al menos en cuatro ocasiones desde 1987, los niveles de temperatura y humedad han alcanzado un umbral descrito por los expertos como “más caluroso de lo que un cuerpo humano puede gestionar”* en esta ciudad, una de las dos únicas ciudades del mundo que han llegado a esa nada envidiable situación.

Un niño se refresca con una bomba manual, su único respiro en las temperaturas abrasadoras

Un niño se refresca con una bomba manual, su único respiro bajo las temperaturas abrasadoras que azotan Jacobabad. © Shakil Adil

La vida en Jacobabad se rige por los intentos de escapar del calor: sus habitantes recurren a todos los medios disponibles, desde los ventiladores movidos por burros hasta el uso de enormes bloques de hielo para refrescar los suelos. Para mantenerse frescos durante la jornada laboral, los trabajadores agrícolas utilizan con frecuencia bombas de mano para darse duchas rápidas o se sumergen en las sucias aguas residuales que se acumulan en los campos bajos, exponiéndose a infecciones de piel. Shah Bux, residente local, contó a Amnistía Internacional que, para combatir el calor, “los niños y niñas se acuestan con la ropa mojada. Es la única manera de que puedan dormir”.

La población de Jacobabad permanece sumida en la pobreza y sometida a prácticas laborales que constituyen explotación, en una situación agravada por el calor abrasador del que no tienen respiro. Algunas de las personas que más riesgo corren en la ciudad son las aproximadamente 5.000 que trabajan en la fabricación de ladrillos; estas personas producen un cupo diario de 1.000 ladrillos por menos de 5 dólares estadounidenses al día, trabajando junto a hornos hirvientes al aire libre, a menudo sin ninguna protección contra el calor.

Las mujeres de la ciudad están especialmente expuestas al calor extremo, pues no tienen el mismo acceso a mecanismos de refrigeración que otras personas. Las convenciones sociales dictan que no pueden darse baños rápidos en público, como hacen los hombres, ni meterse en las masas de agua cercanas, como hacen los niños. A menudo se ven obligadas a dormir en el interior de casas sofocantes porque si duermen al raso pueden sufrir violencia sexual y de género.

Algunas familias han creado "ventiladores impulsados por un burro"

Algunas familias han creado ventiladores movidos por burros en los que se les vendan los ojos, se les ata a un poste y se les hace mover en círculos, haciendo girar un eje con dos mantas sobre ellos. © Shakil Adil

La capacidad de Jacobabad para hacer frente al calor extremo se ha visto mermada por la deforestación descontrolada y la escasez de energía, así como por la falta de acceso a agua y vivienda adecuada. La mayoría de las escuelas carecen de electricidad y resultan en gran parte inaccesibles a causa de la ausencia de transporte público. La reticencia a caminar grandes distancias en pleno calor hasta escuelas inadecuadamente equipadas para protegerlos de las altas temperaturas ha provocado que muchos niños y niñas abandonen la educación.

Amnistía Internacional pide también a las autoridades de Pakistán que pongan en marcha medidas adecuadas de adaptación climática para proteger de forma efectiva los derechos de la población de Jacobabad en el contexto de unas temperaturas cada vez más altas y días cada vez más frecuentes de calor insoportable.

Un hombre se desmaya por un golpe de calor

Un hombre se desmaya por un golpe de calor en medio de la carretera, algo habitual en los meses más calurosos, donde las temperaturas superan los 50 grados centígrados desde 2017. © Shakil Adil

Un niño demacrado busca alivio bajo un ventilador solar

Un niño demacrado busca alivio bajo un ventilador solar, cargado por una pequeña batería en su casa que sólo funciona durante el día. © Shakil Adil

Un niño recibe tratamiento en una clínica por una afección cutánea causada por la exposición al sol

Un niño recibe tratamiento en una clínica por una afección cutánea causada por la exposición al sol. El calor extremo, el agua sucia y las malas prácticas de higiene han hecho que muchos residentes de la ciudad desarrollen problemas de piel. © Shakil Adil

Trabajadoras sanitarias hacen su ronda

Trabajadoras sanitarias hacen unas rondas que deben completar antes de las 4:00 pm para presentar sus informes diarios a tiempo en sus oficinas. © Shakil Adil

comprar hielo es un gasto necesario para muchos en Jacobabad.

Los frigoríficos son un bien inaccesible para la mayoría y, para quienes los tienen, el suministro poco fiable de electricidad sigue siendo un problema. Por ello, comprar hielo es un gasto necesario en Jacobabad. © Shakil Adil

Un camionero se echa una siesta bajo las mesas apiladas en medio del calor abrasador

Un camionero se echa una siesta bajo las mesas apiladas en medio del calor abrasador. La mayoría de los trabajadores se toman un descanso durante la tarde, cuando el sol calienta más, pero esto puede suponer una reducción de los salarios. © Shakil Adil

Una niña duerme la siesta mientras se protege del sol

Una niña duerme mientras se protege del sol. © Shakil Adil

Una familia refresca a su bebé con un poco de agua

Una familia refresca a su bebé echándole un poco de agua por encima de su cabeza. © Shakil Adil

Algunas de las personas más expuestas de la ciudad al calor son sus 5.000 trabajadores que fabrican ladrillos

Algunas de las personas más expuestas de la ciudad son los 5.000 trabajadores que fabrican ladrillos, que producen una cuota diaria de 1.000 ladrillos por menos de 5 dólares al día mientras trabajan junto a hornos hirvientes situados al aire libre. © Shakil Adil

Un hombre busca sombra bajo un refugio improvisado hecho con un trampolín desechado

Un hombre busca sombra bajo un refugio improvisado hecho con un trampolín desechado. La sombra se ha vuelto cada vez más difícil de encontrar con la deforestación incontrolada. © Shakil Adil

Un hombre se refugia del calor

Un hombre se refugia del calor. Es una de las personas más afortunadas por poder contar con paneles solares. © Shakil Adil

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