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Evelyn Beatriz Hernández Cruz. © Private

El derecho de las niñas a ser niñas

Por Sara García de Blas (@saragdeblas), activista del Equipo de Menores,

Desde el año 2012, cada 11 de octubre se celebra el Día Internacional de la Niña. Este año, Amnistía Internacional quiere recordar que las niñas son eso: #NiñasNoMadres.

Alrededor de 17 millones de niñas se quedan embarazadas y se convierten en madres cada año. Su infancia termina antes de tiempo, tienen que asumir responsabilidades adultas y se pone en peligro su salud, su educación y sus perspectivas económicas.

Estos embarazos infantiles, muchos de ellos consecuencia de abusos sexuales, aumentan los posibles riesgos. Para la mayoría de estas niñas ser madres conllevará exclusión social para el resto de sus vidas. Además, muchas viven en situaciones de pobreza y durante años no han tenido acceso a la educación y si lo han tenido, ya no podrán seguir estudiando.

La nueva Agenda Global de Desarrollo, aprobada por Naciones Unidas en la Cumbre de Nueva York, en septiembre de 2015 y compuesta por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, recoge el compromiso de los Estados miembros de las Naciones Unidas de asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y a los derechos reproductivos.

En algunos países, los embarazos en niñas y adolescentes son un problema de salud pública y derechos humanos debido a su alta incidencia, por lo que los Estados deben garantizar sus derechos sexuales y reproductivos. Esto incluye el acceso a información (adaptada a la infancia) sobre servicios sexuales y reproductivos, el aborto y las relaciones sexuales con consentimiento. Así como el acceso a servicios de aborto legales y seguros en casos de embarazos no deseados que hayan sido consecuencia de violación, agresión sexual o incesto y de embarazos que conlleven graves malformaciones del feto o bien pongan en peligro la vida o la salud de la mujer.

Las niñas además tienen derecho a vivir libres de todo tipo de violencia. La mutilación genital femenina, los embarazos forzados y los matrimonios precoces son algunas de las graves violaciones de derechos humanos que les afectan de manera desproporcionada. Además, cuando sean adultas deben poder elegir si desean casarse, cuándo y con quién y si quieren tener hijos y cuántos.

Amnistía Internacional pide a los Estados despenalizar el aborto en todos los casos.

Modificar la legislación relativa a la prohibición del aborto es imprescindible para que jóvenes como la salvadoreña Evelyn Beatriz Hernández Cruz no estén en la cárcel sentenciadas a 30 años de prisión por “homicidio agravado”.

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