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Fósforo blanco sobre Gaza. © Iyad El Baba/UNICEF-oPt

Dos años de impunidad tras la guerra de Gaza

Reclamamos justicia para las víctimas (la gran mayoría palestinas, pero también israelíes) de crímenes de guerra y y otras graves violaciones del derecho internacional

En vísperas del 8 de julio que marca el segundo aniversario de la implacable ofensiva militar israelí que durante 50 días inundó de sangre, destrucción y desolación la Franja de Gaza en 2014, Amnistía Internacional (AI) lanza un nuevo llamamiento por la justicia para las víctimas y contra la impunidad de los responsables de crímenes de guerra y otras graves violaciones del derecho internacional. A falta de investigaciones auténticas, imparciales e independientes por ambas partes, AI confía en la justicia internacional como vía de rendición de cuentas, iniciada el 16 de enero de 2015 con la apertura por la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) de un examen preliminar sobre presuntos delitos cometidos en los Territorios Palestinos Ocupados desde el 13 de junio de 2014.

Aquellos terribles 50 días de julio y agosto de 2014 dejaron 1.462 civiles palestinos muertos en Gaza (551 menores de edad) y otras 6 víctimas civiles en Israel. A lo largo y ancho de la Franja, los ataques israelíes destruyeron o dañaron seriamente numerosos centros escolares y sanitarios –ni siquiera hospitales y ambulancias se libraron de las bombas–, redes de agua y saneamiento, la única central eléctrica, granjas y negocios y más de 18.000 viviendas, lo que dejó sin hogar a 100.000 personas. La mayoría continúa en alojamientos temporales, casi condenada a seguir así por las restricciones israelíes para importar materiales de construcción.

Dos palestinos herridos en ataques israelíes esperan fuera del hospital Khan Yunis, al sur de Gaza. © AFP/Getty Images

Un masivo "castigo"

Israel justificó la llamada Operación Margen Protector de 2014 con el declarado propósito de detener los ataques palestinos con cohetes desde Gaza y destruir el sistema de túneles de los grupos armados. Pero la dura ofensiva subió aún más de grado e intensidad tras la captura del teniente Hadar Goldin por combatientes de Hamás, cuando las fuerzas israelíes aplicaron la polémica Directiva Hannibal que contempla responder a tales capturas con bombardeos masivos en la zona del suceso y al margen del riesgo para la población civil. Ni siquiera tuvieron en cuenta que aquel 1 de agosto comenzaba una tregua humanitaria de 72 horas aprovechada por miles de palestinos para regresar a casa desde sus refugios, y hay claros indicios de que muchos ataques contra objetivos civiles en la localidad de Rafá (en apenas tres horas de ese 'Viernes Negro' cayeron 1.000 proyectiles que destruyeron total o parcialmente 2.200 viviendas) fueron deliberados, un masivo "castigo" a la población por la captura de Goldin.

Por su parte, los grupos armados palestinos dispararon miles de cohetes no guiados y morteros contra Israel, donde murieron seis civiles. En Gaza hubo otras 13 víctimas civiles (11 menores) al caer en un abarrotado campo de refugiados un proyectil disparado desde la propia Franja. Y a ello hay que sumar al menos 23 muertes palestinas en el marco de la campaña de Hamás contra supuestos "colaboradores" con Israel, que incluyó secuestros, torturas –decenas de ellas bajo custodia a miembros del partido rival Fatah-- y ejecuciones extrajudiciales.

Investigaciones mínimas

Los testimonios de aquella guerra, que a un palestino le pareció "como el fin del mundo",  son un retrato desgarrado de víctimas por doquier y vehículos humeantes con sus ocupantes quemados vivos, de rostros desfigurados y cuerpos desmembrados, de cadáveres en cámaras frigoríficas de todo tipo, de pacientes evacuados en sus camas de ruedas y el oxígeno y vías intravenosas conectadas... Y de miedo, de pánico, de terror. A un testigo de Rafá, la escena de muerte y destrucción durante el implacable ataque israelí le pareció "que no era solo de guerra; era como una máquina haciendo carne picada con la gente sin piedad”.

Sin embargo, con ese telón de fondo de crímenes de guerra y otras graves violaciones graves del derecho internacional, la rendición de cuentas brilla por su ausencia. Las investigaciones en Israel han sido mínimas: apenas tres soldados han sido acusados formalmente de cometer delitos, y solo por saqueo y obstrucción de una investigación, nada que ver con las 1.462 muertes de civiles palestinos. Y tampoco se han esforzado mucho las autoridades de Hamás en Gaza: aparte de negar su participación en las ejecuciones sumarias de palestinos, no hay indicios de que vayan a investigar las muertes de civiles israelíes y palestinos por cohetes no guiados y morteros.

Amnistía Internacional y otras organizaciones han documentado ampliamente los crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos cometidos durante el conflicto bélico de 2014 en Gaza. Pero la falta de compromiso de ambas partes para garantizar investigaciones auténticas e independientes favorece la impunidad de los responsables. En ese contexto, los cargos contra tres soldados israelíes resultan insignificantes, máxime con un trasfondo de investigaciones de "incidentes excepcionales" –la última actualización sobre ellas del procurador general militar es de hace un año-- carentes de transparencia. Al final, los cientos de quejas de ONG palestinas e israelíes y su insistencia en exigir rendición de cuentas por esos casos, se han estrellado contra un muro de lentitud, ineficacia y silencio que impiden la simple impugnación de las decisiones oficiales. Peor aún: dos años después, en la mayoría de los casos ni siquiera se ha tomado una decisión final.

Un niño bebe agua tras el ataque de un misil en Qalaseh, un barrio de Alepo. © Amnesty International (Photo: Mujahid Abu al-Joud)

Justicia pendiente

De ahí el lamento desgarrado de las víctimas que esperan justicia y reparación. Como Saleh Abu Mohsen, cuya hija de 17 años Asil murió el 1 de agosto, quien recuerda que "nos bombardearon en nuestra casa y salimos corriendo, no había ninguna actividad militar a nuestro alrededor, era un alto el fuego". La falta de justicia, añade, "demuestra que el mundo trabaja de acuerdo con la lógica del poder, prueba que Israel está por encima de la ley”. Y remacha: "Necesitamos que obliguen a Israel a acatar la ley, que nos ayuden a obtener justicia. Nada más”.

O como Ahmad Abu Jame, cuya familia perdió el 20 de julio a 25 miembros –todos civiles– en un solo ataque, y cuyo "recuerdo sigue en nosotros cada día; queremos olvidar pero no podemos, creo que todos estamos agotados mental y emocionalmente ahora. Solo queremos comprender por qué toda nuestra familia fue masacrada de ese modo. Necesitamos su ayuda para que la ley pueda seguir su curso e Israel rinda cuentas por los crímenes de guerra que cometió”.

 

O como Sobhi Bakr, familiar de cuatro niños muertos en un ataque aéreo cuando jugaban en la playa de la ciudad de Gaza el 16 de julio. Periodistas internacionales alojados en un hotel cercano constataron con claridad que eran chavales, pero el procurador general castrense absolvió a los militares de cualquier responsabilidad. “No puedo entender –se queja Bakr– cómo un crimen que tuvo lugar a la vista de las cámaras, cuando el mundo entero vio cómo unos niños que jugaban en la playa fueron masacrados sin piedad, puede pasar así, sin que ninguno de los criminales responda de sus actos. Ayúdennos, por favor, a encontrar una respuesta. Esperamos que haya una oportunidad de obtener justicia, y necesitamos su ayuda para lograrlo”.

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