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Se debe poner fin de inmediato al suplicio de Nabeel Rajab

Nabeel Rajab, presidente del Centro de Bahrein por los Derechos Humanos, ha sido detenido en la prisión de Jaw desde el 9 de julio de 2012. © Particular

Las autoridades de Bahréin deben poner de inmediato en libertad a Nabeel Rajab, destacado activista de derechos humanos encarcelado por participar en una protesta antigubernamental el año pasado. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional.

Nabeel Rajab, presidente del Centro de Derechos Humanos de Bahréin, permanece recluido en la prisión de Yaw desde el 9 de julio de 2012. El viernes 29 de noviembre habrá cumplido tres cuartas partes de su condena de dos años, y podrá ser legalmente excarcelado.

“Si no se pone en libertad a Nabeel Rajab el viernes, quedará clarísimo que su encarcelamiento no es por justicia o ley, sino para silenciarlo”, ha manifestado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“Nabeel Rajab no debería haber sido encarcelado, para empezar. Como defensor de los derechos humanos, debe poder realizar su labor sin intimidación, amenazas o represalias. Su detención, reclusión y juicio demuestran el flagrante desprecio de las autoridades bahreiníes por los derechos humanos y la libertad de expresión.”

Amnistía Internacional considera a Nabeel Rajab preso de conciencia. 

Nabeel Rajab fue condenado a tres años de prisión en agosto de 2012 por convocar “concentraciones ilegales” y participar en ellas y “alterar el orden público” entre febrero y marzo del año pasado. Su condena se redujo en apelación a dos años de prisión.

Un representante de Amnistía Internacional que asistió como observador a su vista judicial del 10 de septiembre informó de que Nabeel Rajab había dicho al tribunal que lo habían mantenido recluido en condiciones terribles y lo habían sometido a malos tratos. Nabeel Rajab describió cómo lo habían recluido en régimen de aislamiento en una celda con un animal muerto. También dijo que le hacían permanecer casi desnudo, con tan sólo un trozo de tela para cubrir los genitales.

“Nabeel Rajab no sólo estuvo privado injustamente de libertad durante más de un año, sino que además permaneció recluido en condiciones inhumanas y humillantes”, ha manifestado Hassiba Hadj Sahraoui.

“Su detención por participar en una protesta pacífica muestra hasta dónde están dispuestas a llegar las autoridades bahreiníes para sofocar la disidencia. Su caso muestra también que, a pesar de las reiteradas promesas de reforma, Bahréin sigue incumpliendo sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.”

Las autoridades bahreiníes han utilizado repetidamente la legislación para castigar a manifestantes pacíficos que participaban en concentraciones no autorizadas. Según el código penal del país, las reuniones de más de cinco personas pueden castigarse si se considera que los reunidos tienen la intención de cometer un delito o llevar a cabo cualquier acto que amenace la seguridad pública.

Nabeel Rajab ya había sido detenido y perseguido por las autoridades en numerosas ocasiones antes de su detención. En febrero de 2012, un policía antidisturbios le propinó varios puñetazos en la cara cuando encabezaba una manifestación.

También fue detenido tras regresar de un seminario de derechos humanos celebrado en Líbano en mayo de 2012. En aquella ocasión, se le acusó de “insultar a una institución nacional” (el Ministerio del Interior) en sus comentarios en Twitter. Dos meses después fue condenado a tres meses de prisión por los diferentes comentarios que publicó en Twitter sobre el primer ministro de Bahréin. Su declaración de culpabilidad por ese cargo fue anulada, pero cuando ya había cumplido su condena de tres meses.

Información complementaria

Dos años después de publicarse el informe de la Comisión de Investigación Independiente de Bahréin, encargada de investigar las violaciones de derechos humanos cometidas en relación con las protestas de 2011 en Bahréin, el gobierno aún no ha puesto en práctica las recomendaciones clave de dicho informe.

Sigue encarcelándose a presos de conciencia, y el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión sigue reprimiéndose. Para más información, consulten el informe Reform shelved, repression unleashed.

En julio de 2013, el rey de Bahréin, Shaikh Hamad Bin ‘Issa Al Khalifa, dictó varios decretos que endurecían las penas establecidas en la ley antiterrorista de 2006 y limitaban aún más el derecho a la libertad de reunión. Entre otras cosas, se prohibían indefinidamente todas las protestas, las sentadas y las concentraciones públicas en Manama y se otorgaba a las fuerzas de seguridad poderes adicionales.