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Resolución sobre Irak: no se abordan cuestiones clave de derechos humanos

Amnistía Internacional expresa su satisfacción porque el Consejo de Seguridad, en la resolución que acaba de adoptar por unanimidad sobre el traspaso del poder en Irak, incluye el compromiso de todas las fuerzas presentes en el país de actuar con arreglo al derecho internacional, lo que incluye sus obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional humanitario.

 

Sin embargo, Amnistía Internacional expresa honda preocupación porque el Consejo de Seguridad ha perdido una oportunidad crucial para dejar claras las obligaciones específicas de la fuerza multinacional y de las autoridades iraquíes, conforme a las normas internacionales de derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Aunque la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad respaldaron desde el inicio de las negociaciones una propuesta de Brasil, Chile y España de establecer dichas obligaciones internacionales en términos inequívocos e incluirlos en la parte dispositiva de la resolución, los que la redactaron –Estados Unidos y el Reino Unido– no lo hicieron así.

 

Amnistía Internacional pide a todas las partes, especialmente a la fuerza multinacional, que aclaren que cumplirán plenamente todas sus obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional, lo que incluye el pleno respeto de todos los derechos humanos que Irak está obligado a hacer cumplir con arreglo a los tratados de derechos humanos de los que es parte.

 

“Resulta irónico que países que llegaron a justificar su intervención en Irak por motivos de derechos humanos no hayan dado a estos derechos su debido lugar en la resolución y reconozcan sus propias obligaciones vinculantes con arreglo a las normas internacionales de derechos humanos y el derecho internacional humanitario”, declaró Yvonne Terlingen, representante de Amnistía Internacional ante las Naciones Unidas.

 

La falta de claridad sobre las responsabilidades legales preocupa especialmente a Amnistía Internacional, pues una carta del secretario de Estado Colin Powell, anexa a la resolución, confiere amplias facultades a la fuerza multinacional para que actúe en Irak “previniendo y disuadiendo el terrorismo” y da a la fuerza multinacional facultades de “internamiento cuando ello sea necesario por razones imperiosas de seguridad”. El internamiento es una estipulación del Convenio IV de Ginebra, relativo a las facultades de las potencias ocupantes. Sin embargo, ni la resolución ni la carta del secretario de Estado estadounidense aclaran los fundamentos jurídicos de dicho internamiento, ni las normas internacionales o nacionales que debe observar la fuerza multinacional en virtud de las amplias facultades que se les otorgan en la resolución “para adoptar todas las medidas necesarias para contribuir al mantenimiento de la seguridad y la estabilidad en Irak”.

 

La resolución tampoco especifica cómo la fuerza multinacional, o las empresas que trabajan para ella, rendirán cuentas de los abusos que cometan, un asunto de gran importancia, puesto que ha habido iraquíes torturados y maltratados en detención por fuerzas de Estados Unidos y del Reino Unido en Irak, que es una de las varias cuestiones planteadas por Amnistía Internacional en su carta abierta a todos los miembros del Consejo de Seguridad de 2 de junio de 2004.

 

Amnistía Internacional pide también al Consejo de Seguridad y a todos los implicados que aclaren de inmediato qué va a ocurrir con los miles de presos que están actualmente en poder de las potencias ocupantes en Irak, asunto que el asesor especial del secretario general para Irak, Lakhdar Brahimi, planteó ayer (13 de julio) en el Consejo de Seguridad. Amnistía Internacional ha subrayado que el Consejo de Seguridad, que autorizó la presencia de la fuerza multinacional en Irak, tiene la responsabilidad especial de la seguridad de los presos, y ha instado a que se aclare inmediatamente su situación, y a que se les proporcionen todas las salvaguardias legales a las que tienen derecho con arreglo a las normas de derechos humanos. La organización ha pedido al Consejo que garantice que la ONU podrá llevar a cabo todo su mandato de promover y proteger los derechos humanos en Irak, lo que incluye desempeñar un papel especial de vigilancia respecto de las prisiones y los centros de detención.

 

Amnistía Internacional seguirá trabajando para asegurarse de que se abordan las cuestiones expuestas en su carta de 2 de junio al Consejo de Seguridad. Confía en trabajar con las nuevas autoridades iraquíes y la fuerza multinacional para garantizar el pleno respeto del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en Irak.