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10 de diciembre: Día Internacional de los Derechos Humanos

Más de 140.000 firmas piden a China "juego limpio" en las próximas Olimpiadas

Activistas de Amnistía Internacional durante el acto celebrado en la Embajada de China en Madrid. Copyright: Rocío Carneros

Madrid.- Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional (AI) ha entregado hoy en la Embajada de China más de 140.000 firmas dirigidas a Wen Jiabao Guojia Zongli, Primer Ministro de la Republica Popular China. Estas firmas le instan a impulsar la abolición de la pena capital en el país, al menos como castigo a delitos no violentos, como un primer paso para dejar un legado positivo de derechos humanos tras los próximos Juegos Olímpicos.

 

Amnistía Internacional no se opone a la celebración de las Olimpiadas en China y confía en que puedan tomarse medidas urgentes para fomentar un entorno favorable a los derechos humanos durante los Juegos de Pekín 2008 y después de éstos, tal y como prometieron las propias autoridades chinas en 2001, cuando se eligió Pekín como sede olímpica.

 

Con este objetivo, la organización presenta “¿Sabes a qué se juega en China?”, una nueva campaña internacional que cualquiera puede apoyar sumándose a las ciberacciones que AI lanzará a través de su web hasta la celebración de los Juegos Olímpicos. La primera ciberacción exige respeto para los derechos humanos en China y ya se puede firmar en www.actuaconamnistia.org.

 

“Si China no toma medidas significativas para garantizar el respeto por los derechos humanos, es probable que las denuncias de abusos sigan aumentando a medida que se aproxima el comienzo de las Olimpiadas, con la consiguiente publicidad negativa no sólo para China, sino también para otras partes interesadas del movimiento olímpico, incluidos el Comité Olímpico Internacional y el Comité Olímpico Español, así como para las empresas patrocinadoras de los Juegos”, asegura Esteban Beltrán, director de AI en España.

 

 

No a la pena de muerte
China lleva a cabo casi el 65% de todas las ejecuciones del mundo: en 2006 fueron ejecutadas al menos 1.010 personas, aunque determinadas fuentes elevan la cifra a casi 8.000. Actualmente, son 68 los delitos punibles con la pena de muerte, tanto violentos como delitos no violentos de carácter económico (por ejemplo, fraude fiscal y malversación) o delitos relacionados con drogas.

 

Se ejecuta a los condenados a muerte disparando contra ellos, habitualmente en la nuca y también con frecuencia creciente, por inyección letal. Amnistía Internacional teme que el uso de la inyección letal pueda facilitar la extracción de órganos de los presos ejecutados. En 2006, especialistas chinos en transplante de órganos estimaron que casi el 99% de los órganos transplantados podrían tener este origen.

 

A pesar de las declaraciones oficiales que indican que el número de personas condenadas a muerte y ejecutadas ha descendido tras la revisión del Tribunal Supremo Popular de todas las sentencias de muerte en enero de 2007, Amnistía Internacional insiste en que la mejor forma de posibilitar un análisis completo y fiable de las novedades que se han producido en China con respecto a la pena de muerte es hacer públicos todos los datos. También es esencial mayor transparencia y rendición pública de cuentas con respecto al procedimiento en casos particulares de pena de muerte.

 

La pena de muerte es un castigo que viola el derecho a la vida y la prohibición de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes y, por tanto, menoscaba los principios del “mantenimiento de la dignidad humana”, que se encuentran en los fundamentos de la Carta Olímpica.

 

 

Otras preocupaciones de AI de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008
La celebración de los Juegos Olímpicos ofrece grandes esperanzas a muchas personas para progresar en materia de derechos humanos, tanto en China como en el resto del mundo. Sin embargo, las medidas represivas contra los defensores de los derechos humanos, las alarmantes cifras de ejecuciones, la persecución de medios de comunicación nacionales y ciberdisidentes, o el uso de la reclusión sin juicio como parte de las operaciones de "limpieza" de la ciudad antes de los Juegos, ensombrecen la organización de estas Olimpiadas.

 

· Censura
A pesar de la adopción de nuevos reglamentos orientados a permitir que los periodistas extranjeros tengan más posibilidades de informar sobre acontecimientos de interés mediático en China, continúa la campaña represiva contra los medios nacionales, y ya son al menos 30 los periodistas detenidos como consecuencia directa de realizar su trabajo.

 

Asimismo, persiste la censura sobre Internet que, durante los últimos meses ha llevado entre rejas a 50 usuarios –que se sepa-. Se siguen cerrando webs y adoptándose severas normas restrictivas. Muchos asuntos o palabras que se consideran políticamente delicados siguen siendo inabordables, como “represión de Tiananmen de 1989”, “Amnistía Internacional”, “libertad”, “derechos humanos”, etc. En un país con 162 millones de usuarios de Internet, aquellos que caen en desgracia con los censores, aún pueden ir a dar a la cárcel o ser puestos bajo vigilancia rigurosa. Actualmente existen en China unos 30.000 agentes que conforman la fuerza policial especializada en Internet para controlar y censurar la información a la que acceden sus cibernautas, con el beneplácito de empresas tecnológicas de todo el mundo. El 6 de marzo pasado, las autoridades anunciaron la prohibición de abrir más cibercafés durante el resto del año.

 

· Represión de activistas de derechos humanos
Los activistas que informan más ampliamente de violaciones de derechos humanos, cuestionan directrices consideradas delicadas desde el punto de vista político o tratan de atraer a otras personas a su causa soportan cada vez más abusos graves por parte de las autoridades chinas.

A medida que se acercan los Juegos Olímpicos, abogados, manifestantes y activistas de derechos humanos son cada vez más frecuentemente hostigados y sometidos a “arrestos domiciliarios” y “detenciones arbitrarias”. Delitos de ambigua definición, como separatismo, incitación a la subversión, alteración del orden público o filtración de secretos de Estado, se emplean para procesar a personas que participan en actividades legítimas y pacíficas en defensa de los derechos humanos.

Por ejemplo, y según informes, al menos 2.000 activistas fueron detenidos antes y durante la celebración de la reunión anual del órgano legislativo de China, la Asamblea Nacional Popular, que se celebró del 5 al 16 de marzo de 2007 en Pekín.

 

· Detenciones sin juicio
Es preocupante que las autoridades utilicen los Juegos Olímpicos como pretexto para ampliar el uso de formas de detención sin cargos, juicio ni revisión judicial: la “reeducación por el trabajo”, la “custodia y educación” y la “rehabilitación forzosa por drogas”, como parte de la campaña “limpiar Pekín”. Según el destacado abogado Mo Shaoping, sólo un 30% de los presuntos delincuentes está representado en la actualidad por un abogado en China.

 

Se cree que centenares de miles de personas están internadas en centros de “reeducación” de toda China, sometidas, en muchos casos, a duras condiciones de reclusión. Ahora mismo en Pekín, con el objetivo de “limpiar” la ciudad de cara a los juegos olímpicos, un mendigo, un toxicómano, un taxista sin licencia o un repartidor ilegal de publicidad se arriesgan a ser detenidos por la policía y permanecer así, sin cargos ni juicio, de seis meses a cuatro años.

 

 

Con los derechos humanos no se juega
A menos que las autoridades chinas tomen medidas urgentes, estos abusivos sistemas continuarán afectando a miles de personas, perjudicarán la reputación internacional de China en materia de derechos humanos y empañarán el legado de los Juegos Olímpicos de Pekín. Por todo esto, Amnistía Internacional solicita a las autoridades chinas que:

· reduzcan de manera drástica el uso de la pena de muerte como una medida encaminada a la abolición total;
· eliminen los sistemas de “reeducación por el trabajo”, “rehabilitación forzosa por uso de drogas” y “custodia y educación”, garanticen el derecho a juicios con las debidas garantías procesales e instauren medidas preventivas contra la tortura y otros malos tratos;
· garanticen la protección de los defensores de los derechos humanos, y liberen a los presos de conciencia detenidos hasta ahora;
· pongan fin a la censura en los medios de comunicación e Internet.