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Hay que liberar a los activistas del terremoto de Sichuan

Tan Zuoren (arriba // ©Particular) y Huang Qui (©64Tianwang.com) en zonas afectadas por el terremoto en Sichuan, China, 2008.

Londres.- Cuando se inicia el juicio previsto contra Tan Zuoren por “incitar a la subversión del poder del Estado”, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades chinas que retiren las acusaciones formuladas por motivos políticos contra él y otro activista por las víctimas del terremoto, Huang Qi, cuyo juicio por delitos relativos a “secretos de Estado” se celebró la semana pasada, y que pongan a ambos en libertad de inmediato y sin condiciones.

Tan Zuoren está acusado de difamar al Partido Comunista Chino y al Gobierno a través de su labor informativa en Internet sobre la forma en que las autoridades han abordado la represión de Tiananmen en 1989.

“Tanto en sus comentarios sobre la campaña represiva de Tiananmen en 1989 como en su búsqueda de respuestas por las muertes acaecidas en el terremoto de Sichuan en 2008, Tan Zuoren no ha hecho más que ejercer su derecho a la libertad de expresión, garantizado en la Constitución de China –afirmó Roseann Rife, directora adjunta del Programa Regional de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía–. Equipararlo a un delito de subversión no sólo priva de sus derechos a Tan Zuoren y a las víctimas a las que ayuda y rinde homenaje, sino que además constituye una burla del derecho y el procedimiento penal.”

Fuentes locales opinan que la detención de Tan Zuoren tuvo que ver con su intención de hacer público, en el primer aniversario del terremoto de Sichuan, ocurrido en mayo de 2008, un informe independiente sobre el derrumbamiento de edificios escolares, que causó la muerte de numerosos estudiantes. La caída de los edificios se ha relacionado con presunta corrupción en el proceso de edificación. Pese a las reclamaciones públicas para que se lleve a cabo una investigación independiente sobre estos asuntos, las autoridades chinas han negado las acusaciones de corrupción y construcción defectuosa y han mantenido en estricto secreto el número de víctimas estudiantiles, postergando el anuncio del dato –5.335 estudiantes muertos– hasta cuatro días antes del primer aniversario del terremoto.

El juicio contra Huang Qi, celebrado el 5 de agosto a puerta cerrada, concluyó al cabo de tres horas sin que se dictara sentencia. El tribunal prohibió las declaraciones de testigos en defensa de Huang Qi alegando razones de secreto de Estado. La policía lo sometió a interrogatorios de varias horas de duración, a veces privándolo del sueño, en relación con la ayuda que había prestado a los progenitores de estudiantes que habían muerto en el terremoto para emprender acciones legales contra las autoridades locales. Probablemente el juicio de Tan Zuoren carezca de las mismas garantías que Huang Qi para obtener el debido proceso.

“La ayuda prestada por Huang Qi y Tan Zuoren a personas que sobrevivieron al terremoto para que pudieran obtener resarcimiento, así como la información independiente que ambos recabaron sobre el terremoto, no han hecho sino promover la meta de la reconciliación y la justicia. Las autoridades deberían felicitarse por tales acciones de los activistas en vez de dificultar su labor y someterlos a persecución” afirmó Rife.