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Estadounidense de origen sirio acusado de espiar a activistas en Estados Unidos

Concentración de activistas de Amnistía Internacional ante la Embajada de Siria en Londres. © Ben Smith/Amnesty International

La detención por las autoridades de Estados Unidos de un hombre acusado de espiar a activistas sirios residentes en este país transmite el mensaje de que la represión por el gobierno sirio de la oposición tiene límites, ha declarado hoy Amnistía Internacional.

Mohamad Anas Haitham Soueid, de 47 años de edad, comparecerá esta tarde ante una corte federal de primera instancia de Alexandria, cerca de Washington D.C.

Soueid, nacido en Siria y naturalizado estadounidense, está acusado de espiar a activistas sirios que viven en Estados Unidos entre abril y junio de este año, y de enviar 20 archivos de audio y vídeo al servicio de inteligencia sirio, la Mujabarat.

Es muy positivo que las autoridades estadounidenses hayan actuado ante las numerosas acusaciones creíbles de abusos formuladas por activistas sirios que residen en Estados Unidos”, ha afirmado Neil Sammonds, investigador de Siria en Amnistía Internacional.

“Esta actuación demuestra que el largo brazo del aparato de inteligencia de Siria tiene sus límites. Dada la constante de hostigamiento aparentemente dimanada de las embajadas sirias en todo el mundo, esta investigación y posterior detención realizada por las autoridades estadounidenses es justo el tipo de medida contundente de un gobierno anfitrión que deseamos ver también en otros países donde hay datos fiables sobre las amenazas y el hostigamiento a que son sometidos nacionales sirios residentes en el extranjero.”

Según las autoridades estadounidenses, en junio el gobierno sirio pagó supuestamente a Soueid un viaje a Damasco, donde se reunió con el presidente Bachar el Asad y agentes del servicio de inteligencia.

Este mes Amnistía Internacional ha dado a conocer un informe sobre la vigilancia y el hostigamiento sistemáticos a que han sido sometidos en los últimos meses más de 30 activistas sirios partidarios de la reforma que residen en Europa y América.

En La larga mano de la Mujabarat se detalla que funcionarios de las embajadas sirias y otras personas que colaboran con el gobierno sirio han espiado e intimidado a activistas en ocho países. En algunos casos, personas que aún viven en Siria han sufrido hostigamiento, detenciones e incluso torturas tras la participación de un familiar en protestas a favor de la reforma en el extranjero.

En el informe, los activistas sirios residentes en Estados Unidos hablaron favorablemente a Amnistía Internacional de las medidas que ya había adoptado el gobierno estadounidense ante las denuncias de hostigamiento.

“La libertad para reunirse con otras personas y para decir lo que uno piensa son derechos universales muy valorados en los países donde los activistas sirios han denunciado haber sido vigilados y amenazados”, afirma Neil Sammonds.

“Para que sea creíble su apoyo a estos derechos, los gobiernos anfitriones deben adoptar medidas concretas para poner fin a la intimidación por parte de Siria de activistas pacíficos.”

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