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Amnistía Internacional deplora la pérdida de vidas en el campo de Kalma, en Darfur

Amnistía Internacional pide al gobierno de Sudán que desista de usar la fuerza letal y desproporcionada en sus actividades policiales. La muerte de decenas de civiles en el campo de Kalma (Darfur) el pasado lunes 25 de agosto a manos de las fuerzas de seguridad sudanesas es inaceptable e injustificable.

Aunque las  noticias sobre el número de muertos y heridos son contradictorias, fuentes del campo de Kalma informaron a Amnistía Internacional de que durante la operación habían perdido la vida al menos 47 personas, entre ellas muchas mujeres y niños.

Esta trágica pérdida de vidas ilustra con crudeza —una vez más— el hecho de que ni el gobierno de Sudán, ni los grupos armados de la oposición ni la fuerza de paz de Darfur conocida como Misión de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID) protegen a una población civil que ya padece numerosas calamidades y que en su mayoría vive en campos para desplazados internos repartidos en todo Darfur y como refugiados, al otro lado de la frontera, en el este del Chad.

El lunes 25 de agosto, las fuerzas de seguridad sudanesas entraron en el campo de Kalma, en el sur de Darfur, que con su población de 90.000 habitantes es el mayor campo para personas desplazadas internas de Darfur. Según los informes, las fuerzas de seguridad tenían el propósito de desarmar y detener a los residentes del campo que estuvieran en posesión de armas. El campo sigue rodeado por las fuerzas gubernamentales.

Es lamentable que las autoridades del gobierno sudanés no hayan explicado con detalle los sucesos que desembocaron en el incidente del campo de Kalma, las circunstancias que llevaron a esta trágica pérdida de vidas y el número de civiles heridos. El gobierno sudanés debe iniciar sin demora una investigación sobre las muertes y las circunstancias en que se desarrolló esta operación de seguridad en el campo de Kalma y en sus alrededores.

Amnistía Internacional recuerda a las fuerzas de seguridad sudanesas su obligación de proteger a los civiles y de no causarles daño. Además, deben permitir de inmediato la entrada de los organismos de ayuda humanitaria y de observadores de derechos humanos, y facilitar su labor.

Amnistía Internacional advierte de que los ataques deliberados o indiscriminados contra civiles o el uso de civiles como escudos humanos por cualquiera de las partes del conflicto constituye una violación del derecho internacional humanitario.  

La organización pide a los grupos armados de la oposición de Darfur que respeten el carácter civil de los campos para desplazados internos. Estos grupos no deben actuar en los campos para desplazados internos ni desde ellos, ni tampoco participar en actividades que pongan en peligro la seguridad de los civiles que viven en dichos campos. Además, los grupos armados de la oposición no deben armar ni proporcionar armas a civiles dentro de estos campos.

A Amnistía Internacional le sorprende que la fuerza de paz de la UNAMID, que normalmente patrulla el campo de Kalma, no haya intervenido ni tratado de trabajar con las autoridades sudanesas con el fin de resolver los enfrentamientos que siguieron y establecer medidas adecuadas para mantener el carácter civil de los campos para desplazados internos.  

En aplicación de la resolución 1769 de la ONU, la fuerza de paz de la UNAMID tiene la responsabilidad de proteger a la población civil de Darfur, incluso en los campos para desplazados internos. Su eficacia y reputación dependerá en parte del modo en que cumpla su mandato de proteger a los civiles vulnerables de la región occidental de Sudán.

Amnistía Internacional reitera su llamamiento a la comunidad internacional para que facilite a la fuerza de paz de la UNAMID transporte militar y otros equipos adecuados, lo que permitirá que la fuerza proteja adecuadamente a los civiles en Darfur.

Información complementaria

Hasta la fecha han perdido la vida 300.000 personas por causas relacionadas con el conflicto de Darfur. Los más de 2.300.000 personas que se han visto desplazadas de sus hogares viven en su mayor parte en campos para desplazados internos y campos para refugiados del este del Chad. Kalma es el mayor campo para desplazados internos de Darfur.

 

Pese a la firma del Acuerdo de Paz de Darfur en el 2006, el conflicto sigue haciendo estragos. Los grupos armados de la oposición continúan escindiéndose y dividiéndose, lo que dificulta alcanzar un acuerdo de paz. La UNAMID comenzó a operar en Darfur el 1 de enero de 2008, pero el número de efectivos sigue estancado en menos de 10.000 personas.